In the midst of trials, Mariam asks Rivka how to stay calm in troubled times. She says Jesus prayed even more during tough times.
Jesus was on a mountain top praying. A man brought his son to the disciples to be healed. But the disciples couldn't do it. When Jesus came down from praying, He rebuked the disciples. He said, "This kind only comes out by prayer."
Rivka says spending time with God, praying, learning from His Word, seeking His will, and worshipping Him is a way of life. So when life becomes difficult, we're prepared. Spending time in prayer isn't an obligation; it's a privilege.
As Rivka says, Jesus often went away to be by Himself. He set an example for His followers by spending intentional time with His Father on a regular basis. As followers of Jesus, we're assured God's peace when we pray. This is how followers of Jesus endure trials and suffering in life: communication and relationship with the One who made us and reigns sovereign over everything.
Rivka.
Encontrando paz
David, ¿qué estás haciendo aquí?
¡Cállate!
¿Quién está cuidando las ovejas?
Jacob.
¿Qué haces?
Tengo que desaparecer... esconderme.
¿Qué?
No puedes hacerlo. ¡Te necesitamos aquí!
Los romanos me buscan.
Te están buscando desde antes que nuestro padre partiera.
¿Qué hiciste, David?
Deberías agradecernos por lo que hacemos.
Jerusalén debe ser liberada de sus opresores.
¿Mamá está despierta?
No sé. Pero, aún está muy enferma.
No puedes hacer esto, David.
Tengo que decirle que me voy por un tiempo.
Le prometiste a nuestro padre...
No me hables de nuestro padre.
Está lejos ayudando a los romanos. ¿Quién es él
para juzgarme?
Estoy haciendo lo que tengo que hacer.
Vas a estar bien.
Sara y Ayoub están aquí,
y Jacob se comprometió a ayudar con los animales.
Pero el brazo de Ayoub...
¡Ahhh!
¿Por qué no te quedas?
Será más seguro para todos, mamá.
Volveré...
pronto.
Descansa
y mejórate.
Que Dios
te acompañe.
¿Cómo puedes hacernos esto? ¿Cómo puedes dejarnos?
¿Tu crees que planeé esto?
¡Abran!
¡Abran! Hazte a un lado.
Estamos aquí para arrestar a David bar Moisés. ¡Registren el lugar! ¡Suban!
¿Qué significa esto?
¡Ayoub!
¿Quién eres tú?
Soy el cuñado de David. El responsable aquí.
¿Lo encontraron?
No señor.
Ja, ja, ja.
Encontré a éste, pero se ve demasiado joven.
Suéltalo. Nos llevaremos a éste en su lugar.
¿Qué?
Muévete.
No he hecho nada malo!
Dije que te movieras.
¡Ayoub!
¡Ayoub!
¡Suéltenlo, suéltenlo! ¡Ayoub! ¡Ayoub! ¡Ayoub!
¡No!
¡No! ¡Sara! ¡Sara!
Piensa en el bebé. No, no podrás ayudarlo así. Ve con tu madre.
Tía.
Se desmayó.
Tenemos que tranquilizarnos y orar.
Dios está en control, incluso ahora.
Los soldados,
¿vinieron por David?
Sí madre, pero no lo hallaron.
Se escapó.
¡Pero Ayoub!
¡Se llevaron a Ayoub en su lugar!
¡Oh, Dios ayúdanos!
Debemos orar.
Padre,
venimos a ti en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Te adoramos.
Te glorificamos.
Te damos gracias porque incluso en esta difícil situación en la que estamos tú estas obrando.
Oramos ahora por Ayoub. Sí
Libéralo de esos soldados, Señor.
Dale tu sabiduría. Sosténlo con tu gracia.
Llena su corazón con tu paz que va más allá de nuestro entendimiento.
Te pedimos que mantengas a salvo a Ayoub...
No entendemos qué está pasando aquí,
pero te alabamos
y te agradecemos
porque nuestra confianza está en ti, y sólo en ti.
Gracias, Padre.
Yo confío
en ti, Señor.
Dime, tía, ¿cómo te mantienes tan tranquila cuando todo se derrumba?
Nuestra paz sólo viene de Dios.
Recuerdo a María Magdalena diciéndome que cuando estaba asustada, y sufriendo,
siempre recordaba vivir siguiendo el ejemplo de Jesús.
Ella decía que, aún cuando Jesús estaba presionado
o
preocupado por los enemigos,
se levantaba temprano en la mañana y encontraba un lugar para orar a solas.
A veces oraba toda la noche. Oró toda la noche antes de escoger a los doce apóstoles.
De hecho, Él estaba orando cuando las autoridades llegaron y lo arrestaron.
Verdaderamente era un hombre de oración.
Una vez,
estaba Jesús en la cima de una montaña con Pedro, Santiago y Juan;
un hombre llevó a su hijo a los otros discípulos para ser sanado.
El niño sufría de convulsiones y a veces hasta se caía sobre el fuego.
Bueno, aunque el hombre les rogó a los discípulos para que le sacaran el demonio, no pudieron hacerlo.
Entonces Jesús los reprendió por su poca fe
y les dijo:
"Esto solamente se quita con oración y ayuno."
Pero no oró ni ayunó en el momento, porque ya lo había estado haciendo.
Jesús reprendió al demonio, y el niño fue sanado.
Jesús nos demostró que la oración es un estilo de vida.
Debemos orar todos los días,
pasar tiempo con Dios,
adorándolo,
buscando Su voluntad,
meditando en Su Palabra.
De esta forma,
cuando la vida se vuelve difícil,
como sucede con nosotros
de una manera u otra,
encontraremos que ya tenemos los recursos y la paz para manejar lo que se nos presente.
¿Tú, te levantas
temprano todos los días para orar?
Lo intento.
Por supuesto, puede haber días en que algo me lo impide.
Pero es mi costumbre
y también es mi momento favorito del día...
Pasar tiempo con el Señor en oración no es una obligación,
es un privilegio.
A veces pienso que mis oraciones deben parecerle tontas a Dios.
¿Tontas?
¡Oh! no. Miriam.
A Dios le agrada cada vez que vienes a Él con algo pequeño, o algo grande.
¿Recuerdas cuando Dios creó a Adán, a Eva y los puso en el jardín?
Dios caminaba con ellos.
Y luego los llamó, "¿Dónde están?"
¡Ese es el corazón de Dios para ti!
Él quiere estar contigo.
Él entiende mejor que nadie por lo que estás pasando.
Pero, ¿cómo puedes estar tan segura?
Jesús se convirtió en un ser humano, igual que nosotros.
Sufrió todo lo que nosotros sufrimos.
Fue tentado en todas las formas en que somos tentados.
Vivió perfectamente, sin pecado.
Pero como vivió entre nosotros aquí en la tierra,
Él nos puede entender.
No hay nada que podamos experimentar que Él no haya enfrentado.
Su amor por nosotros es tan profundo.
El es el compañero perfecto para toda la vida.
¿Entonces cuando oras a Dios, le dices todo?
Sí, todo,
con la absoluta certeza que quiere escuchar de mí.
Y de mí.
Sí.
Tenemos que compartir nuestras vidas con el Rey de reyes y Señor de los señores.
¡Sara!
¡Ayoub!
¡Ah!
¿Estás bien?
Sí. El centurión le dijo a los soldados que me dejaran ir.
¡Alabado sea Dios!
Estaba enojado porque arrestaron al hombre equivocado.
Ven,
cuéntame todo.
Él responde a las oraciones.
Sí,
sí lo hace.
Y ahora tengo que irme a casa.
Adiós tía Rivka.
Hola Jacob.
Hola.
Espero que tú y tu familia estén bien.
Muy bien, gracias.
¿Y, y tú?
Estoy bien. Pero, tengo que irme.
Bueno, adiós.
Adiós.
Jacob.
¿Puedo ayudarte en algo?
¿Podría pasar un momento?
Sí, ¡Claro!
Mi familia está aquí. Entra.
David me encontró en el campo.
Él quería que les dijera que
se las arregló para salir bien.
También dijo que...
que no te preocupes, que se escondió en un lugar seguro.
¿Tú estás bien?
¿Necesitas ayuda?
David me dijo que
estás dispuesto a ayudar a Ayoub a cuidar nuestro rebaño
con el tuyo.
Muchas gracias.
Es una gran ayuda.
Estoy segura que mi madre,
Noah, y yo, estaremos bien.
Si necesitas algo, pídemelo.
Nosotros...
yo estoy orando por ti y por tu madre.
Soy muy hábil,
tú lo sabes.
Puedo arreglalo todo.
¿Cualquier cosa?
Bueno, no todo.
Muchas gracias, Jacob.
Recordaré tu ofrecimiento.
¡Bien!
Bueno,
adiós, Miriam.
Adiós, Jacob.
¿Con qué personaje te identificaste y por qué?
¿Cómo reaccionarías si tú o alguien que amas fueran acusados injustamente?
¿De qué manera Dios responde a la oración?
¿Qué podemos aprender del ejemplo de Jesús acerca de la oración?
¿Qué aprendiste de estas mujeres acerca de la oración?