Good News·2 de 5

Invitation to Know Jesus Personally

A narrator gives an invitation to know God personally. The invitation is open to everyone. It means turning to God and trusting Jesus with our lives and to forgive our sins. We can speak to Him in prayer when we're ready to become followers of Jesus.

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Transcripción

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En las Sagradas Escrituras, Dios declaró que el Mesías vendría como salvador del mundo. La vida de Jesús es una evidencia de que Él es aquel de quien los profetas nos hablaron. Isaías profetizó que “la virgen concebiría y daría luz a un hijo”. Dicha profecía se cumplía siglos después con el nacimiento de Jesús. Las Sagradas Escrituras declaraban que el santo que iba a nacer sería llamado Hijo de Dios. Eso significa que Jesús iba a ser llamado hijo de Dios no en sentido físico sino espiritual. Y eso lo vemos reflejado en Su vida: Sanaba a los enfermos, perdonaba sus pecados, les hacía volver a Dios y les prometía un lugar en Su reino eterno. Se ofreció a sí mismo como sacrificio por sus pecados y luego resucitó, venciendo así a la muerte. Jesús dijo: “Nadie me quita la vida, sino que yo de mi mismo la pongo.” La vida de Jesús no solo cumplió las profecías sino que también confirmó la veracidad de la Palabra de Dios. Los profetas decían que la Palabra del Señor es perfecta y permanece para siempre. Jesús mismo dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” Jesús vino a darnos una vida plena. Cuando el hombre desobedeció a Dios en el huerto del Edén, escogió seguir su propio camino y sus acciones le separaron del Creador. Las Santas Escrituras dicen que “todos hemos pecado” y que la “paga del pecado es la muerte”. Se refieren a la muerte espiritual, la separación eterna de Dios. Pero al igual que un carnero ocupó el lugar del hijo de Abraham, Dios también envió al Mesías a morir por nosotros. Con su vida, muerte y resurrección restauró la relación entre Dios y todos aquellos que ponen su fe en Él. Ahora, quienes siguen a Jesús no solo han recibido el perdón de sus pecados, sino que son salvados del juicio eterno de Dios. Tienen el paraíso asegurado y estarán con Él para siempre. Esta es la vida y la liberación de la culpa y del poder del pecado que Jesús nos ofrece. No se trata de seguir una religión sino de decidir tener fe en Jesús. Él dice: “Estoy a la puerta y llamo. Si alguien oye mi voz y abre la puerta, Yo entraré a él”. Esto significa volver a Dios y confiar en que Jesús entrará en nuestra vida, perdonará nuestros pecados y obrará en nosotros. No basta con aceptar intelectualmente sus afirmaciones, ni con tener una experiencia emocional. Le recibimos por gracia a través de la fe en un acto de voluntad. Las personas que están dispuestas a seguir a Jesús el Mesías pueden decírselo con una sencilla oración. Si estamos dispuestos a abrir nuestra vida a Dios ahora mismo, podemos adherirnos a la siguiente oración, en silencio, de corazón. Señor Jesús, Te necesito. Gracias por morir en la cruz por mis pecados. Me arrepiento de mis pecados. Abro la puerta de mi vida, y Te recibo como mi Salvador y mi Señor. Gracias por perdonarme los pecados y darme vida eterna. Haz de mi el tipo de persona que quieres que sea. Yo quiero seguirte. Amén. Jesús dijo de sus seguidores: “Mis ovejas oyen mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”. Para poder experimentar la vida plena que Jesús prometió, sus seguidores hablan con Él cada día a través de la oración y leen o escuchan Su Palabra. Hablan a otros de Él y se reúnen con otras personas que también le aman y le siguen. Recordemos Su maravillosa promesa: “Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra… Estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”
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