In the first century, a group of children meet together to talk about what they've seen and heard about Jesus. Some believe Jesus is the Son of God. But others think Jesus may just be tricking the people.
The children follow Jesus around, witness His miracles, and listen to Him teach. Jesus raises a girl from the dead, calls imperfect people like tax collectors to follow Him, teaches everyone to be kind and gracious to each other, and lets a woman wash His feet with tears. He teaches in parables no one really understands, calms a raging storm, gives sight to the blind, and helps those who no one sees as worth helping. He shows the children an amazing, powerful, and kind way to live. Benjamin and Sarah talk to the children watching their story about Jesus and what it means to believe who He is and accept Him as their Savior.
Esta es la verdadera historia de un hombre llamado Jesús,
quien vivió hace más de 2000 años.
No sabemos exactamente
cómo los niños descubrieron la verdad acerca de Jesús,
pero pudo suceder algo como ésto.
INSPIRATIONAL FILMS Presenta
La historia de Jesús para niños
Una adaptacion de la película JESÚS Una produccíon del Proyecto Genesis
¿Te vió alguien? A mí, no. A mí, tampoco.
¿Y a ti?
No lo creo.
Bien, vamos, vamos.
No importa lo que digas, Benjamín.
Yo sí creo que Jesús fue enviado por Dios.
¿Sólo porque hace milagros?
Pueden ser trucos de magia.
¡Ah, sí! ¿Cómo los explicas?
Esa es la cosa, Joel. No tengo que explicarlos.
Los milagros son maravillas que sólo Dios puede hacer.
Quieres decir...¿como devolver la vista a los cielos?
Sí.
Yo no creo una palabra de ésto.
Yo sí.
Sara, ¿qué haces aquí?
Olvidé dar de comer al burro,
y cuando escuche hablar de Jesús
quise saber de qué se trataba.
¿Qué sabes tú sobre Jesús?
Mucho.
Mi abuela conoce a María, su madre,
y me contó acerca de él...
cómo nació y todo eso.
¡Es una gran historia!
María era muy joven y vivía en Nazaret.
No estaba casada
pero estaba comprometida (para casarse) con José.
Un día, Dios envió un ángel llamado Gabriel.
María, no temas, pues gozas del favor de Dios.
Alegrate, llena de gracia,
el Señor esta contigo. y tendrás un Hijo,
a quien pondrás por nombre Jesús.
¿Cómo puede ser?
Soy virgen aún.
El Espíritu Santo vendrá sobre ti,
y el poder del Dios Altísimo descansará sobre ti.
Por eso, el Niño que va a nacer
será llamado Hijo de Dios.
¿Asustó el ángel a María?
Si un ángel viniera y me hablara, sí me asustaría.
¿Qué pasó después?
¡Escuchen hombres de Nazaret! Por orden...
El gobierno hizo una ley...que todos los hombres
debían volver a la ciudad donde nacieron, y registrarse.
Tú sabes, firmar tu nombre en algunos papeles.
...Todos los hombres deberán inscribirse...
Así que José llevó a María con él al pueblo de Belén
donde él había nacido.
Al llegar a Belén,
la ciudad estaba repleta
y las posadas estaban llenas.
El único lugar que José pudo encontrar para ellos
fue un establo.
¿Cómo éste?
Parecido a éste.
Y esa noche Jesús nació.
Habían pastores en las montañas cerca del establo.
Estaban cuidando sus ovejas,
cuando de repente, vieron un ángel.
¡Hoy nació en la ciudad de David
un Salvador, que es Cristo el Señor!
Los pastores se apresuraron a ver al bebé.
El estaba acostado en un pesebre.
¿Se imaginan?
Lo pusieron en una caja
como la que uso para dar de comer a mi burro.
Después de un tiempo,
María y José llevaron a Jesús al templo en Jerusalén.
Encontraron a un hombre llamado Simeón, quien amaba mucho a Dios.
Señor, tu promesa está cumplida.
Ahora despide tu siervo para morir en paz.
Dios había dicho a Simeón que viviría para ver a Jesús.
Porque finalmente he visto la salvación.
Este niño es el escogido de Dios.
Los dos sean benditos.
El bebé Jesús crecería
para ser la persona escogida por Dios para perdonar a todos, en todas partes,
por todas las cosas malas que piensan, dicen y hacen.
Las cosas que Dios llama pecado.
Así que Jesús fue un bebé y ahora es un hombre.
¿Alguna vez fue un niño?
Seguro que lo fue.
Mi abuela me contó que cuando Jesús tenía como 12 años,
María y José lo trajeron aquí a Jerusalen.
Jesús fue al templo
y habló con todos los líderes y maestros.
¿Quién es este niño tan sabio?
Es Jesús de Nazaret.
Ha venido con nosotros.
Por favor, discúlpennos.
Después de eso, Jesús regresó a su casa con sus padres.
Mientras crecía, se volvía más sabio cada día.
abranle un camino recto,
Todo valle será rellenado.
Un día, Jesús fue a ver a su primo, Juan el Bautista.
Juan bautizaba a la gente que quería obedecer a Dios.
El también bautizó a Jesús ese día.
¡Y la gente que estaba allí escuchó la voz de Dios desde el cielo!
Tu eres mi Hijo amado. Estoy complacido contigo.
Bueno, ¿y qué hizo después?
Comenzó a viajar de pueblo en pueblo
enseñando a la gente acerca de Dios.
Hola.
Hola.
Jesús regresó a Nazaret, donde había crecido.
Un día los líderes del templo le pidieron
que leyera del libro de Dios, las Escrituras.
La parte que Jesús leyó
hablaba del plan de Dios de enviar a Jesús
para que las personas en todas partes pudieran vivir con Dios para siempre.
El Espíritu del Señor está sobre mí
porque me ha ungido para dar las buenas nuevas a los pobres.
Me ha enviado a anunciar libertad a los presos
y dar vista a los ciegos.
Poner en libertad a los oprimidos,
y para anunciar que el tiempo a llegado
cuando el Señor salvará a su pueblo.
Hoy se ha cumplido esta Escritura
delante de ustedes.
¿La Escritura se cumplió?
¡Pero si solamente el Mesías puede cumplirla!
¿Cómo sabremos?
Pero hay más de la historia.
Jesús fue al mar de Galilea.
Lleven la barca a la parte más honda del lago,
y echen allí sus redes para pescar.
Oh, Maestro, hemos trabajado toda la noche
y no hemos pescado nada.
Pero si Tú lo dices, echaré las redes allá.
¡Santiago!
¡Juan!
¡Santiago! ¡Juan!
¡Ayúdenme a recoger las redes!
No podemos. Tenemos las manos llenas.
Yo creo que fue justo allí que Pedro entendió
que Jesús es el Hijo de Dios, ...pero Pedro tuvo miedo.
El había cometidos muchos errores en su vida.
El no podía entender cómo alguien
tan santo y poderoso como Jesús
podía aceptar a alguien tan pecador como él era.
Apártate de mí, Señor.
Soy un pecador.
No tengas miedo.
Mejor me voy.
Sí, yo también me voy.
¡Yo también!
¡Hasta luego!
¿Y dónde estabas, Benjamín?
¿Con tus amigos, otra vez?
Sí, papá.
¿Caleb estaba allí?
Sí, papá.
Te he dicho muchas veces
no quiero que te juntes con ese muchacho.
Pero, papá...
Tú sabes que su padre cree en todas esas historias sobre Jesús.
¿Qué tiene eso de malo?
Lo que creemos es que Dios enviará un gran rey.
El padre de tu amigo cree
que alguien nacido en un establo es ese rey.
No tiene sentido.
¿Pero, y si él está en lo cierto?
No, Benjamín, ya no discutiremos más eso.
Sí, señor.
Inclinad vuestro oido y venid a mi
oid y vivira vuestra alma
y haré con vosotros pacto eterno,
las misericordias firmes a David.
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado
llamadle en tanto que está cercano
¡Escuchen, escuchen lo que pasó hoy!
¡Yo estaba allí!
¡Dinos!
Jesús estaba en el templo
enseñando a la gente sobre el amor de Dios.
Muchísima gente estaba adentro.
y habían muchos más esperando afuera.
Todos querían verlo.
Jesús, te ruego salva a mi única hija.
Ten piedad, Señor. Sólo tiene doce años y está muriendo.
Por favor, ven conmigo.
Jairo, lo siento.
¡Jesús!
Tu hija ha muerto.
No molestes al Maestro.
No temas.
Sólo ten fe, y tu hija sanará.
Niña, levántate.
Denle algo de comer.
¿De verdad pasó eso?
¡Seguro!
¡Ni sospecharías que estuvo enferma!
Mi papá dice que Jesús tiene amigos
que hacen cosas malas.
Que son una junta de pecadores.
Bueno, es cierto. Pero eso es porque
Jesús ama y cuida de todos,
no importa lo que son.
Mi papá me contó de un hombre llamado Mateo,
que cobraba impuestos a las personas
al llegar a la ciudad.
Sígueme.
Mateo es una de las doce personas que Jesús escogió para ser sus dicípulos.
Ellos son sus mejores amigos y viajan con él por todos lados.
Le ayudan a enseñar a la gente acerca de Dios.
Ese es Simón, llamado Pedro; Andrés, su hermano,
Santiago, Juan, Felipe Bartolomé; Mateo, por supuesto;
Tomás, otro Santiago, otro Simón,
Judas, hermano de Santiago, y Judas Iscariote.
¿Cómo puedes recordar todo eso?
¡El es muy listo!
¡Eso lo dices porque eres una boba!
¡No lo soy!
¡Eres tan tonta como tu viejo burro!
¡Es mi amiga, bravucón!
¿A quién llamas bravucón?
¿A quién? ¡Déjala en paz!
¡Ah, sí! ¿Quién me detendrá? ¿Tú?
¡Muchachos!
¡Ay! Eso duele.
Te dolerá más si no lo limpiamos.
¿Qué pasó?
Estuvo peleando.
No te pregunté a ti, Lea.
Lo siento.
Me agarré a puños con Caleb.
Hablaban sobre Jesús.
El y sus amigo se ven todo el tiempo en establo de Sara.
¡Te dije que nada bueno
sale de toda esa charla sobre Jesús.
El no es nuestro rey y nunca lo será.
Pero papá, ¿que tal si él es el Hijo de Dios.
¡Ya basta!
¿No cree que estás siendo muy duro con el muchacho?
No lo creo.
Pero pronto no importará más.
Eschuché que puede haber un traidor
entre los seguidores de Jesús.
Si es cierto, el ya no causará más problemas.
Amen a sus enemigos.
Hagan bien a quienes los odian.
Bendigan a quienes los maldicen.
Y oren por quienes los insultan.
Si alguien te pega en una mejilla,
ofrécele la otra también.
Y si alguien te quita la capa,
déjale que se lleve también tu camisa.
A cualquiera que te pida algo, dáselo.
Y al que te quite lo que es tuyo,
no pidas que te lo devuelva.
Hagan con los demás, lo que quieren que los demás hagan con ustedes.
Quisiera conocer a este hombre.
¿Tú crees que pueda ser el Mesías?
¿Qué quiere decir él con el Mesías?
Ellos hablaron de eso en el templo.
Mesías es el prometido.
Vamos, sigámoslo.
¿Qué hace ésta aquí?
Yo no sé.
Si fuera un verdadero profeta
se daría cuenta qué clase de mujer es ésta que lo está tocando.
Es una mujer de mala vida.
Sé quién es esta mujer, Simón.
Déjame decirte algo.
Dos hombres le debían dinero a un prestamista.
Uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta.
Y como no podían pagarle
les perdonó la deuda.
¿Cuál le amará más?
Supongo que el hombre a quién más le perdonó.
Tienes razón.
¿Ves a esta mujer?
Entré en tu casa
y no me diste agua para mis pies.
En cambio, esta mujer me ha bañado los pies con sus lágrimas
y los ha secado con sus cabellos.
No me besaste, pero ella,
desde que entré, no ha dejado de besar mis pies.
No me pusiste aceite en la cabeza,
pero ella ha derramado perfume sobre mis pies.
Por esto te digo
Qué sus muchos pecados
le son perdonados porque amó mucho
Pero a quien poco se le perdona, poco amor muestra.
Tus pecados te son perdonados.
Por tu fe has sido salvada.
Vete tranquila.
Por favor, súbeme
Sobre mi hombro.
¿Puedes ver, ahora?
Puedo ver a Jesús.
Un sembrador salió a sembrar.
Al regar la semilla, una parte
cayó en el camino y fue pisoteada,
y las aves se la comieron.
Otra parte cayó en las piedras,
y cuando esta semilla brotó, se secó
por falta de humedad.
Otra parte cayó entre espinos
y al nacer los espinos, la ahogaron.
Pero otra parte cayó en buena tierra,
creció, y dió un excelente fruto, cien granos por semilla.
Esto es lo que quiere decir la parábola. La semilla es el mensaje de Dios.
La parte que cayó en el camino representa a los que oyen el mensaje,
pero entonces viene el diablo
se los quita del corazón
para que no crean y no se salven.
La que cayó entre las piedras
representa a los que oyen el mensaje y lo reciben con gozo.
pero no tienen raíces. Creen por algún tiempo
pero a la hora de la prueba, ellos fallan.
La semilla que cayó entre los espinos representa a los que escuchan
pero las preocupaciones, las riquezas
y los placeres poco a poco los ahogan.
De modo que no dan fruto.
La semilla que cayó en buena tierra,
representa a las personas que con buen corazón,
escuchan y obedecen el mensaje de Dios.
Y permaneciendo firmes dan fruto.
¡Maestro!
¡Maestro!
¡Nos hundimos!
¡Nos estamos hundiendo!
¡Nos vamos a ahogar!
¡Ayúdanos, Maestro!
¡Vamos a ser salvados!
¿Qué pasó con su fe?
Este me gusta. ¿Cuanto cuesta?
Natán, Natán
¿Escuchaste?
Jesús viene.
¿El viene para acá?
Está llegando a las afueras de la ciudad. Vamos, tenemos que ir.
Siento mucho haberte golpeado.
¿Me perdonas?
Maestro, despide a la gente
para que vayan a comer y descansar
en las aldeas y campos cercanos.
Porque en este lugar no hay nada.
Ustedes mismos denles de comer.
Tan sólo tenemos cinco panes y dos pescados.
Bendito seas, oh Señor, nuestro Dios, Rey del universo,
que nos das el pan de la tierra.
¿Cómo puedes todavía no creer que Jesús es el Hijo de Dios?
¿Dónde estabas?
Papá, tengo que decirte la verdad.
Fuimos a ver a Jesús.
¿Por qué?
Todavía no puedo creerlo,
aún cuando lo vi con mis propios ojos.
El convirtió dos pescados y cinco panes
en suficiente comida para toda la multitud.
Quién sabe, Jonatán, tal vez, él realmente es el Mesías.
¡No creerás eso tú también!
¿Qué debo hacer?
¿Qué dicen las Escrituras?
¿Qué es lo que entienden?
Ama al Señor, tu Dios con todo tu corazón,
toda tu alma, todas tus fuerzas,
y toda tu mente,
y ama a tu prójimo como a tí mismo.
Bien dicho.
Si haces eso vivirás.
¿Y quién es mi prójimo?
Un hombre iba por el camino de Jerusalén a Jericó
cuando unos bandidos lo asaltaron,
y le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron dejándolo medio muerto.
Por casualidad, un sacerdote pasaba por el mismo camino
pero al verlo, lo rodeo y siguió adelante.
También un levita llegó a aquel lugar
y cuando lo vió, siguió adelante
Pero un samaritano que viajaba por el mismo camino
al verlo
sintió compasión.
Se acercó a el,
lavó sus heridas con aceite y vino, y le puso vendas.
Luego lo subió a su cabalgadura
lo llevó a una posada y lo cuidó.
Al día siguiente, el samaritano sacó dos monedas
y se las dio al encargado Y le dijo;
cuide a este hombre y si gasta mas
yo se lo pagaré cuando regrese
¿Cuál de ellos tres te parece que fue el prójimo
del hombre que fue asaltado por los bandidos?
El que tuvo compasión de él.
Pues ve y haz lo mismo.
Dejen que los niños se acerquen a mí
y no se lo impidan, porque de ellos es el Reino de Dios.
Puedo asegurarles
que el que no acepta el Reino de Dios
como un niño de ninguna forma entrará en él.
El que recibe a este niño en mi nombre, me recibe a Mí.
El que me recibe a Mí recibe al que me envió.
El más pequeño de ustedes es el más grande.
¿Qué sucede?
¿Qué está pasando?
Jesús de Nazaret está pasando por aquí.
¡Jesús!
¡Hijo de David!
¡Ten compasión de mí!
¿Qué quieres que haga por ti?
Quiero recobrar la vista.
Recóbrala.
Por tu fe has sido sanado.
¡estoy sanado! puedo ver la luz
¡estoy sanado!
¡Milagro! ¡Milagro!
Este hombre es un verdadero profeta.
Señor, Señor, sálvanos.
Oh Señor, sálvanos.
¡Alabado sea Dios!
¡Muéstranos el verdadero camino, Señor!
¡Yo lo estoy viendo! ¡También yo!
¿Por qué ese hombre se sube al árbol?
¡Es bajito y no alcanza a ver!
Zaqueo, baja de ahí
porque hoy me quedaré en tu casa.
¡En mi casa?
¿Quién querría quedarse en su casa?
¿Cómo conció Zaqueo a Jesús?
Escuchen.
Daré la mitad de mis bienes a los pobres,
y si he robado algo a alguien se lo devolveré,
cuatro veces más.
¡No puedo creerlo!
Un cobrardor de impuesstos pagando sus impuestos.
¡Imposible!
Hoy ha llegado la salvación a esta casa
porque este hombre también es descendiente de Abraham.
Pues el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.
Escuchen.
Ahora vamos a Jesuralén
donde se cumplirá todo lo que los profetas
escribieron del Hijo del Hombre.
Lo van a entregar a los extranjeros.
Se burlarán de él, lo insultarán,
lo escupirán, lo golpearán,
y después lo matarán.
Pero al tercer día resucitará.
¡Hola, Sara! ¡Hola!
Hay algo diferente en este lugar.
Sí.
El burro de Sara no está.
No está perdido.
Es que se lo presté a alguien.
¿Quién querría usar tu viejo burro?
Maestro, di a tus seguidores que se callen.
Les digo que si esta gente calla
entonces las piedras gritarán.
¿Por qué Jesús está tan enojado?
¡Han convertido el templo en un mercado
en vez de un lugar para adorar a Dios!
Está escrito; Mi casa será casa de oración,
y ustedes la han hecho cueva de ladrones.
¡Deténganlo!
¡Deténganlo!
Es muy poco.
¿No puedes dar más?
Les digo, que esta viuda pobre ha dado más que todos,
pues todos dan ofrendas de lo que les sobra
Pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir.
Maestro, sabemos que lo que tu dices y enseñas es correcto,
Y que no te basas en las apariencias.
Tu enseñas de verdad a vivir como Dios exige.
Dínos. ¿Es correcto que
paguemos impuestos al emperardor romano o no?
Préstenme una moneda.
¿De quién es la cara y el nombre que está en la moneda?
¡César!
Pues den al César lo que es del César,
y a Dios lo que es de Dios.
¡Mira!
Allí está Pedro.
¿Qué creen que está haciendo?
Comprando para la cena de la Pascua.
Cuánto he querido celebrar con ustedes esta cena de Pascua
antes de mi muerte.
Porque les digo que no volveré a celebrarla
hasta que se cumpla en el Reino de Dios.
Bendito seas, Señor Dios nuestro, Rey del universo
que nos das el fruto de la vid.
Tomen esto y repártanlo entre ustedes.
Bendito seas, Señor Dios nuestro, Rey del universo
que nos das el pan de la tierra.
Esto es mi cuerpo entregado por ustedes.
Hagan esto en mi memoria.
Esta copa es el Nuevo pacto confirmado con mi sangre,
derramada por ustedes.
Pero ahora, la mano del que me traicionará
está con la mía sobre la mesa.
Pues el Hijo del Hombre ha de morir como Dios lo ha señalado,
pero ¡ay de aquel que lo traicione!
No puede ser.
No puede ser.
Imposible.
Nombra al traidor, Señor.
Estoy dispuesto a ir a la cárcel contigo y hasta morir contigo.
Te digo, Pedro que hoy mismo antes de que el gallo
cante me habrás negado tres veces.
El consejo ya decidió.
¿Jonatán?
¿Qué pasa?
Parece que el reino del supuesto rey
ha llegado a su fin.
Acabo de recibir un mensaje del consejo.
Uno de los seguidores de Jesus, un hombre llamado Judas Iscariote,
ha aceptado ayudar a ponerlo bajo arresto.
¿Cómo lo convencieron de algo así?
No fue difícil.
Sólo trienta monedas de plata.
Esta noche arrestarán a Jesús
y se asegurarán de que no escape.
No.
Por favor, no.
Judas.
¿Con un beso traicionas al Hijo del Hombre?
¿Señor, atacamos con espadas?
Arréstenlo.
¡Ya basta, déjenlo!
Un milagro.
¿Por qué han venido con espadas y palos
como si fuera un ladrón?
Estuve con ustedes todos lo días en el templo,
y no me arrestaron.
Pero esta es vuestra hora
cuando reina la oscuridad.
Arréstenlo.
Aquí está la capa del rey.
Dinos lo que va a suceder.
¿Nos va a salvar, su Majestad?
¿Nos vas a salvar?
El también estaba con Jesús.
Mujer, yo no lo conozco.
Yo los ví juntos.
Tú también eres uno de ellos.
Pero, no lo soy.
Seguro que este hombre estaba con el.
Además, es de Galilea.
largate
Ni siquiera sé de qué estás hablando.
Natán, Natán.
¿Qué pasa, Benjamín?
Es Jesús. Está en problemas.
Vamos, tenemos que buscar a los demás.
¿Adivina qién te pegó?
Adivina.
¿Quién lo hará ahora?
¡Alto!
¡Deténganse les digo!
Traíganlo ante el concilio.
¡Vamos!
Dinos.
¿Eres tú el Mesías?
Si les digo que sí, no van a creerme.
Y si les hago preguntas, no van a contestarme.
Desde ahora el Hijo del Hombre
se sentará a la derecha del Dios Todopoderoso.
¿Entonces, eres el Hijo de Dios?
Ustedes lo han dicho.
¿Quién le da autoridad para decir eso?
Ya escuchamos todo lo que ha dicho.
Lo llevaremos con Pilato.
Sí. Llevénselo.
Están llevando a Jesús ante Poncio Pilato.
¡Poncio Pilato!
El es el más malo de todos los gobernantes romanos.
El ha matado a miles de personas
colgándolos de cruces de madera.
¡Camina!
¿Qué desean aquí a esta hora de la mañana?
¡Encontramos a este hombre alborotando a nuestro pueblo!
Causó desmanes en el mercado del templo.
cuál será su castigo?
¡Senténcielo!
No encuentro ninguna falta grave para condenar a este hombre.
¡Es culpable!
Dice que no debemos pagar impuestos al Emperador.
Y además afirma que es el Mesías.
El Rey.
¿El Rey?
¿Eres el que se dice Rey de los Judíos?
Tú lo has dicho.
Salió de Galilea y llegó hasta aquí.
¿De Galilea?
¿Este hombre es galileo?
En ese caso, dejaremos que Herodes se encargue de él.
Aún está en Jerusalén.¿No es así?
Llévenlo con Herodes.
¿Quién dices que eres?
Quiénes son los que llamas tus discípulos?
¿Dicen que puedes hacer milagros?
Haz uno para mí.
Señor.
Ha estado corrompiendo al pueblo.
Se proclama Rey.
¿Este hombre?
¿Un Rey?
Su majestad.
¡Castíguenlo!
Regrésenlo a Pilato.
Esta es su provincia.
Este hombre no ha hecho nada para merecer la muerte.
Así que lo azotaré y lo liberaré.
Estás obligado a liberar a un hombre durante esta fiesta.
Te pedimos que liberes a Barrabás,
y que te lleves a este hombre.
Sí.
Sí, a Barrabás.
¡Crucifícale!
Sí. ¡Crucifíquenlo!
Tú.
Tú.
Azótenlo.
El no ha hecho nada.
¡Atrás!
¡Atrás!
¡Aléjense de él!
¡Atrás!
No lo van a matar, ¿verdad?
¡Atrás!
Tú.
¿Cómo te llamas?
Simón de Cirene, señor.
Ven acá.
¡Atrás!
¡Déjenlo!
¡Aquí!
¡Más rápido!
¡Tú, pasa al frente!
¡Ahora tú!
Vamos, avanza.
Quiten las sogas.
Padre, perdónalos
porque no saben lo que hacen.
Salvó a otros, que se salve a sí mismo.
Sí.
Sálvate si eres el Mesías.
Bájate de esa cruz.
¿Qué dice el rótulo?
Dice; Rey de lo judíos.
Si Jesús es rey, ¿por qué le hacen eso?
No lo sé.
Jonatán, ¿tú supones que...?
Ahora, ¿qué pasa?
¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!
He preparado una tumba para el maestro.
Me gustaría llevarme su cuerpo.
Puedes llevartelo.
Perdónanos.
Seguimos el cuerpo del Señor.
Sean bienvenidos, pero vayámonos el día de reposo se aproxima.
No lo puedo creer... nunca más veremos a Jesús.
¡Un momento!
¿No recuerdan lo que Jesús dijo una y otra vez?
¿Qué?
¡Ya recuerdo!
¡Jesús dijo que en tres días estará vivo otra vez!
¡Miren, la piedra fue removida!
¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?
No está aquí. ¡Ha resucitado!
Recuerdan lo que les dijo cuando todavía estaba en Galilea,
que el hijo del hombre tenía que ser entregado en manos de pecadores,
que lo crucificarían, y que al tercer día resucitaría.
Escuchen
La piedra fue removida.
¡Entramos y el cuerpo de nuestro Señor no estaba!
¿Cómo? ¿Desapareció?
Y vimos a dos hombres … con ropas brillantes
como el sol,
y dijeron;
¿Por qué buscan a los vivos entre los muertos?
¡Es verdad!
Deben creernos. Deben creernos.
Cerciórense ustedes mismos.
¡La tumba está vacía! ¡Nuestro Señor ha desaparecido!
Deben creernos.
Es verdad. El Señor ha resucitado.
Se le apareció a Simón.
Primero, no lo reconocimos.
No en el camino.
pero cuando partió el pan, lo reconocimos.
¿En Emmaus? ¿Por qué iría allá?
Paz a ustedes.
¿Por qué se asustan?
¿Por qué tienen dudas en su corazón?
Miren, mis manos y pies.
Vean que soy Yo mismo.
Tóquenme y vean.
Un espíritu no tiene carne ni huesos como ven que tengo yo.
Lo que me ha pasado es aquello que les había anunciado...
que había de cumplirse todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés,
en los profetas y en los Salmos.
Está escrito que el Mesías tenía que morir,
y resucitar al tercer día,
y en su nombre deben anunciar
el mensaje de arrepentimiento y perdón de pecados a todas las naciones
comenzando por Jerusalén.
Cuando Caleb me dijo que Jesús es el Hijo de Dios,
no le creí.
pero luego vi lo milagros increíbles que Jesús hizo,
y lo escuché enseñar acerca del amor de Dios,
y ví las cosas terribles que le hicieron,
y cómo lo golpearon-
Ví cómo lo clavaban a la cruz.
Lo ví morir.
Los ví bajar su cuerpo y llevárselo.
pero nunca pensé que vería a Jesús de nuevo.
Pero luego, algo hermoso pasó.
Dios cumplió su promesa.
El prometió que traería a Jesús de nuevo a la vida.
En las Escrituras dice que todo aquel que cree
que Jesús es el Hijo de Dios vivirá con El, ahora
y para siempre.
Y me alegro porque es lo que quiero hacer.
¡Bueno!
¡Qué gran historia!
¡Y es real!
¿Te preguntaste junto a Caleb, Joel,
Natán y Benjamín, quién es Jesús?
Me viste y escuchaste cuando decidí creer
que Jesús es el Hijo de Dios y le pedí a Jesus que viva en mí.
Ahora tú debes decidir.
¿Invitarás a Jesús a que viva en ti, ahora?
Tu respuesta puede ser; no entiendo,
o me gustaría hablar con mis padres primero,
o no estoy listo todavía.
O tu respuesta puede ser;
Sí, quiero invitar a Jesús a vivir en mí, ahora.
Yo quiero que Jesús perdone todos mis pecados...
las cosas malas que he dicho, pensado o hecho,
y tú puedes decirle
que quieres vivir con El para siempre.
Cuando decidas decir sí,
habla con Dios en tus propias palabras
o con una oración como ésta; Querido Dios. yo creo en Jesús tu Hijo,
Gracias porque Jesús murió en la cruz,
por las cosas malas que he dicho, pensado y hecho.
Por favor, perdóname por mis pecados.
Te pido Jesús que te quedes y vivas en mí para siempre.
Ayúdame a ser la persona que Tú quieres que yo sea.
Gracias por contestar mi oración.
¿Te gustaría hacer esta oración ahora?
Si tu respuesta es sí, habla con Dios ahora mismo.
Oraré despacio.
Puedes orar después de mí, frase por frase.
Querido Dios. yo creo que Jesús es tu Hijo,
Gracias porque Jesús murió en la cruz,
por todas las cosas malas que yo he dicho, pensado y hecho.
Por favor, perdóname por mis pecados.
Te pido Jesús que te quedes y vivas en mí para siempre.
Ayúdame a ser la persona que Tú quieres que yo sea.
Gracias por contestar mi oración.
Amén
Ahora confía en la promesa de Dios; El te ama
y Jesús estará en ti siempre.
Si tú hiciste la oración
sería bueno que se lo digas a tus padres
o a algún pariente o amigo.
Estás comenzando la más grande aventura de tu vida.
Esta nueva amistad es con Jesús y con Dios, su padre.
hay cuatro cosas que te ayudarán a entender
y amar más a Dios.
Lee la Biblia, cada día.
Hay muchas promesas que Dios ha escrito para ti.
Habla con Dios
sobre cualquier cosa, a cualquier hora y donde sea.
Cuéntale a otros de tu amigo Jesús.
Busca estar con .personas que conocen y aman a Dios.
Disfrutamos mucho contándote
la verdadera historia de Jesús.
Ahora, vé
y cuéntasela a tus amigos.