Cortometraje
Restaurado
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¿Te has preguntado alguna vez...?2 de 8Capítulo 2 de 8
Restaurado
Estamos destinados a formar parte de la familia de Dios, a vivir con dignidad y propósito. Pero la rebelión asola a la humanidad y nos separa de Dios. Esta película explora cómo podemos ser restaurados con honor y acogidos de nuevo en una relación con el Creador.
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Tu preguntaCitas bíblicas
Compartir2 Corinthians 5:21
Ephesians 2:19
1 John 3:1
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Spanish, Latin American (Español)
En el principio, creó Dios los cielos y la tierra.
Manisfestando Su perfecta sabiduría, poder y majestad.
Dios creó al hombre y a la mujer a Su imagen,
llenándolos con la dignidad y propósito de conocer al Creador
y gobernar el mundo en Su nombre.
Una relación perfecta entre el hombre y Dios.
Sin embargo, ellos se rebelaron en contra de su Creador,
creyendo que ellos podían llegar a ser como Dios, se convirtieron en su propia fuente de gloria.
Ellos pecaron.
El pecado los manchó,
fracturando la conexión entre la humanidad y el Creador.
Todas las personas heredaron esta separación de Dios.
Nosotros sentimos este vacio, y tratamos de llenarlo.
En Babel, construyeron una torre para llegar a ser como Dios.
Al igual que ellos, nosotros estamos empeñados en crear nuestra propia fuente de dignidad y propósito.
Pero los esfuerzos del hombre se quedan cortos y terminan en desastre.
El pecado azota a la humanidad,
creando division entre familias y separándonos de Dios.
Pero Dios, rico en misericordia y su desbordante amor por nosotros,
tenía un plan para salvar a la humanidad.
Él envió a Jesús, el Mesías prometido,
para reconectar al Hombre con su Creador.
Jesús realizó milagros,
enseñó como maestro, y comía con los marginados.
Él habló sobre un gran banquete en la mesa de Dios
donde todos serían invitados de honor.
El enfermo y marginado venía a Él,
Y en lugar de profanar a Jesús, fueron sanados y restaurados.
Sin embargo, el ser humano nuevamente se rebeló.
Jesús permitió que esto pasara.
Él soportó toda la vergüenza y humillación que los humanos pudieran inflingir.
En el momento antes de su muerte,
Jesús de manera sobrenatural tomó sobre si mismo todos nuestros pecados y vergüenza
sufriendo la ira y la separación de Dios.
Porque sin Jesús ofreciendose a si mismo,
los seres humanos nunca podrían ser restaurados a través de sus buenas obras o tradiciones religiosas
y tener una relación con Dios.
¡Luego Jesús resucitó de entre los muertos!
Él venció completamente el pecado y la vergüenza de la humanidad.
Él mostró que la verdadera gloria viene de Dios
y no hay nada en la Tierra que la pueda deformar.
Él regresó al Cielo, invitándonos a crear una nueva relación restaurada con nuestro Creador,
recibiendo dignidad y propósito de la verdadera fuente del honor.
¿Aceptas tú su invitación?
Si quisieras restaurar tu relación con Dios,
puedes expresar tu fe con una oración.