Transcripción

Spanish, Latin American (Español)
Déjame decirte por qué lo hacemos. Porque nacimos para jugar. Porque está nuestra sangre y en nuestros huesos. Que Dios nos dio talentos, pasiones y oportunidades. Y cuando estamos jugando el deporte, sabemos que fuimos hechos para esto. Sin embargo, lo arruinamos. Nos jugamos de la manera que Dios quiere. A menudo utilizamos el deporte para nuestros propios méritos. Para conseguir amor, identidad, gloria, seguridad, éxito, aprobación para nosotros mismos. Rechazamos a Dios, intentamos reemplazarlo y afrontamos las consecuencias. Pero Dios nos amó, nos buscó y mostró su amor único a través de su Hijo Jesús. Y vivió entre nosotros, quien murió por nosotros para que pudiésemos ser perdonados. Para librarnos de nuestros pecados, quien resucitó de la muerte. Para ofrecernos una nueva vida, una nueva relación con Dios. Para todos los que vuelven a Él. Por eso hay una nueva forma de jugar, donde quiera que estemos. Cualquiera que sea nuestro deporte. Recordamos el amor de Dios por cada uno de nosotros. Recordamos la nueva vida a la que se nos ha llamado. Ahora jugamos con alegría y libertad, el deporte que nacimos para jugar.
JesusFilm