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4.2 Does God Notice Me?
4 minFHD
2 de 3Fragmento 2 de 3Would I have liked Jesus? (Episode 4) · 3 capítulos
4.2 Does God Notice Me?
The Bible shows how much people wanted to be near Jesus. This short film describes one woman's personal encounter with him.
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Tu preguntaCitas bíblicas
CompartirMark 5:34
“Daughter,” said Jesus, “your faith has healed you. Go in peace and be free of your affliction.”
Berean Standard Bible
Public Domain
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Spanish, Castilian (Castellano)
La gente puede hacer cosas locas cuando encuentra a gente famosa.
Los irlandeses, sin embargo, son bastante únicos. Generalmente,
tendemos a hacer muy poco. Recuerdo cuando salí a cenar
con un amigo y entró su celebridad favorita.
A pesar de todos mis ánimos, él ni siquiera se acercó al tipo,
¡no quería "molestarle"!
Jesús se convirtió en una especie de celebridad del primer siglo.
Cuando llegaba a pueblos o aldeas pequeñas,
A la gente, a diferencia de mi tímido amigo irlandés, se le iba la olla.
Se corría la voz e iban personas venidas de todas partes
llevando enfermos, con la esperanza de que Jesús los sanara.
En el Evangelio de Marcos, nos enteramos de una mujer que se portó de manera muy diferente
al resto de la multitud. No se puso como loca,
sino que discretamente hizo todo lo posible para evitar a la multitud
e intentó relacionarse con Jesús.
Hay que conocer su historia para entender sus acciones...
Había sufrido terriblemente por 12 años de hemorragias,
pero todo se volvió más difícil aún por
las reglas religiosas que sumaron dificultades a su vida.
Según las leyes de pureza del Templo, cualquier persona con un trastorno hemorrágico
se consideraba ritualmente impura y la gente
le evitaba por completo. Eso no solo la aislaba
sino que todo lo que tocaba o cualquier sitio donde se sentara
también se volvía sucio. ¿Te imaginas ser una fuente de
impureza, como si pudieras contaminar a alguien?
Esas maneras de tocarse que damos por sentado, como una palmadita en la espalda,
un abrazo o un beso son ahora un crimen que conduce al aislamiento
y a la desconexión de los demás. Para esta señora es extremadamente
injusto. Sin embargo, en su búsqueda de la curación,
está dispuesta a correr riesgos. Ella había escuchado los rumores
de que Jesús vendría, porque todos
habían estado hablando de eso.
"La gente dice que puede sanar a los ciegos, hacer que los sordos oigan,
hacer que los cojos anden". Ella sabía que estas historias
sonaban como el "Mesías". Durante cientos de años,
hubo profecías en las Escrituras Judías del Antiguo Testamento
acerca de un hombre que iba a ser enviado por Dios para traer rescate,
sanación y transformación. Entonces, como todos los demás
están tratando de llamar su atención, nadie se da cuenta de ella mientras se acerca
cada vez más y más hasta que puede extender la mano y tocar el borde
de su ropa. Mientras lo hace, siente que algo ha cambiado
dentro de ella. Feliz, se da la vuelta para irse
cuando oye una voz que dice en voz alta: "¿Quién me tocó?"
La multitud está confundida porque todos le están tocando,
algo que los discípulos le hacen notar en seguida.
"Todos te están tocando, Jesús. Eso es lo que sucede en las multitudes".
"No", responde, "alguien me ha tocado. Yo sentí que salió poder sanador de mí".
Jesús sintió su desesperación de una manera que los discípulos
nunca pudieron. Como dice el escritor del evangelio, Marcos,
ella sabía que no iba a pasar desapercibida, entonces se arrodilló
y le contó la verdad.
No puedo imaginar, ¿cuánto tiempo había pasado
desde que la habían notado, desde que los que la rodeaban
la habían visto de verdad? Su condición no solo
significaba que la consideraban sucia, sino que la ignoraban.
Esta es la belleza de Jesús. No es suficiente que
sus hemorragias se curen, él quiere que la gente la reconozca nuevamente.
Él no se ensucia cuando ella lo toca, ni se ofende cuando se acerca
Él dice: "¿Quién me ha tocado?", Porque quiere que
se libere del estigma de su enfermedad y la invita
a contar su historia frente a la multitud,
porque justo en ese momento y en ese lugar está ocurriendo su reintegración en la comunidad.
Él no solo detuvo la hemorragia.
Él detuvo el aislamiento y la exclusión.
Este encuentro me dice que, con Jesús,
no soy solo otro número, no soy un elemento para tachar
de una lista de cosas por hacer. No soy otra cara sin nombre
en una multitud, soy un individuo,
soy alguien a quien quiere llegar a conocer y transformarse
por el encuentro.