Would I have liked Jesus? (Episode 4)·1 de 3

4.1 What Was Jesus Really Like?

Jesus is everywhere around us in culture because he is utterly unique and trustworthy.

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John 8:11

“No one, Lord,” she answered. “Then neither do I condemn you,” Jesus declared. “Now go and sin no more.”

Berean Standard Bible

Public Domain

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Transcripción

Spanish, Castilian (Castellano)
¡No ha habido nación, ejército o individuo que haya cambiado la historia humana en la medida en que lo hizo Jesús! Y su popularidad todavía es muy evidente hoy... Para bien o para mal ¡encontrarás a Jesús en todos los rincones de la sociedad! Lo encontrarás en los cines: en más de 100 películas. Lo encontrarás en música, ya que todos, desde Los Beatles hasta Justin Bieber, han cantado sobre él. Lo encontrarás en dibujos animados como South Park, Padre de Familia y Los Simpsons. Si tu imagen de Jesús se basara únicamente en las representaciones de la cultura moderna, estaría un poco preocupado. Creo que el carácter y la personalidad de Jesús son de importancia crucial por 2 dos razones. 1) Está documentado que Jesús afirmó ser el Hijo de Dios, entonces si Jesús es auténtico, y si se llega a saber cómo es, también conocerás cómo es Dios. Y 2) No es solo la pregunta, "¿Puedo creer en él?"; sino, más importante aún, "¿Puedo confiar en él?" Personalmente, yo elegí seguir a Jesús, a sus enseñanzas y a su ejemplo, no solo porque encontré evidencia convincente para creer en él, sino porque encontré que la persona de Jesús era convincente. Así que déjame contarte tres encuentros muy interesantes que tuvo Jesús con ciertas personas, porque puedes saber mucho acerca de alguien por la forma en que trata a las personas. En la Biblia Juan, el escritor del evangelio, cuenta una historia hermosa y desgarradora sobre una mujer que fue descubierta en adulterio. La pena en aquella época era ser apedreado hasta la muerte. Un día, una multitud sedienta de sangre se acercó a Jesús con una mujer medio desnuda. Solo ella había sido arrastrada desde la escena del crimen, siendo la mitad de la pareja culpable, y arrojada a sus pies. Ella es el sujeto de la conversación, pero no es el problema real. Los líderes religiosos piensan que han encontrado una manera de atrapar y arruinar a Jesús. Ella es solo un peón en su plan para desacreditarle. La ley judía decía que ella debía ser lapidada hasta la muerte, pero los Romanos eran gobernantes de los Judíos en ese momento y su ley no permitía que los Judíos ejecutaran a las personas. Los judíos esperan uno de los siguientes escenarios: El escenario 1 involucraba a Jesús diciendo, "¡apedréenla!", así luego podían denunciarle ante el Gobernador y hacer que los Romanos le castigasen, o incluso le matasen. El escenario 2 involucraba a Jesús diciendo, "Déjenla ir", entonces podían decir que Jesús no estaba cumpliendo la ley y, por lo tanto, no se podía confiar en él como maestro. Creen que han forzado una elección: la ejecución de los Romanos o el castigo de la comunidad. Jesús no está particularmente alarmado o asustado por la situación. Simplemente se agacha y comienza a escribir en la tierra. Luego se incorpora y dice a la multitud: "El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella". De repente, todo calla. Jesús sigue escribiendo y no dice nada. Los discípulos miran con asombro. La mujer trata de cubrirse y cierra los ojos, esperando que las piedras empiecen a llover sobre ella. La multitud, que está allí de pie con armas primitivas en las manos, aparta los ojos de la mujer quebrada ante ellos y empieza a mirar dentro de sí misma, a su propia quiebra. Cuando lo hacen, empiezan a soltar las piedras y se retiran. La escena que dejan atrás es la de una mujer semidesnuda que lucha con sus errores, sentada en un círculo de piedras delante de Jesús, el único hombre que, - pensó ella - tenía derecho a juzgarla. Él levanta la vista y le pregunta, "¿Nadie te ha condenado?" "Nadie, Señor", contesta ella. "Yo tampoco te condeno. Vete y no vuelvas a pecar". Aprendo mucho sobre Jesús en este encuentro en particular, porque él no reacciona como es de esperar. Por un lado, tanto la mujer como la multitud son culpables de pecado. La multitud muestra su pecado a través de sus juicios, su ira, su arrogancia; la mujer a través del adulterio. Sin embargo, Jesús no la juzga como el resto No busca su libro negro de los fracasos de la gente, ni recoge una de esas piedras. En cambio, la libera del juicio de los demás; desarma a la multitud enfurecida, y la invita a comenzar una nueva vida dejando su vida de pecado. Jesús demostró que ningún error es tan grande que él no lo pueda perdonar y ninguna situación es tan enrevesada que él no le pueda dar la vuelta.
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