Rivka es amiga y mentora de la familia mientras enfrentan un conflicto personal y político. Miriam, una jóven, y su hermano Noé corren a la casa de Rivka para ayudar. Laila, la madre de Miriam está enferma. Rivka le ora a Dios en el nombre de Laila para que ésta sea sanada. Rivka le asegura a Miriam que Dios limpia a la gente con la muerte y la resurrección de Jesús. Cualquiera que acepte a Jesús está en paz con Dios. Moussa, el padre de Miriam, entra a ver a Laila. Está decepcionado de ver ahí a Rivka y le dice a Miriam que Rivka debe irse. Miram se pregunta si Dios acepta a alguien tan egoísta. Rivka le cuenta la historia del hijo pródigo. Rivka le dice que Dios recibe a cualquier persona perdida de la misma manera, con los brazos abiertos. Rivka intenta consolar a Miriam de que hay esperanza en tiempos difíciles.