9 de 9JFM Collection · 9 capítulos

Augustine

An Algerian man who is tasked with creating a docudrama about St. Augustine of Hippo finds the deeper he delves into Augustine’s story, the more he realizes the impact the story is having on his own life.

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Transcripción

Spanish, Latin American (Español)
AGUSTÍN HIJO SE SUS LÁGRIMAS - Buenos días. - [Hedi] Hola, Edie. - [Hedi] Buenos días. - [Hedi] Buenos días. - Buenos días. - [Hedi] Buenos días. - Adelante. Buenos días, Hedi. - Buenos días, Sr. Martin. - Siéntate. - San Agustín de Hipona, otro erudito, un erudito argelino cuyo pensamiento está impregnado de humanismo, un erudito que trabajó por toda de la humanidad, y que en su tiempo dio voz a las aspiraciones de una sociedad vulnerable. - Este informe fue difundido en la televisión argelina, durante la inauguración de la Catedral de San Agustín después de su restauración. - Recuerdo haber visto la transmisión, Sr. Martin. - Escucha, Hedi, el mundo entero estudia la filosofía del gran Agustín y su contribución a la filosofía de la humanidad. Incluso hay gente que cree que fue el primer filósofo de la cristiandad occidental, aunque en realidad era bereber, nadie lo sabe. Muy poca gente sabía que era argelino. Creo que hay una oportunidad con la inauguración de la Catedral de San Agustín para que hagas un docudrama sobre San Agustín. - ¿Yo? - Sí, tú, eres la persona ideal para hacerlo, porque confiamos en ti, porque eres de origen argelino, y creo que eso te facilitará el trabajo. - Gracias, Sr. Martin, por confiar en mí, pero tengo algunas dudas sobre ir a Argelia. - No entiendo tu reacción. Parece muy extraño. Pensé que estarías encantado aunque solo fuera porque podrías ver a tu familia. Creo que hace tiempo que no la ves. Bien, en cualquier caso no vamos a obligare. Si cambias de opinión, el equipo de producción está listo. Piénsalo, pero no tardes demasiado. - Pero... - Oye, no hay peros en esto. - Hola, cariño. Te llamé por teléfono pero no contestaste. Siéntate, cariño, necesito hablar contigo. - Tengo algo que decirte. - Bien, primero siéntate. - Cálmate, Hedi. Estoy embarazada. - ¿Estás embarazada? - Sí. - ¿Lo dices en serio? - Hace dos semanas que lo sospechaba y hoy lo he confirmado. - Entonces, ¿cuál es la solución? - ¿Hay un problema que necesita una solución? - Tienes que entender que no tengo tiempo para esto. Tengo mucho trabajo en este momento. Hay muchas cosas que quiero hacer en mi vida. Olvídate de este bebé. - No te estoy pidiendo que te cases conmigo, solo reconoce que eres el padre, no es mucho pedir. Si no te gusta podemos ir cada uno por su lado. - Kenza, ¿por qué quieres destruir nuestra relación? Estamos bien como estamos. - ¿Bien como estamos? Para ti nuestra relación es puramente física. Yo no llamo a eso amor, Hedi. El amor se trata de sacrificio, compartir y responsabilidad. Cosas que tú no conoces. - Espera. Te amo, Kenza. - Eso pensaba yo. Pensé que me amabas. - Hola, sí. Sí, Sr. Martin. Sí. Aceptaré el trabajo, sí. Bien, le llamaré. Amigos, nos veremos en el hotel, - [Ambos] Sí, claro. - Gracias, taxi, buenos días. - Hola. ¿Adónde va? - Souk Ahras. - Bien, suba. - Buenas tardes. - Bienvenido. - [Madre] ¡Oh! - Mamá, mamá, mamá. - Mi querido hijo, te he echado de menos. - Yo también te he echado de menos. - ¿Cómo estás, hijo mío? - Bien, ¿y tú? - Todo este tiempo. - Te he echado de menos. - Han pasado siete años. - ¿Cómo has estado? - Tanto tiempo desde la última vez que te vi. Oh, hijo mío, bienvenido de nuevo, hijo mío. Jamilla, tu cuñada. - [Hedi] Hola, Jamilla, ¿cómo estás? - Bienvenido a casa, encantada de conocerte. - Igualmente. - Jamilla, querida, por favor ve y dile a tu esposo, dile que su hermano ha venido de Francia y dile que venga rápido, por favor. - De acuerdo, mamá. - Oh sí, y Jamilla, ve y trae a Dina también y dile que Hedi está acá, gracias. - Sabía que llegaría el día que extrañarías a tu país. - Sabes, Hedi, antes de empezar en el banco yo tenía una compañía de producción. - ¿Una productora en Argelia? - Sí, hay muchas compañías de producción. Rahal tiene su propio canal de televisión. - Eso es muy bueno, ¿un canal de televisión? - Yusef, ¿conoces bien a Rahal? ¿Sigues en contacto con él? - Por supuesto, es mi amigo. y hemos trabajado juntos durante años. - [Madre] Oh, bueno, deberías ponerte en contacto con él, porque tal vez tendría un trabajo para Hedi. - ¿Este Hedi, mamá? - Sí, ¿quién sino? Solo tengo un Hedi. - No, mamá, no estoy buscando un trabajo. - ¿Es cierto, quieres montar un proyecto? - No, lo han entendido. He venido desde Francia para hacer una película, eso es todo. SAN AGUSTÍN Souk Ahras 13 de noviembre 354, 28 de agosto 439 Hipona OBISPO DE HIPONA 396-430 - Acá están las obras completas de San Agustín en latín. Este es el tesoro de la biblioteca, una edición que data de 1760, y entre estos volúmenes está "Confesiones", que él mismo escribió sobre su vida, y que se consideran el comienzo de un nuevo género literario conocido como autobiografía, que era desconocido para los griegos. - Bien. - Y para usted, acá está "Confesiones" en francés. - Disculpe, Padre, ¿debemos entender por "Confesiones" el reconocimiento de las faltas y pecados según el Evangelio o algo más? - Es cierto que la palabra contiene el reconocimiento de faltas, pero también los dones de Dios, tal vez San Agustín quería enseñarnos esto cuando dijo, "El reconocimiento de los dones de Dios "viene antes de la confesión de los pecados y el comienzo de las buenas obras". Patricio envió a su hijo a estudiar en Madaura, que era un pueblo no muy lejos de Tagaste. Pero el joven Agustín era rebelde y empezó a ir al teatro. - No le voy a hacer caso. Está loca por mí. - Pero eso no debería impedirte hacer que sus sueños se hagan realidad, ve allí y dale un besito, por acá, por acá. - Buena idea. MADAURA, M'DAOUROUCH, ARGELIA 366 d. C. - Probemos las frutas de tu jardín, oh señor. - Esclavos, vengan a ayudarme. Acá, esclavos, acá. - [Esclavo] Gracias, amo. Gracias por tu generosidad. - ¿Qué piensan de Agustín, héroe o tonto? - [Grupo] ¡Agustín, Agustín, Agustín, Agustín! - Detengan al ladrón, detengan al muchacho. - Corran, corran. - Detengan al ladrón, detengan al ladrón. Ven acá, bribón, vuelve acá. Le diré a tu padre, Patricio. - ¿Conoces a mi padre? - Sí, lo conozco y conozco a tu madre, Mónica, una dama muy virtuosa. ¿Cómo puede tener un hijo ladrón? Ella tendrá que saber sobre esto. - No, por favor, no mi madre. Te prometo que no lo volveré a hacer. Por favor, perdóname. - Ven acá, bribón. - No robé la fruta porque tuviera hambre, sino porque estaba prohibido. Encontraba un placer oculto en impresionar a mis amigos. Fue entonces cuando me di cuenta de que la naturaleza humana es pecaminosa. - Eso es todo. - ¿Me estás diciendo que Helios, famoso por ser un mujeriego, ha pasado todo este tiempo trabajando en Madaura? - Claro que no, Madaura está llena de tabernas. No puedo vivir sin ellas, pero también adoro el teatro. - ¿El teatro? - [Helios] Sí. - ¿Cómo es eso? - Las obras que hacen son excepcionales, grandes actuaciones. Lloras de risa, pregúntale a Agustín. - ¿Agustín, quién? - Agustín, tu hijo. - ¿Pero qué hace mi hijo en el teatro cuando está en Madaura para estudiar? - No me preguntes a mí, pregúntaselo a él. Lo vi recientemente con sus amigos en el Fas, el Legionario Orgulloso. Estaba en el séptimo cielo. Debe haber heredado tu gusto por divertirse. - Estamos muy orgullosos de ti y Tagaste está muy orgullosa. - Es Agustín, el hijo de Patricio. - ¿Por qué toda este boato? Uno pensaría que es un rey. - Bienvenido, bienvenido estimado maestro, bienvenido. Bienvenido gran orador. - [Carretero] Joven, despierta joven, estamos llegando a Tagaste. - Mónica. ¡Mónica! - Acá tienes. - ¿Como yo solo? - Los niños ya han comido. - [Patricio] ¿Y tú? - Comeré cuando vuelva Agustín. - ¿No vas a ayunar hoy? - ¡Agustín! Agustín. - [Agustín] Perpetua, Navigio. - [Navigio] Has vuelto. - ¿Por qué llegas tan tarde, Agustín? - La rueda del viejo carro se cayó y nos llevó mucho tiempo reponerla, y el burro era muy lento. - ¿Y qué hay del burro que falta a sus lecciones para pasar el tiempo en el teatro? - [Agustín] ¿Qué quieres decir, padre? - ¿Creiste que no sabría lo que haces en Madaura? - [Agustín] No he hecho nada malo. - Estúpido, en lugar de ir a las clases andas en malas compañías, en lugares de perversión, y en los teatros y luego dices, "No he hecho nada malo". - Si crees que el teatro es un lugar de perversión, es mejor verlo que participar en ello. - ¡Que! - Por favor, cálmate. - Estúpida. - No te enfades con tu padre, Agustín. Él es así porque quiere ver que te conviertas el mayor orador de Numidia. - Me reprende por lo que él mismo hace y mucho más. ¿Por qué? - Aun así, debes obedecer a tu padre. - "Tu padre, tu padre", no te entiendo. ¿Por qué lo defiendes cuando tú eres la más afectada? ¿Cuántas noches te has acostado en la cama y lloraste cuando regresó al amanecer? Y sabías muy bien dónde había estado y con quién había estado, hablas ahora, pero la mayoría de las veces te callas a pesar de todo lo que te hace. No te entiendo. - ¿Cómo puedes entenderlo? Si conocieras al Señor y las enseñanzas de su evangelio, sabrías que el evangelio me enseña que, como esposa, debo obedecer a mi marido, perdonarlo y orar por él siempre. Oraré por él ahora. Señor, Dios mío, Jesús, mi Salvador, ayúdame. Ten piedad de tu hijo. Toca el corazón de Patricio. Ilumina su espíritu en el corazón de Agustín. Protégelos de los males de este mundo y sus deseos. Dale a Agustín un corazón obediente. No le dejes elegir el camino del pecado, por favor. Líbralo de todos los pensamientos malvados e impuros. Escucha mi grito de ayuda. Responde a mi oración, oh Señor, tuyo es el reino, el poder y la gloria, por siempre Señor". Amén. - Desde ese momento nació un conflicto en la mente de Agustín, un conflicto entre el idealismo de su madre y el mundo real. ¿En qué sentido? La enmarañada red de los dioses de su padre tal vez, o el camino de sumisión que describe el amor en el evangelio de su madre. - Corten. - Sigamos adelante, padre. - Que las bendiciones de los dioses estén con nosotros, noble Romaniano. - Patricio, ¿cómo estás? - Estoy bien, mi señor. Por favor, discúlpeme por venir sin avisar. - Muy bien, ¿qué quieres? - Mi hijo, Agustín, dejó los estudios en Madaura hace un año. - ¿Qué quieres decir? - ¿No disfrutó de sus estudios allí? - El hecho es que el costo de los estudios era demasiado para mí y ya no los puedo pagar, mi señor. - Entonces, ¿necesitas dinero, Patricio? - Necesito tu ayuda más que dinero, noble Romaniano. - Mi ayuda, ¿qué clase de ayuda necesitas? - Me preguntaba si podrías usar tu influencia con la rica nobleza de Cartago, para que Agustín pudiera terminar sus estudios en retórica. - ¿Cartago? Qué extraño, Patricio. Si no puedes permitirte Madaura, ¿cómo vas a podrás mantenerlo en Cartago? Por supuesto que no soy reacio a ayudarte, pero no puedo seguir haciéndolo por el resto de mi vida, y no es solo cuestión de un par de años. Podrían ser muchos. - Sí, mi señor, pero con tu apoyo haré todo lo posible para asegurarme de que termina su curso y nuestra ambición por él una realidad. - Escúchame, Patricio. Es maravilloso que tengas grandes ambiciones para tu hijo, pero sería mejor si pudieras ser un poco más realista, en lugar de soñar lo imposible. - Gracias, mi señor. - ¿Qué has hecho, Patricio? - Nada, nada. - No te preocupes, has hecho todo lo que has podido. Lo has intentado todo. El Señor nos ayudará. ¿Qué te que pasa? - Nada, nada. - Deja que te ayude a sentarte. Dejemos el asunto en manos de Dios. - ¿Rechazas a Satanás y todas sus obras y mentiras? - Sí, lo rechazo. - [Sacerdote] ¿Aceptas a Jesucristo? - Sí, acepto a Cristo. - [Sacerdote] ¿Cree que es nuestro Dios y rey? - Sí, lo creo Padre, creo en él. - [Sacerdote] Repite conmigo, creo en un solo Dios. - ¿Por qué dejaste a padre y te fuiste? - ¿Qué se supone que debo hacer? - Deberías haberte quedado con él. ¿No te da pena que esté tan enfermo? - Lamento verlo creer que con este bautismo se va a convertir en cristiano y que disfrutará la vida eterna, como dice nuestra madre. - No entiendo lo que quieres decir. - Muchas gracias, padre. - Oh no, gracias, es un placer. - No, de verdad, nos ha ayudado mucho. Excelente información para el documental. Gracias y disculpas. - No, no, no se disculpe. Mi parte se termina acá en Argelia. Pero todavía tiene un largo camino por delante. - Vamos. - Todos buscan justicia, TAGASTE SOUK AHRAS, ARGELIA, 370 d. C. justicia basada en la verdad. ¿Pero qué queremos decir con verdad? Finalmente, permítame concluir diciendo, distinguido juez, que en cualquier caso la verdad está oculta. Solo se revela a aquellos que realmente la buscan, los que tienen una percepción aguda, los que tienen gran discernimiento, aquellos que tienen sabiduría y perspicacia como tú. - Excelente, excelente, excelente. - Oh, Alipio, cómo me gustaría convertirme en un orador tan elocuente como Esculapio. - Amigo mío, no exageres. Sabes que nuestros sueños tienen límites. - Agustín. - Oh, madre. - Estás acá. Te he buscado por todas partes. - ¿Qué pasa, qué ha pasado? - Nuestros sueños se están haciendo realidad. Vas a Cartago a estudiar retórica y derecho. - ¿De verdad? - Sí Agustín, gracias a Lady Praxa. Ella ha organizado tu estancia en una casa en Cartago donde te quedarás con familiares suyos. Ahora, el alma de tu padre puede descansar en paz. - Alipio, nuestros sueños no tienen límites. ¿Sabes, madre, que tan pronto como llegue a Cartago voy a estudiar día y noche para terminar mis estudios en tiempo récord, y cuando vuelva a Tagaste, seré profesor y orador para poder estar cerca de ti y mantener a mi familia. Por fin soy libre. Por fin estoy solo, lejos de la vara del maestro, lejos de los ojos de mi madre y lejos de la tumba de mi padre. Ahora, por fin puedo elegir mi propio destino. Cartago, allá voy. - Hedi, hijo mío. - [Hedi] Mamá. - ¿Qué hace esa maleta ahí? - [Hedi] Me voy a Cartago. - ¿Cartago? - Cartago, Túnez. - Sé que Cartago está en Túnez. Lo que es realmente molesto es que no me he sentado contigo, ni siquiera por diez minutos desde que regresaste a Argelia. No tienes ni una sola muestra de ternura en los ojos para mí, tu madre. No te he visto en siete años y ahora me dejas otra vez. - Mamá, me voy a Túnez a rodar unas escenas para la película. Lo siento mucho. Te prometo que en cuanto vuelva saldremos juntos, tú y yo, nos tomamos un café y vamos a dar un paseo. - Lo prometes, ¿no me mientes? - Te lo prometo, querida mamá, pero por favor dame tu bendición. - Que Dios cumpla todos tus deseos, hijo mío. y que te devuelva a casa sano y salvo. - Profesor, me alegré mucho al saber que tienen un doctorado en filosofía agustiniana, especialmente ahora que estamos en la propia Cartago. Su participación será una gran ayuda para la película. - Gracias, es muy amable. - Hedi, ¿dónde debo poner la cámara? - Te lo digo en un momento. Profesor, ¿dónde estamos ahora, dónde exactamente? - Acá es donde la nobleza y las familias importantes solían vivir en Cartago. - ¿Podríamos decir que esta es la casa de Nebridio, la casa en Cartago donde se alojó Agustín? - Sí, es una gran posibilidad. - De acuerdo. - He venido a Cartago porque el deseo de mi padre era que me convierta en un gran y famoso orador, CARTAGO 371 d. C pero también porque mi madre hizo todo lo que pudo después de la muerte de mi padre para que fuera posible. - ¿De verdad quieres realizar ese deseo solo para hacer felices a tus padres, Agustín, o quieres ser un orador brillante. - En Madaura aprendí el arte de conmover al público hasta las lágrimas y la capacidad de expresar emociones de una manera que pueda convencerlos de lo que estoy diciendo, y realmente tuve éxito en eso. Descubrí que mis habilidades particulares se están haciendo más claros y ese estudio adicional de retórica, lógica y elocuencia seguramente me hará un orador brillante. - Sabes que somos muy parecidos. Adoro los debates intelectuales, amo el conocimiento, y conocer nuevas religiones y orígenes. - ¿Religiones y sus orígenes? Eso es extraño. - ¿Lo es, amigo? ¿Te refieres a la relación entre los dioses que adoramos y el estudio de las religiones y sus orígenes no es otra cosa que amor por el conocimiento? Sigue, sigue. - No seas tímido, dale los pies, es su trabajo. Se llama Tanit, es una hermosa bereber. ¿Por qué toses? Veo que nunca has bebido alcohol. - No, es la primera vez. - [Nebridio] Y no será la última. - Sigue, lo que decías es fascinante. - [Nebridio] Sobre la conversación intelectual o sobre el alcohol? - La definición de retórica es la forma de comunicar una teoría con una oratoria persuasiva para influir en la audiencia. Esa es la definición. Pero, ¿quién de ustedes puede decirme cuáles son los principios de la retórica? - Tú, ¿cómo te llamas? - Agustín. - ¿Y de dónde eres, Agustín? - De Numidia, de la ciudad de Tagaste. - Tagaste, estuve allí hace solo unas semanas para defender un caso importante. No me gustó. De todos modos, debo admitir que hubo un consuelo, los honorarios definitivamente valieron la pena. - Y señor, ¿cómo te llamas? - Prios, señor, soy de Cartago, por supuesto. - Entonces, dinos, Prios, los principios de la retórica. - Las reglas de la retórica... - ¿Son los que usa un orador. - Por supuesto, por supuesto, ¿y cuáles son? - Eso es todo. El orador usa la retórica y la retórica ayuda al orador. - Hay cinco reglas de retórica, el arte, el discurso, el orador, el oyente y el efecto. - Exactamente. - Sin embargo, eso no te excusa de hablar sin permiso. - Por favor, discúlpame maestro y señor. - Acepto tus disculpas. Obviamente, no te falta de confianza en ti mismo, porque aunque no te presté atención, estabas seguro de ti mismo y lo hiciste bien. Bien hecho, Agustín. A todos ustedes debería gustarles Agustín, traten de desarrollar las habilidades que acaba de demostrar, la de ser firme y no tener miedo. - La verdad, ¿dónde está la verdad? ¿Existe la verdad? Todo el mundo busca la verdad, pero la verdad está escondida. Solo aquellos que la buscan pueden encontrarla, aquellos que tienen una aguda percepción y un gran discernimiento. La verdad solo puede ser encontrada por aquellos que tienen tu sabiduría. - Maravilloso, ¿el famoso orador desea algo? - Sí. Me gustaría tener una granja con un campo en algún lugar de la hermosa campiña de Ifriqiya, con fuentes como las que se ven en las casas elegantes de Cartago, hecha del mejor mármol de Kerkouane y lleno de estatuas de los grandes emperadores, héroes nobles, mujeres hermosas y una biblioteca. Sí, una biblioteca llena de valiosos manuscritos para poder disfrutar de mi vejez en paz. - ¿Y no hay lugar en este sueño tuyo para el amor? - ¿Eh? - Lo siento, señor, he hablado demasiado. Debo ir a preparar la comida. - Bueno. - Les pedí la vez pasada que memorizaran el discurso de Pericles, el orador más prominente de Atenas. ¿Quién de ustedes lo ha aprendido? Oigamos a Agustín, nuestro futuro maestro de oratoria. - Honorables caballeros, les invito a hacer de su nación el foco principal de sus pensamientos. Quiero que sean conscientes de que esta grandeza se debe solo gracias al coraje de sus héroes, que dieron sus vidas por la gente. Les estaremos eternamente agradecidos. Cada uno de ellos tiene una tumba, pero no quiero decir la tumba en la que sus cuerpos se han convertido en polvo sino la tumba que consiste en su memoria y su renombre, una tumba que se ha convertido en sinónimo de honor. Para estos héroes, el mundo entero es su tumba. - Dios mío, mi Salvador, mi rey Jesucristo, cuida de mi hijo Agustín mientras está en el exilio y mantén a Satanás y a todos los espíritus malignos lejos de él. Purifica sus pensamientos. Ayúdale a encontrar el camino que lleva a ti. - ¡Eh, tú! - Y si ha pecado, perdónalo. No se lo tengas en cuenta. Porque tú eres el camino, la verdad y la vida. - Alcanzar. - Alcanzar. - Alcanzar. - Alcanzar. - Pero ¿cuál es la verdad? - ¿Pero cuál es la verdad? - Perfecto. - [Agustín] Nadie cree que el bien pueda ser logrado solo por el esfuerzo de la voluntad, sin la gracia de Dios. He leído sabias palabras en las obras de Platón y Cicerón pero no recuerdo que hayan dicho nada como "Vengan a mí todos los que estén cansados "y abrumados y les daré descanso". ¿Cuántas veces he orado irónicamente, "Que Dios me ayude a ser puro "y me dé fuerzas para resistir la tentación, "pero todavía no". La fe es creer en lo que no podemos ver y la recompensa es ver lo que creemos. Qué gran fe tienes, madre. ¿Cómo es el amor? Es tener manos para ayudar a los demás y pies que corren para salvar a los pobres, y ojos necesitados para ver las dificultades, y oídos necesitados para oír el sufrimiento y la angustia de tu vecino. Así es el amor. - Sí, Agustín. - El gran orador Cicerón dijo una vez, "La historia es testigo de nuestros tiempos. "Luz de la verdad, memoria traída a la vida, "educación para la vida, mensajera del pasado". ¿Quiere eso decir que si estudiamos la historia encontraremos la verdad? - No seas ingenuo, Agustín. No hay una verdad absoluta en esta vida, lo sabes. La verdad es solo lo que tú y solo tú puedes demostrar a los demás que es verdad. - Agustín, Agustín. Me pregunto, ¿tienes un momento para hablar? - ¿De qué se trata? - Escuché tu comentario durante la lección con Esculapio sobre la verdad. - [Agustín] ¿Sí? - ¿Y nuestro maestro te dio una respuesta? - Como sabes, el maestro Esculapio es un gran orador. Su enseñanza provoca más preguntas que respuestas, dando lugar a más y más contemplaciones, de modo que al final casi mueres de desesperación, dejándote solo con tus pensamientos. - Entonces, ¿por qué no lees la Biblia? Tal vez encuentres la verdad allí. - No lo creo. Lo he intentado muchas veces y la encontré confusa. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento encontré cualidades personales que se atribuyen erróneamente a Dios, como ira, tristeza, olvido y algunas otras cosas que mi razonamiento no me permite creer. - ¿Ha mirado en las enseñanzas de la Iglesia? - Por supuesto que no. Para mí, todas esas enseñanzas son como tonterías de cuento de hadas para los niños pequeños, sin mencionar su naturaleza tiránica y despótica. - ¿Y si, Agustín, y si yo pudiera responder a tu pregunta? - ¿Qué pregunta? - ¿Dónde está la verdad? - ¿Dónde está? - En el maniqueísmo. - ¿En el maniqueísmo? - Sí, ¿has oído hablar del profeta Mani? Nació en el año 215 en Babel. Fue el fundador del maniqueísmo. En sus enseñanzas, Mani reunió tres religiones, el zoroastrismo, cristianismo y budismo, e hizo una nueva religión con ellas, el maniqueísmo, la religión de la verdad, la salvación y la paz espiritual. - Entonces, ¿el maniqueísmo es la verdad? - Lo primero que deben aprender es lo que nos ha enseñado el mensajero Mani, que el mundo está compuesto por dos elementos antiguos, luz y oscuridad, la bondad es el reino de la luz, mientras que el mal es el reino de la oscuridad. La luz es el elemento esencial de los seres superiores. Es por eso que el trono de Dios fue establecido en el reino de la luz. Y ahora, queridos todos, demos la bienvenida a nuestro nuevo amigo, Agustín. Me enteré por nuestro querido amigo Aquiles que buscas la verdad y esto alegra nuestros corazones. Pero primero, me gustaría saber si eres cristiano. - No. - Entonces, ¿qué religión sigues? - Mi propio razonamiento. - Eso es bueno, es bueno. Ya que crees en tu propio razonamiento, las enseñanzas del profeta Mani será tu camino a la verdad. - Estoy ansioso por escuchar. - El maniqueísmo rechaza el sincretismo, así que no podemos traer a Dios al mundo del pecado, y la redención de los pecados no es posible por la sangre del crucificado, como afirma el cristianismo, sino a través de la liberación del alma de la prisión del cuerpo, la liberación de la luz de la prisión de la oscuridad, y la liberación de conocimiento de la prisión de la ignorancia. Por eso tenemos que oponernos a las creencias de los cristianos y su afirmación de que la salvación del alma se encuentra en la muerte de Cristo en la cruz, y son estas afirmaciones las que nos alejan de la verdad. La única verdad es que debemos matar el cuerpo y abstenernos de los placeres tanto como podamos para elevar nuestras almas, Agustín, para elevar nuestras almas. - Tanit, estaba pensando en ti. - [Tanit] ¿En serio? - Tengo que hablarte de algo que te concierne. - Yo también, antes de que llegaras, estaba pensando en algo, algo que nos concierne a ambos. - Bien, ¿qué es? - No, tú primero y yo te lo diré después. - Insisto para cuando el sol decida brillar todas las nubes deben esconderse. - Hoy me he enterado de que estoy embarazada. - ¿Un hijo? - Agustín, ya veo que no estás contento. Que Dios te guarde. - Tanit. Nunca te abandonaré. ¿Qué debo hacer ahora? La verdad exige que me libere de las tentaciones del cuerpo, pero ahora ella va a tener a mi bebé. ¿Es la mano del destino que pone fin a mi relación con el maniqueísmo? Oh, la amo. - Hola, Kenza. - ¿Cómo estás, Hedi? - [Hedi] Bien, ¿y tú? - Estoy perdida sin ti, Hedi. Te fuiste y me abandonaste. Nos has abandonado a mí y al bebé. Por favor, intenta entenderlo, lo estoy intentando de verdad. Los derechos de nuestro hijo serán salvaguardados ya sea en Francia o en Túnez. Hago esto porque te necesito. Te amo, ¿no lo entiendes? - Kenza, yo también te amo, estoy loco por ti, pero no hay nada que pueda hacer, tengo que trabajar. No puedo dejar mi trabajo, es imposible. - [Kenza] Ya no confío en ti. - [Hedi] ¿Qué puedo hacer para que confíes en mí? Dime. - Déjame acompañarte por el resto de tu estadía. Te extraño, no puedo quedarme sola. - Está bien, de acuerdo, acepto. Si esto demuestra que te amo, está bien, por supuesto. - ¿De verdad? - [Hedi] Sí, ven. - Te amo, Hedi, te amo. - Yo también te amo, de verdad, adiós, cariño. - Adiós, querido Hedi. - Agustín es ahora padre de un niño, niño que ha tenido con su amante. Se llama Adeodato, que significa don de Dios. Agustín en este momento, a pesar de su defensa del maniqueísmo tiene un gran conflicto en la mente. Ese conflicto le llevará a tomar una decisión importante, una decisión que cambiará para siempre la vida de Agustín. - Me voy a Tagaste. - ¿Tagaste? - Sí, Tagaste, mi casa. - ¿Serán unas largas vacaciones? - No son vacaciones. No, me voy a vivir allí. - ¿Qué? ¿Vas a dejar todo lo que has conseguido acá en la universidad, tu hermosa casa, clientes, casos, para ir a vivir a Tagaste? No lo entiendo, amigo mío. - Yo tampoco me entiendo, pero ya no me satisface lo que hago acá. Tal vez enseñar retórica en Tagaste me ayudará a descubrirme a mí mismo. O la sensación de que estoy haciendo algo por mi ciudad y transmitiendo mis conocimientos a los que no pueden viajar será bueno para mí, especialmente porque una vez estuve en la misma situación y para mi familia también fue difícil. - A veces me pregunto, Agustín, además de tu inteligencia, también eres un joven muy sentimental. Es inusual encontrar razón y sentimiento en la misma persona. - Eres demasiado amable. Siempre serás un adulador, Nebridio. - En absoluto, no es un halago, es verdad. Dime, ¿qué vas a hacer con tu hijo, Adeodato? Supongo que lo dejarás con Tanit. - Mi hijo, no, él viene conmigo y con tu permiso, Tanit vendrá conmigo también. - No necesitas permiso. Te la di a ti, amigo mío. Tanit ya es tuya y solo tuya. Toma un poco de vino. - Tomaremos un taxi. ¿Quieres tomar algo primero? - No, gracias. - Ah, Souk Ahras, por favor. Tenga. - Gracias. - Acá es donde crecí. Cuidado con el escalón. Acá. - Agustín. - Madre, cuánto te he echado de menos. - Cuánto has crecido hijo mío y has cambiado. - Esta es Tanit, mi esposa. - Bienvenida a Tagaste, Tanit. - Gracias, señora Mónica. - [Agustín] Y este es Adeodato, mi hijo, un regalo de Dios. - ¿ Regalo de Dios? Regalo de Dios. - ¿Dónde están Navigio y Perpetua? - Navigio está en el campo, Perpetua en su habitación. ¡Perpetua! ¡Perpetua! - ¿Creíste que no me daría cuenta de que no es tu esposa? En Tagaste todo el mundo lo sabe. El mensajero de Cartago no oculta las noticias sobre ti. Ahora, eres famoso, Agustín. La gente quiere saber todo sobre ti. - Pero la amo, madre. ¿No te basta con que sea cristiana? Si la ley romana no prohibiera casarse con una esclava, me habría casado con ella. - ¿Casarse? ¿Cómo? Si lo que ha dicho el mensajero es cierto, nunca sucederá. Sigues la herejía del maniqueísmo que prohíbe el matrimonio. No tiene nada que ver con la ley romana. - Madre, estoy muy cansado. Hablaremos de ello mañana. - ¡Hablaremos de ello ahora! ¿Creíste por un minuto que aceptaría este adulterio? - Shh, baja la voz, madre. Por favor, baja la voz. - Bajo la voz para que la gente no me oiga, pero ¿qué vas a hacer con él que conoce todos nuestros pensamientos? - Bien, me los llevaré y nos iremos inmediatamente. - Espera. ¿Qué ha hecho este pobre niño para que lo expongas al frío? Sentémonos y dejemos todo en manos de Dios. - Hedi, hijo mío, ¿cómo estás? ¿Cómo va la película? - Estoy bien y la película va bien. - Gracias a Dios. - [Jamilla] Salud. - Gracias. Todavía no me has dicho nada sobre Kenza. - ¿Kenza? - Sí. - Kenza y yo trabajamos juntos. Ella es francesa, francotunecina. - ¿Eso es todo? - ¿Qué quieres decir con eso, mamá? - Ella habla mucho de ti y es obvio que hay algo entre ustedes. - Sí, por supuesto que lo hay, mamá. Realmente hay algo, nos amamos. - Amar, ¿qué? - [Hedi] ¿Qué hay de malo en eso? - Quiero decir que el amor en occidente no es el amor que conocemos acá. El amor allá es el mismo como entre un marido y una mujer. - Sí, sí madre, ¿y qué? Este no es el momento. Tengo que trabajar. - ¿Entonces, entiendo que viven como una pareja casada? ¿Eh? ¿Y el niño que espera es tuyo? - ¿Te lo ha dicho? - No ha dicho nada, no seas injusto. Me he dado cuenta de que cuando jugaba con tu sobrino lo mantenía alejado de su vientre. Así es como supe que estaba embarazada. Entonces, ¿cuáles son tus planes? Contesta. Debes dejar que tu conciencia decida, Hedi, y recuerda que esta chica Kenza tiene una familia, y estoy segura de que no querrías que tu hermana estuviera en la misma situación. - [Hedi] Hola, hombrecito. Vamos. - Esperaba impaciente el día de su vuelta a Tagaste, pensaba que cuando él estuviera acá conmigo, yo tendría paz en el corazón, pero desde su regreso sufro aún más. Mi vida diaria está llena de dolor y pena. Se ha convertido en el principal defensor de la herejía del maniqueísmo acá en Tagaste. - Deja que haga lo que quiera, y un día se dará cuenta que no vale la pena defender estas teorías. - Me gustaría que hablaras con él y le explicaras que una vez fuiste un seguidor del maniqueísmo y que te has convertido en sacerdote... - Te he dicho que lo dejes en paz y que ores por él. Él descubrirá por sí mismo con la lectura de que este movimiento es absurdo. - ¿Debe cometer un error durante más años, tal herejía? Me pregunto cómo puede entender esas complicadas reglas del maniqueísmo y sin embargo resistirse a comprender la Biblia en toda su simpleza. - No te preocupes porque el hijo de tus lágrimas nunca se perderá. - No lo saben, no lo saben, no lo saben. ¡Nunca saben las respuestas! Nada de lo que les enseño se queda en su mentes. No sé por qué vienen a las lecciones si no les interesa, ¿para qué aprender, entonces? En fin, la lección ha terminado. - Lo siento, maestro. - Alipio. - Agustín, no te he visto de tan mal humor durante años. - Encuentro inaceptable pasar todos estos años acá para encontrar un estudiante inteligente como tú. ¿Por qué te ríes, amigo mío? - Bueno, de hecho, siempre me he preguntado cuánto tiempo te quedarías acá en Tagaste, antes de que te dieras cuenta de lo limitado del lugar comparado con tus aspiraciones. Recuerdo que fuiste tú quien me dijo un día que nuestros sueños no tienen límites. - Agustín. ¿A dónde vas con esos fardos? Contesta, Agustín. - Cartago. - ¿Cartago? ¿Y por qué vuelves cuando lo dejaste por propia voluntad para establecerte de nuevo acá? - Lo sé, lo sé, madre, pero me siento asfixiado en Tagaste, y mis sueños y aspiraciones se desvanecerán si me quedo acá, trato de enseñar a los estudiantes que no muestran ninguna promesa en absoluto. - ¿Y tu hijo? ¿Y su madre? ¿Vas a dejarlos? ¿Qué han hecho para merecer eso? ¿Cómo van a vivir sin ti? - Estarán bien, les he dejado dinero suficiente para que vivan bien durante mucho tiempo. No te preocupes, querida madre, tan pronto como haya arreglado las cosas en Cartago, volveré a buscarlos, lo prometo. Señor, me tomó tanto tiempo llegar a amarte y ver tu extraordinaria belleza, que tú siempre estás a mi lado, pero mi rebeldía me impidió acercarme a ti. CARTAGO 374 d. C A lo largo de estos años, he cedido a muchas tentaciones. He seducido a la gente y ellos me sedujeron a mí. Los he engañado y ellos me han engañado. A veces a través de la ciencia... - Las enseñanzas del profeta son el camino a la verdad. - Y a veces enseñando falsas religiones. Qué absurdo es saber todo, y aun así no te conozco, oh Dios mi Señor. Todo lo que obtuve de esto fue una popularidad despreciable, adornada por los aplausos de la multitud. Había olvidado que el orgullo había transformado a algunos ángeles en demonios y que la humildad había transformado a los humanos en ángeles, y mi mente estaba continuamente llena de ideas conflictivas. - ¿Qué, qué quieres decir? Después de todo este tiempo, Agustín, todavía sigues haciendo preguntas. - Seguiré haciendo preguntas tanto como quiera. El maniqueísmo es como otra enseñanza que se pueda estudiar. Está abierto a preguntas y a los cambios. - Cálmate, Agustín, nuestros estudiantes nos están mirando y el maniqueísmo está siendo acosado. Sea como sea, Fausto aclarará tus dudas pronto, cuando vuelva de Roma. - [Agustín] ¿Y cuándo exactamente es pronto? - Creo que puede haber llegado ya. Nos veremos pronto, adiós amigo mío. Adiós. - Querida madre, Adeodato. Tanit, ¿cómo estás? - Te hemos echado de menos, querido. - Y acá están ya. Iba a ir a buscarles a Tagaste, pero me alegro de que estén acá. Vamos, vayamos a casa, no está lejos. Ven. - Estás en el camino equivocado. Incluso si enseñas y convences a la gente con tus agudas palabras y tu lógica, tu camino se asemeja al verdadero, pero no es el verdadero camino. - Estoy empezando a reconocer mis propios límites, pero madre, estoy buscando la sabiduría, la sabiduría en todas sus profundidades, la sabiduría y su fuente, la sabiduría y su significado más profundo, es todo lo que quiero. - ¿Es sabiduría enseñar conceptos vanos a tus estudiantes y afirmar como hacen ustedes, maniqueístas, que la culpa del pecado y la maldad recae en Satanás y que los seres humanos no son responsables, pero si se rinden ante el mal es culpa del propio mal y no suyo? ¿Cómo puede el brillante Agustín creer semejante tontería? - Ah, es irónico que el lugar donde se reunían los cristianos cuando eran perseguidos es el mismo lugar al que ahora buscamos escapar de la persecución de los cristianos. - De todo lo que has dicho, todavía no hay nada que responda a mi pregunta. - Escucha, Agustín, te aconsejo que no dejes todo tu aprendizaje interfiera con tu fe. La verdad es inmutable. Nosotros somos los que cambiamos. - Verdad, verdad, verdad, estoy empezando a cansarme de esa palabra hueca. Es la verdad sin pruebas, sin respuestas. Tú afirmas que todo el texto de las escrituras que no te gusta ha sido cambiado y tergiversado. Tu lógica es burlarte de todas las acusaciones en tu contra. Según tú, según tú, incluso Dios es imperfecto, porque puede haber sido contaminado por el mal. Mientras que todos tus líderes ocultan todo tipo de pecados detrás de un velo de virtudes engañosas, y cuando te cuestiono, te pregunto sobre ello, la respuesta es que la verdad es inmutable, soy yo quien ha cambiado. - He dicho todo lo que tenía que decir. Haz lo que quieras. - Por favor, disculpen la interrupción, le traigo una carta del cónsul en Roma. - ¿Por qué no lees la carta, Agustín? - ¿Es este el momento apropiado para leer cartas? - El cónsul en Roma, ¿no es el maestro Símaco? - Sí, así es. - Pensé que nos había olvidado después de dejar Cartago. - ¿Por qué Símaco le escribiría a alguien como tú? - Debe ser muy importante. - La leeré y luego déjenme en paz. - Agustín, ¿qué dice la carta? Tienes una expresión extraña. - Símaco me invita a enseñar en la universidad de Roma. - ¿Significa eso que dejarás Cartago? - Lo pensaré. Pero no hasta que me ocupe de este asunto. Déjala en el carro y espérame. - Sí, señor. - ¿Adónde vas, Agustín? - Al puerto de Cartago, a despedir a un amigo que se va a Roma. - ¿Qué haces con todo esto si solo lo vas a despedir? - Se lo voy a dar hasta que se instale allí, ya que siempre ha sido un muy buen amigo para mí y me ha ayudado muchas veces en el pasado, sabes. Adeodato, mi querido hijo, ¿cómo estás? - Estoy bien, padre, gracias. - [Mónica] ¿Quieres ver el mar, Adeodato. - Sí, te he preguntado muchas veces si podías llevarme a ver el mar. - Tu padre te va a conceder el deseo. Nos llevará a todos al puerto para ver el mar y respirar el aire fresco. - ¡Levántalo! ¡Maestro Agustín, maestro Agustín! - ¿Qué pasa? - El barco está listo para salir. - Está bien, está bien. Escúchame y no digas nada. - Sí, señor. - ¿Por qué no me has dicho que el barco se retrasaría, ¿qué hago ahora? - ¿Pasa algo, Agustín? - El porteador me dijo que la nave de mi amigo se retrasará. - ¿Dónde está tu amigo? - Obviamente lo sabía y decidió descansar hasta que la nave llegue a puerto. No importa, deben volver a casa. - ¿Por qué? Nos quedaremos contigo hasta que llegue la nave. - Quedar conmigo, ¿cómo? La nave va a llegar tarde. Como te dije, voy a buscar a mi amigo y tu presencia lo va a hacer difícil. Te cansarás en este lugar lleno de gente. ¿Te gustaría esperarme en la iglesia en la colina? Mira, está ahí arriba. - Es una muy buena idea, pero no tardes mucho. - Lo intentaré, madre, lo intentaré, vamos, vete. - ¿Agustín? ¡Agustín! - Sí, pero no es lo mismo. - ¿Adónde fue Agustín? - Agustín, el maestro Agustín se ha ido en la nave a Roma. Se ha ido, todo está bien. - Agustín nos ha dejado, Tanit. Se ha ido a Roma. Dios mío, mi Señor, mi Salvador, ¿por qué has dejado que se fuera otra vez? Me prometiste que sería tuyo. ¿Cuánto tiempo debe continuar esto? ¿Cuánto tiempo, oh Dios? ¿Cuánto tiempo? ROMA, 383 d. C. - [Agustín] Estoy muy feliz de verte, Alipio, acá en Roma. - ¿Realmente odias tanto la vida acá. - No puedo soportarlo, la actitud frívola de los estudiantes. Hacen todo lo posible por evitar el pago de mis honorarios. Puedes imaginar que no he hecho muchos amigos acá. Mi único amigo de verdad acá es el cónsul Símaco. - ¿Debo deducir entonces que ya no crees en el maniqueísmo? - Maniqueísmo, ya no. - Agustín, eres una las pocas personas cuya amistad valoro de verdad. La última vez que nos vimos tuve la impresión de que ya no quieres quedarte en Roma. Cuando el tribunal de Milán, me pidió que buscara un profesor de retórica, pensé que tú serías la mejor persona para recomendarles. - Gracias, muchas gracias, cónsul. - No tienes que darme las gracias, Agustín. Lo importante es que te escuchen en las salas del tribunal de Milán lo antes posible. Por favor. MILÁN - "Es increíble pensar en el tiempo que ha pasado "desde que yo tenía 19 años hasta la actualidad. "Ahora, tengo 30 años y todavía quiero vivir en el presente, "el presente que se me escapa constantemente "y que me lleva a dispersarme demasiado. "Querido Dios, voy a quedarme enterrado en el barro "si no me arrastras fuera, "y voy a quedarme ciego si no me abres los ojos". Parece que el destino siempre nos unirá. - Hola, Agustín. - Agustín. - ¿Cómo va tu trabajo acá, Agustín? - Las cosas son totalmente diferentes a lo que eran en Roma. Como profesor de retórica en el tribunal de Milán, disfruto de una buena relación con el Palacio Imperial. - ¿Palacio Imperial? Oh no, no, no, no. Voy a temerte a partir de ahora, Agustín. - Ahora te mueves en los círculos del Palacio Imperial, ¿Qué has oído sobre Ambrosio? - ¿Qué pasa con Ambrosio? - ¿Es verdad lo que dicen de él en Cartago? - ¿Y qué dicen? - Hemos oído que este filósofo Ambrosio no es solo obispo y filósofo, sino también un pensador valiente, un hombre increíblemente valiente que no teme los complots del Palacio. - Oh sí, la otra cosa que he oído sobre el obispo Ambrosio es que los oradores paganos y maniqueos tienen miedo a enfrentarse a él. ¿No te parece extraño que todavía no lo hayas conocido? - Conocerlo, ¿realmente crees que me serviría de algo conocerlo y escuchar su filosofía? ¿Cómo puede un obispo cristiano ser filósofo? - Sí, tienes razón en eso, amigo mío. Qué linda casa, pero le falta algo. ¿Dónde están las mujeres? ¿Has practicado la abstinencia en Milán? - Claro que no. Aún no es el momento. Las mujeres están en camino. PALACIO IMPERIAL, MILÁN - [Julián] Es la orden del emperador Valentiniano. - ¿Tengo que ir a escuchar a Ambrosio predicando? No lo entiendo. ¿Qué sentido tiene eso, comandante Julián? - El Palacio está preocupado por Ambrosio, la influencia que tiene en la gente de Milán. Queremos saber que piensa Ambrosio. No hay mejor persona que tú para entender cuáles son sus intenciones. - En el centro de todas estas contradicciones está la pregunta que nos preocupa, ¿hay una solución al problema del pecado? ¿Podemos romper el poder de Satanás y las fuerzas de la oscuridad? ¿Hay una luz eterna que nos da vida y rechaza la oscuridad? En nuestra lectura del Nuevo Testamento, vemos que Dios tomó forma humana por el bien de los pecadores y no para los que ya son justos y perfectos, como él mismo dijo: "No he venido a llamar "a los justos al arrepentimiento, "sino a los pecadores, "podemos entonces entender que los justos "son los que están más lejos "de ver el rostro de nuestro Dios misericordioso, "y experimentar sus bendiciones". Y en su condena a los fariseos y los líderes religiosos, tenemos la mayor prueba del peligro de ser un fariseo, que Dios siempre ha condenado. El que tiene fe escucha y escucha para creer, mientras que él no cree no puede oír. Es bueno verlos a todos acá hoy. Gracias a todos por venir. Vayan en paz. - Señor obispo, ha sido un honor escuchar su gran sermón. - Todo el honor es debido a nuestro Señor que me ha transmitido las palabras. - Tu estilo es notablemente simple, lo que hace que sea fácil de entender para cualquiera, y en tus palabras hay algo, algo... que toca el corazón, algo que me ha llevado a sentir paz en el corazón que no había sentido hasta ahora. Prometo que ahora vendré regularmente a escuchar tu sermón, listo para aprender. - Me sentiré muy honrado si lo haces. - [Agustín] Madre. - Agustín, hijo mío. - [Agustín] Adeodato. - Te he echado mucho de menos, padre. - Yo también. ¿Cómo estás, Tanit? - Estoy bien. - Vengan y siéntanse, síganme. Parece que te ha costado encontrarme. - Tu amigo nos ha ayudado, Alipio. Sin él nos habríamos perdido en esta gran ciudad. - Lo sé, Milán es una gran y hermosa ciudad con muchas iglesias que seguro que te gustarán, madre, y sobre todo la iglesia del obispo Ambrosio. No niego mi admiración por las ideas del obispo, su don de palabra y su filosofía. - Lo que dices, Agustín, es muy serio y confirma que mis temores estaban bien fundados. - ¿Por qué no puedo admirar su filosofía? - Bueno, si a ti, un genio de la retórica, te gustan tanto sus ideas, la gente lo amará. Ambrosio ha influido en todos los que le rodean. Él podría agitar a la gente en cualquier momento para que atacara al Palacio, pero quiero que sepas que no lo logrará. Esta noche, la carrera de Ambrosio llega a su fin. Créeme. - Madre. - ¿Agustín? - Debemos irnos de acá ahora. - No, no quiero ir, quiero conocer al obispo Ambrosio. - Quiero hablarte de algo importante. Puedes verlo en otro momento. - No me moveré hasta que no vea al obispo Ambrosio. - Madre, los soldados del emperador vienen de camino a la catedral, para atacarla. - ¿Atacar la catedral? ¿Y crees que por un momento voy a abandonar la casa de Dios? - Por favor, escucha, madre. No hay tiempo que perder, tenemos que irnos. Todos me conocen y no deben encontrarme acá. - Tienes miedo por tu posición e influencia, Agustín, no por mí. - Madre... - No, por favor, vete. Dios puede protegerme a mí y a todos los que están acá. - [Discípulo] Mi Señor, obispo. - ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué pasa? - [Discípulo] Los soldados del emperador han llegado. Quieren atacar la catedral. Lucharemos contra ellos con toda nuestra fuerza. No dejaremos que entren vivos. - Por favor, bajen las armas. Escuchen la palabra de nuestro Señor. Nuestras armas no son de este mundo, son espirituales. Ármate con tu fe y deja que Dios haga el resto. - Me alegro de que los soldados no hayan entrado en la catedral pero estoy decepcionada por tu comportamiento, no te quedaste con nosotros, no confiaste en Dios. No te entiendo, Agustín. Eres amigo del obispo ¿y te comportas de esa manera? - Mi amistad con el obispo Ambrosio no significa que me haya convertido en cristiano. He estado asistiendo a sus sermones por orden del Palacio Real. Tienes que entender mi papel en todo esto, madre. De hecho, trabajo para ellos. - Quiero hablarte de otra cosa. - ¿Qué es, madre, dime? - Sabes hijo mío, el tiempo pasa y es hora de que elijas esposa. - ¿Esposa? - Sí, sí, una esposa que se adapte a su posición actual. - No estoy pensando en eso en este momento, madre. - Escucha, hijo mío, en la iglesia he conocido a una hermosa y piadosa joven, se llama Tercia. Su padre es importante. Estoy segura de que sería una muy buena esposa. - Hablaremos en otro momento, madre, no ahora. - Agustín, hijo mío, deberías verla y luego tomar una decisión. No te preocupes, tendrás mucho tiempo para hacerte a la idea, no tendrá edad para casarse hasta dentro de dos años. - Este es el padre Simplicio, Agustín. Él es el hombre que me bautizó y también bautizó al gran filósofo africano, Victorino. - Su Excelencia, el obispo Ambrosio me ha contado grandes cosas de ti. - Y también me ha hablado de ti y de tu gran don para la retórica. - Padre Simplicio, Agustín, como a ti, le interesara la filosofía. Estoy seguro de que serán buenos amigos. - Me siento muy honrado, padre. Adeodato, ¿qué pasa, hijo mío? ¿Por qué lloras, Adeodato? ¿Qué ha pasado, madre? ¿Por qué está llorando de esta manera? - Tanit se ha ido. - ¿Pero por qué? - Traté de detenerla. Parece que nos oyó hablar sobre el matrimonio y eligió dejarlo todo, para no interponerse en tus planes. Todo lo que dije fue en vano. Me rogó que no dijera nada. Me pidió que cuidara de Adeodato y juró nunca pertenecería a otro hombre más que a ti. - La partida de su amante terminó un capítulo de su vida que había durado 14 años. Para Agustín, comenzaba un nuevo capítulo, pero nunca amaría a otra mujer como la amó a ella. Nunca la olvidó y nunca se casó, viviendo su vida en celibato. - Bien, corten. Muchas gracias, Eminencia. - Gracias, muchas gracias. - Dime, Agustín, ¿qué te preocupa? - Son tantas cosas que no sé por dónde empezar. He hecho muchas cosas malas y estoy perdido. - ¿Conoces al filósofo africano, Victorino? - Sí, era uno de los filósofos más importantes de Roma. - Dios trajo a Victorino para que creyera en él y en sus caminos, y Victorino fue capaz de aceptar la fe cristiana en toda su simplicidad, la verdad que es invisible para los aprendices, pero visible para los niños. Y declaró abiertamente que era seguidor de Jesucristo, que lo llenó de alegría. Esto enfureció a Roma, pero hubo regocijo en el cielo. Agustín, en el pasado Victorino había escondido su fe y solo la admitía ante el sacerdote. Cada vez, el sacerdote decía: "Solo creeré tu fe "el día que te vea entrar en mi iglesia". Finalmente, llegó el día y el gran filósofo apareció y se presentó ante el pueblo de Dios, y humildemente declaró su fe en Jesucristo, y todos se reunieron en la iglesia y gritaron, "Aleluya, aleluya, "Victorino, Victorino". - [Mónica] Tómala y lee. Tómala y lee. - ¿Adeodato? - [Mónica] Tómala y lee. Tómala y lee. - "Nada de comilonas, embriaguez, "lujuria, desenfrenos, "engaño o celos", "revístete en el Señor, Jesucristo "y no pienses en cómo satisfacer "los deseos de la carne". - Por primera vez, oh Señor, siento que me hablas a mí directamente. Por primera vez me enfrento a mí mismo. Querido Dios, me estás poniendo cara a cara conmigo mismo para poder ver todo el horror de mi vida pecaminosa. Por primera vez, puedo verme a mí mismo como realmente soy y tengo miedo. Pero, ¿dónde me escondo? Querido Dios, siento que me estás mirando ahora como si no hubiera nadie más en el cielo o la tierra. Sabes, oh Señor, cuánto te necesito, incluso más que antes, hoy te abro la puerta de mi corazón y mi vida y te acepto como mi Señor y mi Salvador. Me arrepiento de haber pasado mi vida lejos de ti. Lamento no haberte agradecido nunca nada. Gracias por morir en la cruz por mí. Para que pudiera reconocer mis muchos pecados y ser perdonado. Señor, ayúdame a vivir según tu voluntad y no a la mía. Ayúdame a seguir tus pasos, a seguirte. Sí, Señor, a seguirte. Ahora sé por qué no pude encontrar a Dios por tanto tiempo. Lo buscaba fuera cuando tenía que buscar dentro. - [Padre] Después de su conversión y bautismo, regresó a su ciudad natal de Tagaste, y de ahí se fue a Hipona, donde estamos ahora. - Hola. - Fue ordenado obispo en el año 395 d. C. y después de una vida dedicada a la enseñanza y defender la verdadera fe, y después de escribir más de 232 volúmenes de trabajo durante su vida, que se consideran entre las más enriquecedoras y esclarecedoras que se han escrito, Agustín, a los 76 años, subió a la gloria eterna en el año 430 d.C. Era Agustín el filósofo, el orador, el rebelde, el hombre de fe, el obispo, el hombre de muchos proverbios, era San Agustín, el hijo de Ifriqiya, el obispo de los pobres, hijo de sus lágrimas. SAN AGUSTÍN ESTÁ RECONOCIDO COMO UNO DE LOS PADRES MÁS INFLUYENTES DE LA IGLESIA CRISTIANA. SUS ESCRITOS SON ESTUDIADOS AMPLIAMENTE TANTO POR ESTUDIANTES DE FILOSOFÍA COMO DE FE. "CONFESIONES", ESCRITA ALREDEDOR DEL AÑO 400 d. C., ESTÁ CONSIDERADA UNA DE LAS PRIMERAS AUTOBIOGRAFÍAS. DESCRIBE LA BÚSQUEDA DE DIOS Y LA PRIMERA TEOLOGÍA CRISTIANA "MÍRAME, PARA QUE PUEDA AMARTE. "LLÁMAME, PARA QUE PUEDA VERTE. "Y DISFRUTAR ETERNAMENTE DE TI". ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN
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