Episodio
6.2 Why Did It Happen to Me?
5 minFHD
World Youth Day·9 de 12Fragmento 9 de 12
6.2 Why Did It Happen to Me?
When we suffer it is tempting to wonder where God was and why he didn't prevent it.
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CompartirIsaiah 53:4
Surely He took up our infirmities and carried our sorrows; yet we considered Him stricken, struck down by God, and afflicted.
Berean Standard Bible
Public Domain
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Spanish, Castilian (Castellano)
Nací en Irlanda del Norte y trabajé como policía
en el momento álgido de los disturbios. Ese fue un período difícil
para todas las comunidades de Irlanda del Norte y, en medio
de la tormenta y la violencia, sobreviví a tres explosiones
de bombas. Durante la tercera explosión, casi pierdo el brazo
y los doctores me dijeron después que realmente debería
haber muerto. Mi codo estaba hecho añicos y la parte inferior
de mi brazo estaba sujeta por la carne. Los cirujanos recomendaron
que amputaran el brazo, pero yo creía que Dios
podría arreglarlo. Me enviaron a 3 hospitales antes de que un cirujano
aceptara intentarlo, pero me dijeron que mi brazo ya no funcionaría.
Pero a día de hoy, contra todo pronóstico, he recuperado la movilidad por completo.
Luego la policía me dio la jubilación anticipada,
creyendo que había pasado por lo peor. Pero 5 años después,
volviendo a casa después de una fiesta de cumpleaños con mi esposa
y mis dos hijas, sufrimos un trágico accidente automovilístico
con otro vehículo. Mi esposa y mi hija menor
murieron y mi hija mayor quedó paralizada por un lado.
Cuando me desperté después de diez días en coma, me dijeron
que había muerto al menos cinco veces en el camino al hospital.
Mi cráneo estaba dañado, la cuenca del ojo, la nariz, la mandíbula, el hombro
y las costillas estaban rotos y el pulmón perforado.
El cirujano le dijo a mi familia que no sobreviviría.
Mientras estaba en coma, tuve un encuentro.
Sé que esto parecerá una locura para muchas personas
pero, de una manera muy real, tuve una experiencia real con Jesús.
Me sentí abrumado por el sentimiento de su amor y su paz.
Cuando me desperté, mi madre me dio la noticia de mi esposa
y mi hija y, para ser sincero, solo quería volver
al estado de coma, pero saber de mi hija mayor
me hizo luchar para sobrevivir y curarme.
Ni siquiera puedo comenzar a explicar la profundidad del dolor
que experimenté mucho después de ese día. El encuentro
con Jesús no arregló todo ni me dio todas
las respuestas pero marcó la diferencia de dos maneras cruciales:
llegué a saber que Jesús estaba presente en mi sufrimiento
y en la restauración completa de mi cuerpo
y de mi niña, Llegué a saber que Dios
era más grande que mi sufrimiento.
Cinco semanas después del accidente,
estaba caminando codo con codo con mi niña de 4 años
y ambos estábamos en un viaje hacia la esperanza y la restauración.
No conozco tu historia, ni cuál ha sido tu experiencia
de sufrimiento. Tal vez ha sido similar
a la de mi amigo David. Sin embargo, desde mi experiencia,
las personas con las mejores intenciones pueden decir lo peor.
Como si acabaras de tener una mala ruptura y alguien dijera:
"¡No pasa nada! Lo superarás,
hay muchos más peces en el mar"
¡Solo quieres gritar: primero, odio el pescado!
Y en segundo lugar, ¡NO QUIERO OLVIDARLO!
O dirán algo así como:
"Todo va a estar bien" ... ¿en serio?
Y sé que puedo sonar un poco bruto, pero todo lo que quieres
decirles es que se calle, porque no quieres que las cosas estén "solo bien".
No quieres que las cosas cambien.
¡Solo quieres que vuelva a ser como antes!
La gente tiene buenos corazones y buenas intenciones, pero a veces
sus palabras son el problema. Lo que todos necesitamos
comprender y aceptar es que, en
tiempos de sufrimiento, tenemos que decir menos y ofrecer nuestro apoyo
simplemente estando allí.
En el Evangelio de Juan, los amigos de Jesús, María y Marta, le dicen que
su hermano Lázaro está realmente enfermo
y que las cosas no van bien. Son sus amigos
y le conocen bastante como para llamarle cuando su mundo
se derrumba. Cuando Jesús llega allí, sin embargo,
Lázaro ya está muerto. La familia ya ha preparado
y envuelto su cuerpo. Han llorado y celebrado un funeral.
Y han puesto su cuerpo en una tumba.
Mientras Jesús camina hacia la casa, María y Marta
le dicen lo mismo pero por separado y en diferentes momentos.
"Si solo hubieras estado aquí, Lázaro aún estaría vivo".
Tú y yo también hemos dicho eso, tal vez no en esas palabras,
pero compartimos la acusación de la hermana de que Dios no estaba presente
y no estaba involucrado. Jesús no se defiende a sí mismo.
No se enoja y no dice,
"Soy Dios y puedo hacer lo que quiera".
En cambio, dice en la Biblia que Jesús lloró.
Entonces, si has oído hablar de Lázaro o conoces su historia,
sabrás que Jesús le resucitará de entre los muertos.
El milagro va a llegar, y su situación está a punto de cambiar.
Pero aún, en medio del dolor,
De la ira y de las lágrimas, Jesús llora con ellos
y comparte el dolor de los demás. Esto es lo que he llegado a saber
sobre cómo Dios responde al sufrimiento y es algo
que mi amigo David experimentó... Jesús es Dios,
que no solo sufrió por nosotros sino que también sufre con nosotros.