8 de 12Rivka · 12 capítulos

Cleaning the Lamps

Mariam worries about her parents and how to be a wife to Yacoub. Rivka tries to tell her that they will each grow as they submit to God. She points to the lamps they're cleaning and says they all have the same purpose: to shine. She says God thinks of us as lamps. We are to shine as God made us to shine. Rivka says she knows women that have had to shine in the darkest hours. They had to rely on God to fill them so He could shine through them. A girl's worth doesn't rely on her marriage status, instead, she should live to serve God with her gifts and talents. That's where worth is found. "You are the light of the world. A city on a hill can't be hidden. Also, people do not light a lamp and put it under a bowl. Instead, they put it on its stand. Then it gives light to everyone in the house. In the same way, let your light shine in front of others. Then they will see the good things you do. And they will praise your Father who is in heaven" (Matthew 5:14-16). We're given unique personalities, desires and gifts to invest in the things God puts in our life. As stated in the parable of the talents, God expects us to use what we've been given to glorify Him.

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Matthew 5:14-16
1 Corinthians 12:12
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Transcripción

Spanish, Latin American (Español)
Rivka. Lámparas que brillan Madre, tengo que ver quién está en la puerta. Y cuando regrese... tomarás más de esta sopa. ¡Jacob! ¡Tío! Pasen, pasen Bienvenidos y... por favor entren ¡Mamá, papá! Jacob y su padre están aquí. ¿Qué hago con ellos? Bueno, recíbelos en la habitación del frente, Miriam. Y prepara algo de comer. Estaré allí en un momento. Por favor, pasen. Mi padre dice que estará con ustedes en un momento. Ah, estamos muy contentos de tenerlos aquí... Nuestra casa es su casa. ¡Noah! Trae un poco de agua para los invitados. ¡Date prisa! Bueno, está bien. Sí, ¿qué quieres? Jacob y su padre están aquí. Preparemos una comida ¡Rápido! Está bien, iré tan pronto como pueda... ¡Apúrate! ¡Cálmate!, Miriam. Espera papá, déjame ayudarte. ¡Ayúdale!... ayúdale a vestirse. Ah, está bien. Bien, llévame con ellos, hija. ¡Moisés! ¡Buen día, tío Moisés! Jacob. Por favor, siéntense. Me alegra verte, Moisés. Siento lo de tu enfermedad. Le pido a Dios que te sane y te devuelva la salud muy pronto. De tu boca a los oídos de Dios. Sí. ¿En qué puedo ayudarte mi vecino? Hoy he venido en nombre de mi hijo Jacob. Es un buen muchacho, y creo que sería un buen esposo para tu hija. El padre de Jacob le pidió a mi padre que agilizáramos el compromiso. Que los tiempos eran difíciles y nadie sabe lo que pasará. Quiere que nos casemos en tres meses y no en doce. ¿Y qué dijo tu padre? ¡Estuvo de acuerdo! Nos casaremos en tres meses. Trajeron a Ayoub y todos firmaron el contrato. Y luego Jacob me dio este collar. ¿No es lo más lindo que has visto en tu vida? Sí, Miriam, ¡es bellísimo! Pero, tía, no sé cómo harán mi madre y mi padre sin mí. Estoy emocionada por lo de Jacob, pero, por otro lado... Tú y Jacob encontrarán la manera de ayudarlos... juntos. Y Sara y Ayoub también están ahí. Pero, Sara está enferma. No estará enferma por siempre, pequeña. Tendrá un bebé. Lo sé, pero ella y Ayoub siguen hablando de mudarse más cerca de su familia cuando nazca el bebé. Cuando llegue el momento apropiado para irse, se irán. Dios los va a guiar. Como te guiará a ti y a Jacob mientras se pongan de acuerdo, oren juntos, y lo sigan a Él. Mi madre siempre nos dijo que debíamos crecer para ser esposas sumisas, y que viviríamos con las familias de nuestros esposos. Pero si mis padres me necesitan... La sumisión también es un acto de fe, Miriam. Jacob y yo no hemos comenzado nuestra vida juntos y ya estoy confundida. Ah, tía, ni siquiera sé cómo ser yo misma, ¿y ahora tengo que aprender a ser esposa? ¿En tres meses? Nunca podré hacerlo. Miriam, ser una esposa sumisa no significa que no seas tú misma. Mientras Jacob aprende a amarte, y tú aprendes a someterte a él, y los dos se someten el uno al otro ante Dios, se convertirán en las personas que Dios diseñó para que sean. Entonces, ¿casarme me ayudará a ser mejor persona, a ser una mejor Miriam? Yo no dije eso, Miriam. Nuestro valor y madurez no vienen de estar casados o no estar casados. Cada uno tiene su propio camino. Y crecemos al obedecer a Dios, al servirle, y al servir a los demás. Quiero servir a mis padres. Deberías hablar con Jacob al respecto. ¿Tiene que ser ahora? Empezarán a planear su vida juntos ahora, ¿no? Sí, supongo que sí. ¿Y a tomar decisiones? Sí. Bueno, entonces benefícialo con tu perspectiva. No le hagas adivinar lo que estás pensando. Hazle saber lo que es importante para ti. No es para obligarlo a hacer las cosas como tú quieres que él las haga, sino para que él pueda tomar las mejores decisiones. Tienes una percepción que él necesita. Miriam, mira todas las lámparas que hemos estado limpiando y llenando de aceite hoy. Son muy hermosas. Hay muchos tipos diferentes. Adoro las lámparas. Pero verás, tienen el mismo propósito, que es... ... brillar. Exacto. Pero ¿de cuántas maneras brillan? Ésta crea hermosos diseños de luces en la pared. Y ésta proyecta una luz intensa sobre los libros de mi esposo cuando trabaja de noche. Esa, es muy brillante. y ésa proyecta una luz más suave. Todas las lámparas... tienen mucho en común. Todas deben limpiarse y llenarse con aceite antes de encender la mecha, pero luego cada una tiene un efecto que es muy diferente al de las otras. Jesús dijo que tú y yo somos como lámparas, Miriam. Nos dijo que dejáramos brillar nuestra luz. El propósito de nuestra vida es brillar con la luz de Dios en el mundo, pero cada uno de nosotros lo hará de diferente manera. Entonces, ¿soy como una lámpara? Sí, donde quiera que vayas tu propósito será el mismo, dejar que tu luz brille. A veces pienso que estoy apagando la luz. Como cuando discuto con Sara. Ah, todos tenemos esos momentos. Ah, pero, creo que eres una lámpara especialmente hermosa. Y en cualquier casa que te encuentres, recuerda brillar como Dios especialmente te hizo a ti para que brilles. Tu belleza ante Dios viene de ser lo que Él te creó para ser. Algunas de las mujeres más bellas que conozco, y estoy hablando de belleza interior, que brillan por sus cualidades, han tenido que brillar en los momentos y en los lugares más oscuros. Han tenido que depender de Dios para llenar sus lámparas diariamente, momento a momento. Y luego, Él brilla a través de ellas con un resplandor que casi te deja sin aliento. ¿Qué clase de momentos oscuros? La pérdida del esposo o la de un hijo. La guerra o el hambre. Hay muchas cosas. ¿Y eso te asusta? Por Dios, Miriam. Si imaginamos todas las cosas difíles que podría pasarnos sería muy abrumador. Tú siempre pareces brillar en los momentos oscuros. No estoy segura de eso. No siempre brillo como debería. ¿A veces piensas que tu vida habría sido más fácil si no te hubieras casado? ¿Más fácil? No, no lo creo. Creo que sería difícil de otra manera. Mira, Miriam, cada uno tiene diferentes dones y oportunidades. Y yo le responderé a Dios por lo que Él me dio a mí. Mis dones, y lo que yo soy, eso no cambiaría si no estuviera casada. Sara tiene una amiga que no se ha casado y creo que las otras chicas la hacen a un lado por eso. Algunas personas creen que el único propósito en la vida de la mujer es casarse. Pero, creo que nuestro propósito debe ser servir a Dios en cualquier circunstancia en que nos encontremos, ya sea que estemos casadas o solteras, o viudas, como Nora. Cada una tiene dones y talentos, y debemos hacer el mejor uso de esos talentos dondequiera que Dios nos ponga. ¿Así estemos inseguras de nosotras mismas? Aún entonces. Jesús contó una historia sobre eso: Un hombre se iba de viaje. Y llamó a sus sirvientes, y distribuyó sus bienes entre ellos A uno le dio cinco bolsas de monedas, luego a otro... dos bolsas. Y al otro le dio una bolsa... a cada uno según su capacidad. Después de mucho tiempo, el señor de aquellos sirvientes regresó y arregló cuentas con ellos. El que había recibido las cinco bolsas de dinero, dijo: Señor, usted me confió cinco bolsas. Mire, puse el dinero a trabajar y gané otras cinco... Su señor le respondió: "Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. Ven a compartir la felicidad de tu señor!" El sirviente al que le dio dos bolsas de dinero también vino. Señor, dijo, "usted me confió dos bolsas de dinero, mire, gané otras dos." Su señor le respondió: Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. Ven a compartir la felicidad de tu señor!." Luego, el sirviente al que le había dado una bolsa de dinero se le acercó a su señor y le dijo: "Sabía que usted era un hombre duro, que siega donde no ha sembrado, y recoge donde no ha esparcido semillas. Por eso tuve miedo, y fui a esconder la bolsa de dinero en la tierra. Mire, esto es lo que le pertenece a usted." Su señor le respondió: "sirviente malo y perezoso. ¿Así que sabías que cosecho donde no he esparcido semillas? Debiste haber puesto mi dinero en un depósito en el banco, para que a mi regreso lo hubiera recibido con intereses." El señor castigó al sirviente por no invertir el tesoro que le había sido confiado. Dios nos ha dado a cada una de nosotras un tesoro, Miriam. Ya sea que seamos casadas o solteras, con hijos o sin hijos, ricos o pobres; Él nos ha dado a cada una los diferentes dones y talentos que tenemos. Pero debemos valorar todo lo que Dios nos ha dado e invertirlo en el lugar y en las relaciones que Él nos ha provisto. Cuando lo hayamos hecho, podremos ir a Él y verlo cara a cara en el último día, y experimentar el gozo de Su aprobación. Y... ese día, brillaremos de verdad. Él brillará a través de nosotras. Miriam, quiero que tengas esta lámpara. Que sea mi regalo de compromiso para ti. Y cuando la mires, piensa en todo lo que Dios te ha confiado, y recuerda siempre que brillas con el amor de Dios donde quiera que vayas. Pero tía, es muy hermosa. No podría... Querida Miriam. No es lo suficientemente hermosa. Eres la hija de Dios. Eres una princesa en el reino de los cielos. Eres una hermana menor para el Rey de reyes y Señor de señores. Tómala. Hagas lo que hagas, y vayas donde vayas, recuerda siempre lo que eres en Cristo. No podría, aceptarla. Ah... debes hacerlo. Insisto. No te dejaré ir a casa sin esto. Tengo mucho que hablar con Jacob, pero... debo regresar con mis padres. No te puedes ir sin esto. Una mujer joven quiere verla, señora. Hazla pasar. ¡Dalia! ¿Qué te pasa? Lamento interrumpirte, pero... ah, mi madre está muy enferma, y supe por Miriam que tienes el poder sanador de Dios. ¿Quieres venir conmigo y ayudar a mi madre? No, no tengo poder por mí misma, pero Dios sí lo tiene. Iré, y llevaré mis medicinas, y voy a orar por tu madre. Iré con ustedes. Está en mi camino. Adelántense. Ya las alcanzo. Gracias, Débora. Miriam, ¿qué es ese collar? Me voy a casar con Jacob... en tres meses. ¡Ah Miriam, eso es maravilloso! Eres afortunada. Creo que nunca me casaré. Ah, no digas eso. Soy mayor que tú, Miriam. Pero, una mujer no necesita un esposo para ser importante para Dios. Él nos ama tal como somos. ¿Cuáles eran las preocupaciones y los temores de Miriam con respecto a casarse con Jacob? ¿Cómo respondió Rivka a los temores y preocupaciones de Miriam? ¿Qué dice Rivka sobre el valor y el propósito de cada hombre o mujer delante de Dios? ¿Cuáles son tus dones y talentos? ¿Qué nos enseña la parábola de los talentos, acerca de nuestros dones?
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