1 de 3Connection (Episode 4) · 3 capítulos

4.1 What is Prayer?

God is not a vending machine for our prayers. Prayer is communication with God.

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Transcripción

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Nuestra forma de vida cambia a un ritmo vertiginoso. Sé que puede parecer increíble, pero cuando yo tenía tu edad no tenía teléfono móvil. ¡No! ¡Imposible! ¡Qué horror! ¡No! - Recuerdo que mi padre sentía que él era lo más guay que había aparecido en años, porque tenía uno de los primeros móviles, y pesaba más pesado que un bebé panda. De esa época también recuerdo los interminables debates que mantenía con mis amigos sobre datos insignificantes, como quién había compuesto una canción. Y no encontrábamos la respuesta hasta el día siguiente, después de que alguien investigara en libros, libros de papel de verdad. Pero hoy, el móvil te da la respuesta, en segundos. ¡Guau! Este poder a nuestro alcance también puede crear un problema para nuestra forma de vivir hoy en día. Podemos convertirnos en personas que esperan una respuesta inmediata a todo. Por ejemplo, si queremos comida podemos tenerla en cuestión de minutos. Si queremos el último artilugio, hacemos clic y lo recibimos. Por desgracia, esta expectación sensación constante de expectación puede ser una distracción. Seguramente muchos de vosotros os habéis agobiado cuando un amigo os deja en «visto». Nos volvemos locos pensando: «¿Cómo ha podido hacerme esto?». Igualmente, la gente manifiesta esta misma experiencia con la oración, porque muchos caemos en el error de tratar a Dios como una máquina expendedora, esperando que Dios responda a nuestras oraciones al instante. Pero seamos sinceros, realmente nosotros no queremos que sea así. ¿Te imaginas que le tocara la lotería a todos los que oran por ganarla? Sería un caos total. La alegría del momento se convertiría en lágrimas al comprobar que solo les había tocado un euro con 95. Un pequeño cambio de enfoque puede cambiar nuestra perspectiva de la oración. En lugar de pensar qué conseguir, céntrate en cómo conectar. Dicho en pocas palabras, orar es comunicarse con Dios. Tenemos un padre celestial que desea tener una relación con nosotros, y al que le gusta que podamos pasar un rato con él, siendo nosotros mismos y hablando con auténtica sinceridad. Por supuesto que la oración puede adoptar muchas formas y podemos experimentarla en la comunidad en lugares especiales. Lo que quiero subrayar es que tenemos la oración a nuestra disposición las 24/7 para conectarnos con Dios. Dios nunca te dejará en «visto», aunque a veces lo parezca. No somos los únicos que tienen problemas con la oración. Cuando Jesús estuvo aquí en la Tierra, tuvo que poner en su sitio a la gente, pues algunas personas utilizaban la oración en su propio beneficio, utilizando términos pretenciosos. Jesús dijo: «Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Os aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará». Verás, a Dios no le importan las oraciones o actuaciones ostentosas. Él quiere que seas auténtico. Personalmente, he descubierto que las oraciones más poderosas han sido aquellas en las que he logrado ser totalmente auténtica y sincera con Dios sobre las cosas que estaban sucediendo en mi vida. Aprendí a presentarme ante Dios sin miedo y a pedirle con valor y esperanza ayuda para lo que más necesitaba. Y en esos momentos experimenté los beneficios de los que hablaba Jesús. Un versículo de la Biblia me ha ayudado mucho en mi vida de oración. Lo escribió el apóstol Pablo en la epístola a los Filipenses y dice así: «No os inquietéis por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presentad vuestras peticiones a Dios y dadle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». En otras palabras, lo que dice es que si nosotros mismos buscamos a Dios, experimentaremos a Dios y nos pareceremos más a Jesús. Por eso creo que la oración funciona, porque primero se produce un cambio en mí, una mejor versión de mí mismo para servir en este mundo.
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