2 de 3Masterpiece (Episode 1) · 3 capítulos

1.2 What Does it Mean To Be Made in God’s Image?

After God created human beings, he declared it "very good". The creation of humanity was God's expression of love for us.

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Transcripción

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Cada año, entre 5 y 10 millones de personas visita el Museo del Louvre. El Louvre es el museo de arte más grande del mundo y un monumento histórico de París. Alberga más de 38 000 objetos históricos que van desde la antigüedad hasta el siglo XXI y están expuestos en una superficie de 72 000 m2. ¡Eso equivale a 13 campos de fútbol! ¡Vaya! Pero entre estos 38 000 objetos, hay uno que atrae más visitantes que todos los demás: la Mona Lisa. Se trata de un retrato de medio cuerpo, obra del pintor renacentista italiano Leonardo Da Vinci, que se considera la obra de arte más conocida y sobre la que más se ha escrito en todo el mundo. Estudiantes de todos los rincones del mundo se pasan horas estudiando cada pincelada y trazo. Millones se maravillan ante la sonrisa de Mona. Y aunque existen varios miles de millones de copias en el mundo, nada se compara con ir a ver el original. La Mona Lisa es la obra maestra del Museo del Louvre. Ahora imaginemos que el mundo que nos rodea es el museo de Dios. Dios exhibe todas sus increíbles obras de arte. Las montañas Los montes, los planetas, las estrellas. Bien, la obra maestra en el centro de todas estas obras maestras eres tú. Eres tú y soy yo. La Biblia afirma que nosotros somos las obras maestras de Dios. Si leemos el relato de cómo creó Dios el mundo en el primer libro de la Biblia, Génesis, vemos que tras cada acto de creación, Dios declaró que era bueno. Pero solo después de crear a los seres humanos, Dios dice que es «muy bueno». Es como si Dios dijera que ahora sí estaba completa la creación. Si llegamos a la conclusión de que este mundo no es producto del azar, sino la obra de un creador amoroso, entonces empezaremos a ver que la belleza y la bondad que nos rodea es la expresión del amor que Dios nos profesa. Míralo de esta manera: somos la estrella de la creación de Dios. En Génesis 1, leemos: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen». Estas palabras, «hagamos» y «nuestra», son muy importantes porque nos muestran quién es Dios. Dios es tres en uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y por eso sabemos que Dios es relacional. Este Dios relacional desea amarnos y conocernos estrechamente. Eso es lo que significa ser creado a imagen de Dios. Nuestro deseo de amor, aceptación, pertenencia y nuestro potencial nuestra capacidad para hacer un bien increíble en este mundo reflejan al Dios que nos creó. No somos máquinas programadas, somos libres para vivir y tomar decisiones. Y, por encima de todo lo creado, tenemos un valor único para Dios. Una de las principales diferencias que hay entre nosotros y cualquier otra vida es el modo en que nos relacionamos con Dios y con la gente que nos rodea. Dios no nos creó para luego abandonarnos. Al contrario, nos invita a vivir en relación con él. Uno de mis pasajes favoritos de la Biblia, del libro de Salmos, nos ayuda a entender esto. En Salmos 139, el autor dice: «Oh Señor, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mí». Eso es: todo. Esto podría asustarte, pero el autor hace un gran esfuerzo para mostrar cuánto le importamos a Dios y cuánto se interesa por nosotros a pesar de todo aquello que no quieres que él vea. Más adelante escribe: «Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo, y me entretejiste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso». Me encanta porque afirma que cada persona es única para Dios. Él no nos ensambló en una fría cadena de montaje. Por el contrario, nos entretejió a propósito con sus manos. Cada rasgo de la personalidad, cada habilidad, cada pequeño detalle nos ha regalado nuestro amoroso Creador. ¿Y qué me dices de estas palabras? Dice así: “Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí. ¡No se pueden enumerar!” Piénsalo de este modo: El mismo Dios que puso las galaxias en el cielo y los planetas en órbita, el que llenó los mares indómitos y formó las montañas más altas piensa en ti, Su obra maestra.
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