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4.2 What's the Best Way to Pray?
4 minFHD
Connection (Episode 4)·2 de 3Fragmento 2 de 3
4.2 What's the Best Way to Pray?
There are many ways to pray. God wants us to come to him using our own language with our own method of communication.
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Volvamos en el tiempo, pues quiero hablar con sinceridad.
Mi relación con la oración no siempre fue buena.
Recuerdo que, de niño, las oraciones eran muy importantes para mi familia.
Nuestro problema era la falta de conexión.
No entendíamos el sentido de la oración.
En nuestra mente lo habíamos reducido a una forma de complacer a papá y a mamá.
Solíamos olvidar que hablábamos con una persona real que nos escuchaba
y que se preocupaba por nosotros.
Cuando hablo con jóvenes en los institutos,
a menudo comentan esta desconexión.
Las oraciones que la mayoría menciona son las que se aprenden de memoria,
quizá una de agradecimiento antes o después de las comidas, las oraciones
a la hora de acostarse o las que se dicen en los servicios religiosos.
Pero por favor, no me malinterpretes.
Las oraciones aprendidas son útiles, y se pueden usar como trampolín,
especialmente cuando tienes dudas de cómo orar por ti mismo.
Y en cuanto descubras de quién hablan estas hermosas
e históricas oraciones, su significado
cobrará un nuevo sentido.
Esta es la invitación que te hacemos.
Siempre habrá oraciones para decir,
pero de ti depende descubrir cómo puedes conectar mejor con Dios.
Alguna vez he oído decir
que existen tantas formas de orar como rostros de personas.
Él quiere que vayamos a él usando nuestro propio idioma,
con nuestra propia voz, a nuestra manera.
Ahora, nuestros amigos van a compartir cómo oran
para darte algunas ideas estupendas en las que pensar.
En mi caso, hago paseos de oración.
Me encanta salir a caminar como si Dios estuviese a mi lado,
y yo fuese hablando con él, simplemente converso con él.
La verdad es que, he experimentado mucho a Dios
cuando me encuentro ante su creación.
El silencio siempre ha sido esencial para mí cuando quiero conectar con Dios.
Todo empezó a cambiar para mí cuando vi la oración como una conversación.
Conversar también implica escuchar.
Para escuchar tenía que alejarme de distracciones como la música y la tele.
Mi habitación tiene un lugar tranquilo, un cómodo sillón junto a la ventana.
Allí, Dios me habla.
Toca mi corazón, remueve mi conciencia
y me ayuda a ver las cosas que debo hacer o cambiar.
Me encanta escribir.
Y a veces escribo tanto que me dan calambres en la mano.
He tenido momentos increíbles en oración con Dios cuando escribo en mi diario.
Llevo un diario lleno de los recuerdos más tristes
y más felices de mi vida.
Solo le pido a Dios que dirija mi mano y empiezo a escribir.
Hubo momentos en mi vida en los que escribí mucho
sobre alguna situación difícil por la que estaba pasando.
Luego, al releer esas páginas, descubría mucho más sobre mí
y sobre cómo Dios nos habla de formas misteriosas.
Es importante que averigües qué funciona para ti a la hora de orar.
Dedicar ese tiempo e invertir en lo que
considero que es la relación más importante de nuestra vida.
Esta idea no es nueva.
El mismo Jesús sirvió de ejemplo para los distintos tipos de oración.
En el Evangelio de Marcos, leemos que Jesús se levantaba de madrugada
y se iba a un lugar solitario, para orar.
Por eso creo que si Jesús necesitaba su propia manera de orar y conectar
con Dios, nosotros también la necesitamos.