Largometraje
Magdalena
58 minFHD
Magdalena·44 capítulos
Magdalena
Magdalena, a film made especially for women, beautifully shares God's love and the gospel, engaging women at the heart level with the potential of changing their lives for eternity. A story of tenderness, freedom and purpose, it portrays Jesus' compassion for women and historical accounts of His interactions with them, as seen through the eyes of Mary Magdalene.
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Spanish, Latin American (Español)
¡Oye! ¡Acá! ¡No me puedes ver!
¡A ver si me atrapas! ¡Oye! ¡Aquí estoy!
¡No me puedes alcanzar! ¡Estoy aquí!
¡Ah, que lindo!
Qué hermosos los cuadros que Dios pinta al atardecer.
Me recuerda su gran amor
por mí, por ti.
¿El creador de todo esto?
Dudo que me vea
y mucho menos que me conozca.
Tal vez Dios ame a una persona santa,
pero no a alguien como yo.
Rivka, si solo hubieras estado ahí los tres años que nos enseñó.
¿El maestro Jesús?
Safira.
¿Nos cuentas de Él, María Magdalena?
Sí, por favor cuéntanos tu historia.
Sí, claro.
Pasen.
Bien, vayamos al principio.
¿Cuándo viste a Jesús?
No, para comprender la historia de Jesús debemos ir al principio,
como dicen las Santas Escrituras.
Al principio Dios creo el mundo,
todas las plantas, animales, pájaros y criaturas del mar.
De la tierra formó al primer hombre.
Y sopló en su nariz el soplo de vida.
El primer hombre se llamó Adán.
Dios dijo: “No es bueno que el hombre viva solo,
le haré compañía idónea”.
Así que Dios tomó una costilla de Adán e hizo a la mujer y la llamó Eva.
Ellos vivían en la presencia de Dios
en un hermoso huerto que Dios plantó
llamado Edén.
Dios caminaba con ellos en el huerto
y no había sufrimiento, opresión ni muerte.
Dios le dijo a Adán: “Pueden comer de todos los árboles del huerto
excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal.
Si comen el fruto de ese arbol, morirán”.
Pero un día Satanás tentó a Eva.
Tomó el fruto y lo comió
y le dio a su esposo y él comió también.
El acto vergonzo so de Adán y Eva
destruyó la armonía en el huerto,
la armonía entre el hombre y la mujer
y entre ellos y Dios.
El hombre fue maldecido a una vida de trabajo duro.
Y la mujer tendría dolores de parto
y estaría sujeta a su marido.
Pero Dios también dio una promesa.
Que algún día de la descendencia de la mujer
saldría un hombre que aplastaría la cabeza de la serpiente.
En la Biblia
el Dios compasivo habla de un plan para restaurar la armonía y el honor a su creación.
Le reveló parte de su plan al profeta Abraham.
Abraham confió y honró a Dios.
Y Dios prometió bendecir a Abraham y bendecir a todas las naciones a través de Él.
Un día Dios probó a Abraham
y le dijo que sacrificara a su hijo.
Abraham sabía que era a través de su hijo
que se cumpliría la promesa de Dios de darle mucha descendencia
y bendeciría a todas las naciones, así que confió en Dios y le obedeció.
Dios le llamo: “¡Abraham!”
“Ahora sé que me obedeces
porque no me has negado a tu hijo”
Abraham vio un carnero.
Así que Abraham lo sacrificó en lugar de su hijo.
La provisión del carnero en lugar del hijo de Abraham fue un cuadro
…un vistazo a Su gran plan.
Este plan destruiría la maldición del pecado y la muerte
y restauraría a los hombres y a las mujeres a una íntima relación con Dios.
Había una joven que vivía en Nazaret
y que estaba comprometida con un hombre llamado José.
Su nombre era María.
¡Dios es contigo y te ha bendecido!
No tengas miedo, María. Dios esta contigo.
Quedarás embarazada y tendrás un hijo
y lo llamarás Jesús.
¿Cómo será esto? Soy virgen.
El Espíritu Santo vendrá y el poder de Dios te cubrirá.
Tu hijo será grande
y será Hijo del Altísimo.
Elizabeth tu prima va a tener un hijo a su edad avanzada
y ella que era estéril está en su sexto mes.
Porque nada es imposible para Dios.
Soy la sierva de Dios. Que se haga en mi su voluntad.
Así que María se apresuró a visitar a su prima Elizabeth.
¡Elizabeth!
¡María! ¡Prima!
Oh es verdad.
Pero tú eres la más bendita entre las mujeres. Bendito el hijo que tendrás.
¿Por qué me concedio este honor a mí,
de que la madre de mi Señor me visite?
Porque tan pronto me saludaste
el bebé brincó de alegría.
Yo alabo al Señor, me alegro en mi Salvador porque se acordó de mí
su humilde sierva desde ahora
todos me llamarán “mujer bienaventurada”.
Jesús nació en Belén en un pesebre
porque no había lugar para María y José en el mesón.
Y una multitud de ángeles proclamó su nacimiento.
Cuando llegó el momento de que el bebé fuera circuncidado,
se le dio el nombre de Jesús que significa “Dios salva”
y María y José le llevaron al templo para presentarlo a Dios.
Cuando oí su historia, supe que Jesús sería más que un profeta.
¿Por qué dijo el ángel que Jesús es Hijo del Altísimo?
¿Tuvo relaciones Dios con una mujer?
¡No! No-No-No.
Recuerda María era virgen.
La concepción de Jesús fue un milagro del Espíritu de Dios.
Dios puede hacerlo todo.
¿ Tú no lo crees?
Tuvo un nacimiento milagroso,
Jesús nació de una mujer como tú y yo Pero Él fue mucho más.
¡Arrepiéntanse de sus pecados! ¡Bautícense!
¡Y Dios perdonará sus pecados!
Dios mismo habló de esto cuando el hijo de Elizabeth, Juan el bautista,
bautizaba hombres y mujeres en el río Jordán.
Yo sólo los bautizo con agua,
Pero viene uno mucho más poderoso que yo.
El es tan grande que ni siquiera merezco desatarle las sandalias.
El los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.
Trae su pala para limpiar el trigo y separarlo de la paja.
Guardará el trigo en su granero.
Y el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en forma de una paloma.
Y una voz vino del cielo y dijo,
“Tu eres mi Hijo amado. En Tí tengo complacencia."
Después de su bautismo Jesús viajó por la región enseñando
y su mensaje afirmaba Su autoridad.
¿No es el hijo de María?
Sí, es Él.
Cállate.
"El Espíritu del Señor está sobre mí,
me ha ungido para dar las buenas nuevas a los pobres."
"Me ha enviado a anunciar libertad a los presos
y dar vista a los ciegos."
"Poner en libertad a los oprimidos,
Y para anunciar el año favorable del Señor a todos
¡Que bien habla!
Hoy se ha cumplido esta escritura, delante de ustedes
¿La Escritura se cumplió?
Pero sí solamente el Mesías puede cumplirla
¿Es cierto?
Sus palabras provocaban admiración…
y Sus milagros motivaban a muchos a creer.
Es ella.
Es la loca de María.
¿Quién es?
Es ese maestro de Nazaret, Jesús.
¡Hola! ¡Hola!
Largate no te queremos aquí.
Maestro, déjala. No te ensucies siquiera viéndola.
María.
¿Qué quieres de nosotros, Jesús de Nazaret?
Sabemos quién eres, El santo de Dios.
¡Cállense!
¡Espíritus malignos!
salgan de esta mujer.
Está muerta. ¡La ha matado!
¡La va a tocar!
¡No! ¡Un hombre santo no haría tal cosa!
María, hija de Abraham.
¡Está bien! ¡Está viva! ¡Es un milagro!
¿Quién es este hombre?
¡Hasta los espíritus le obedecen!
Es un milagro. Es un milagro.
¿Como pudo ser?
Gracias.
Gracias.
Gracias. Gracias.
Desde ese día me convertí en su seguidora.
Quería hacer lo que agradaba a Dios.
Por años había vivido en vergüenza. Pero Jesús restauró mi dignida.
Su poder echó fuera esos espíritus malos.
¡Safira!
Dina, tú escuchaste a Jesús enseñar y viste muchos de sus milagros.
Sí.
Entonces sabes porqué dejé todo para seguirle.
Y yo no fui la única.
Estábamos hambrientos física y espiritualmente
y necesitábamos a alguien que nos mostrara el camino a Dios.
Después de años de desilusión y lucha,
la mayoría de nosotros no podíamos tener esperanza.
Sin embargo Jesús ofrecía esperanza por dondequiera que iba.
¿Quién, quién es?
Un joven. El hijo único de una viuda.
Joven, ¡levántate!
¡Un gran profeta ha aparecido entre nosotros!
¡Dios ha venido a salvar a Su pueblo!
Hasta los pecadores se portan así.
Y si hacen bien solamente a quienes les hacen bien a ustedes,
¿qué tiene eso de extraordinario?
Hasta los pecadores se portan así.
¿Cómo pudo tocarla?
¡Qué vergüenza!
Ustedes, Amen a sus enemigos.
Háganles el bien. Presten sin esperar nada a cambio
y será grande su recompensa.
Así serán hijos del Dios Altísimo,
que es también bueno con los malos y los ingratos.
Sean compasivos, como también su Padre lo es.
Jesús enseñó que Dios trata aun a los peores pecadores no como enemigos a destruir,
sino como corderos que Él busca rescatar y devolver al rebaño.
No sabíamos que esta manera de valorar y amar a la gente
era aun para aquellos que habíamos despreciado por siglos,
los mestizos cuyas tradiciones extrañas nos eran ofensivas,
hasta que Jesús escogió viajar por Samaria.
¿Quién es esta mujer que todos desprecian?
Es una Samaritana, ¿no es esa suficiente razón?
Vámonos. Tenemos que comprar comida y no queremos que el Maestro espere.
¿Me das de beber?
Tú eres un judío. Yo soy una mujer Samaritana. ¿Cómo me pides de beber?
Si sólo supieras lo que Dios da, y quién es Él que te pide de beber
tú le pedirías a Él y Él te daría agua que da vida.
Señor, no tienes con qué sacar el agua y el pozo es profundo.
¿De dónde conseguirás el agua?
Fue nuestro antepasado Jacob quien nos dio este pozo
él y sus hijos y sus rebaños bebían de él.
¿Tú te dices ser más grande que Jacob?
El que bebiere de esta agua volverá a tener sed.
Pero quien beba del agua que yo le diere nunca volverá a tener sed.
El agua que Yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
Señor, ¡Dame de esa agua!
Entonces nunca volveré a tener sed, ni tendré que venir aquí a sacar agua.
Ve llama a tu marido, y vengan.
Yo.. no tengo esposo.
Dices bien cuando dices que no tienes marido.
Has tenido cinco maridos,
y el hombre con quien vives ahora no es tu marido.
Me has dicho la verdad.
Señor, veo que eres un profeta.
Mis antepasados Samaritanos adoraban a Dios en este monte,
pero ustedes los judíos dicen que Jerusalén es el lugar para adorar a Dios.
Créeme, mujer, la hora viene en que no se adorará al
Padre ni en este monte ni en Jerusalén.
Ustedes los Samaritanos no saben a quien adoran,
pero viene el tiempo, y ya esta aquí,
cuando por el poder del Espíritu de Dios la gente adorará al Padre como Él es,
ofreciéndole la alabanza pura que Él desea.
Dios es Espíritu
y sólo por el poder de Su Espíritu puede la gente adorarle como Él es.
Es esa mujer.
¿Qué hace Jesús hablándole? ¿Sabe quién es ella?
Yo sé que el Mesías vendrá.
Y cuando Él venga nos va a decir todo.
Yo soy Él.
Vengan, vengan a ver al hombre que me dijo todo lo que he hecho.
Vengan.
¿Será Él el Mesías?
¿El Mesías? ¿El Mesías?
¿El prometido que vendrá? No, no puede ser.
Vengan a ver. Vengan.
¡Maestro come algo!
Tengo una comida que comer que ustedes no saben.
¿Alguien le trajo de comer?
Mi comida es hacer la voluntad del que me envió
y que acabe Su obra.
La cosecha esta madura y lista para ser recolectada.
¡Mira cuanta gente viene!
¿Son las Buenas Nuevas para los Samaritanos?
La gente del pueblo vino a Jesús y le rogó que se quedara y les enseñara.
Nos quedamos dos días y muchos Samaritanos creyeron en Él.
¿Por mucho que uno se preocupe puede añadir una hora a su vida?
¿Si no pueden hacer algo tan pequeño, porque se preocupan por lo demás?
Fíjense en las flores como crecen No trabajan, ni hilan,
ni siquiera Salomón con todo su lujo se vestía como una de ellas.
Si Dios viste así a la hierba que hoy está en el campo y mañana es quemada,
¿Cuánto mas ha de vestirlos a ustedes, gente de poca fe?
Aumenta nuestra fe.
Si tuvieran fe como un grano de mostaza podrían decirle, A este árbol,
“Arráncate de aquí y plántate en el mar” y el árbol obedecería.
Siempre habrá invitaciones al pecado,
Pero hay del hombre que haga pecar a los demás.
Mejor le sería que le echaran al mar con una piedra
atada al cuello, que hacer caer en pecado a uno de estos pequeños.
¿A qué se parece el reino de Dios?
Es como esto:
La semilla de mostaza que el hombre siembra en su campo,
y que crece hasta ser un árbol tan grande.
Que las aves hacen nidos en sus ramas.
No se de qué está hablando.
¿Por qué comen y beben con cobradores de impuestos y pecadores?
¡¿Pecadores?!
Los Buenos y sanos no necesitan médico, sino los enfermos.
Yo no he venido a llamar sólo a los que son buenos,
sino a los pecadores.
Sí tan solo toco Su manto, seré sanada.
¿Quién me tocó?
Alguien me tocó. Lo supe cuando salió poder de Mí.
Yo te toqué.
He sufrido de flujo de sangre por doce años.
Gasté todo lo que tenía en doctores y no consegui nada.
Pero cuando toqué tu túnica,
quedé sana.
Hija,
tu fe te ha sanado.
Ve en paz.
Gracias.
¿La llamó "hija"?
Sí, alguien que había sido impuro por doce años de acuerdo a nuestras leyes.
Vio su vergüenza y restauró su dignidad.
No sé que trae mayor sanidad,
el poder de Jesús, o Su compasión.
No tengan miedo, rebaño pequeño,
el Padre en su bondad, ha decidido darles el reino.
Vendan lo que tienen y den a los necesitados.
Procúrense bolsas que no se desgasten, riquezas sin fin en el cielo
que jamás se agotan.
Donde el ladrón no puede entrar, ni la polilla destruir.
Pues donde esté su riqueza, allí estará su corazón.
Mujer,
Ya estás libre de tu enfermedad.
¡Miren! ¡Ha sido sanada!
¡Milagro! ¡Miren, fue sanada!
¡Otro milagro!
¡Bbbbbbendito seas Señor!
Dieciocho años, enferma. Dios te guarde, rabino.
¡Hay seis días para trabajar,
vengan en esos dias a ser curados, respeten el día de reposo!
¡Hipócritas!
¿No desatan ustedes a su buey
o a su burro en día de reposo para llevarlo a tomar agua?
Y a esta mujer que es descendiente de Abraham
y que Satanás tenía atada a está enfermedad, hace dieciocho años.
¿Acaso no debería desatarla en el día de reposo?
¡Pecadora!
¡Adúltera! ¡Adúltera! ¡Prostituta! ¡Prostituta!
Maestro esta mujer fue sorprendida cometiendo adulterio.
En nuestra ley, Moisés mandó que tal mujer muera apedreada.
¡Apedréenla!¡ Sí! ¡Apedréenla! ¡Apedréenla! ¡Prostituta! ¡Apedréenla! ¡Apedréenla!
¿Qué dices Tú?
Maestro, tenemos el testimonio de dos testigos.
¿Qué hacemos con esta mujer?
El que no hubiere cometido pecado que tire la primera piedra.
Mujer, ¿Dónde están los que te condenaban?
¿No queda nadie que te condene?
Nadie, Señor.
Ni Yo te condeno.
Vete, y no peques más.
Por favor, levántame. Muy bien. ¿Puedes ver?
Puedo ver a Jesús.
Desafía a la ley,
...Un sembrador salió a sembrar....
está profanando el día de descanso,
...Una parte de su semilla cayó en el camino, y fue pisoteada,...
divirtiéndose con pecadores.
Si lo dejamos que se vaya, todos creerán el Él.
¡Y las autoridades Romanas tomarán medidas y destruirán nuestro templo!
...Pero otra parte cayó en buena tierra, ...
No lograron que Jesús cayera en sus trampas ni que la gente dejara de seguirlo,
pero determinaron que debían poner un alto a Su afirmación
de que Él era el Mesías prometido. Y encontraron a uno dispuesto a traicionarlo.
Jesús frecuentemente llevaba a sus seguidores al Monte de los Olivos a orar.
Esa noche parecía sumamente preocupado.
¿Por qué están durmiendo?
Levántense, y oren para que no caigan en tentación.
¿Judas,
con un beso traicionas al Hijo del Hombre?
¿Señor, atacamos con espadas?
Arréstenlo. ¡Ya basta, déjenlo!
¿Porqué han venido con espadas y palos como si fuera un ladrón?
Estuve con ustedes todos los días en el templo y no me arrestaron.
Pero esta es su hora, cuando reina la oscuridad.
¡Arréstenlo!
¿Su amigo lo traicionó?
¿Uno de sus mismos seguidores?
Uno que todos conocíamos bien y en quien confiábamos.
¡Vigílelo bien!
Esa noche los guardias se burlaron de Él y lo golpearon.
¿Adivina quién te pegó?
¡Adivina! ¿Quién lo hará ahora?
Alto. ¡Deténganse, les digo!
Traíganlo ante el consejo.
Dinos, ¿eres tu el Mesías?
Si les digo que sí, no van a creerme.
Y si les hago preguntas no van a contestarme.
Desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la derecha del Dios Todopoderoso.
¿Entonces eres el Hijo de Dios?
Ustedes lo han dicho.
¡Ha blasfemado!
¡Es blasfemia! ¿Qué piensan de esto? ¿Quién le da autoridad para decir eso?
Ya escuchamos todo lo que ha dicho. ¡Es culpable y merece morir!
Lo llevaremos con Pilato.
¡Sí, sí, llévenselo!
Así que lo llevaron ante Poncio Pilato, el gobernador romano.
Pilato era un gobernador despiadado responsable de la crucifixión de miles.
¿Qué desean aquí, a esta hora de la mañana?
Encontramos a este hombre alborotando a nuestro pueblo.
Causó desmanes en el mercado del templo.
Es culpable. Dice que no debemos pagar impuestos al Emperador,
y además afirma que es el Mesías, el rey.
¿El rey? ¿Eres el que se dice Rey de los Judíos?
Tú lo has dicho.
No tenemos otro rey que el emperador.
Nosotros tenemos una ley que ordena que Él muera por afirmar que es el Hijo de Dios.
Este hombre No ha hecho nada para merecer la muerte.
Así que lo azotaré, y lo liberaré.
¡Si lo dejas ir no eres amigo del emperador!
¡Crucifícalo! ¡Sí! ¡Crucifícalo!
Tu, tu, Azótenlo.
Todo él que afirma ser rey se rebela contra el emperador.
¿Qué esperas, Pilato?
¡Mátalo! ¡Mátalo! ¡Crucifícalo!
No ha hecho nada malo.
¡Crucifíquenlo!
¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo!
¡Atrás!¡Atrás!
¡Atrás!
¡A un lado!
¡Aléjense de el!
¡Señor! ¡Que alguien lo ayude!
¡Abran paso!
¡Atrás!
¡Abran paso!
¡Atrás!
¡Abran paso!
¡Muévanse!
Tú, sal del medio.
Muévete cuando te diga. ¡Levántete!
Tú carga ese madero.
A un lado.
¡Atrás!
¡Atrás!
Levanten.
Padre, perdónalos Porque no saben lo que hacen.
¿Si tú eres El Mesías?
Sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros.
¿No tienes temor a Dios?
Tú que estás bajo justo castigo. Pero este hombre no hizo nada malo.
Acuérdate de mí, cuando comiences a reinar.
Te prometo,
que hoy estarás en el paraíso conmigo.
Al mediodía el cielo se oscureció por tres horas.
Padre,
en tus manos
encomiendo
mi espíritu.
¡En verdad! Este hombre era un hombre justo.
Había un miembro bueno y justo del concilio religioso
que no había tomado parte en la condena de Jesús,
su nombre era José de Arimatea.
Obtuvo permiso de Poncio Pilato
para poner el cuerpo de Jesús en una tumba cercana
antes de que comenzara el día de descanso a la puesta del sol.
Perdónanos, buscamos el cuerpo de nuestro Señor.
Son bienvenidas. Pero vengan…… el día de descanso se acerca.
¿Por qué tuvieron que matarlo?
¿Si venía de Dios, por qué permitió que lo mataran?
Yo me hice esas preguntas.
Jesús tenía poder sobre los espíritus malos. Y aun los muertos lo escuchaban.
¿No podía haber detenido esto?
Yo le seguí por tres años esperando que fuera el Mesías prometido.
Pero se había ido. ¿Adónde iría yo?
Esta es una historia triste.
Pero tiene un fin glorioso.
El domingo temprano al tercer día de que Jesús fue crucificado
regresamos a la tumba con especias aromáticas para ungirle.
La piedra ha sido quitada.
Pedro….Santiago….Juan…. Escuchen...
¡La piedra fue quitada!
Entramos, pero el cuerpo del Señor no estaba.
¡Se han llevado del sepulcro al Señor,
y no sabemos dónde le han puesto!
¿Qué? ¿Se han llevado el cuerpo de nuestro Señor?
Vayan a ver ustedes mismos.
Después de examinar la tumba, Pedro regresó con los otros discípulos,
pero yo me quedé afuera preguntándome y llorando.
Los soldados se lo llevaron,
o los fariseos.
Asesinaron nuestra esperanza.
Al menos pudieron dejarnos Su cuerpo.
¿Mujer, por qué lloras?
Se han llevado a mi Señor, y no sé donde le han puesto.
¿Mujer, por qué lloras? ¿A quién está buscando?
Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde le has puesto
y yo iré por Él.
María.
¡Maestro!
No me toques porque aun no he ascendido al Padre.
¡Estás vivo Señor!
Ve, y dales la noticia a Mis hermanos.
No nos has olvidado. Dios no nos ha abandonado.
Diles.
¡He visto al Señor!
¡He visto al Mesías!
¿Resucitó de verdad?
Sí.
¿Cómo?
La muerte no lo pudo retener.
¿Entonces por qué tuvo que morir?
Para conquistar a la muerte.
Yo no lo entendí ese día,
pero Jesús se nos apareció varias veces después de eso
y nos enseñó.
Cientos de años antes de que Jesús viniera,
los profetas escribieron en la Biblia que el Mesías prometido sufriría.
Isaías escribió:
“Él fue traspasado por nuestras rebeliones y molido por nuestras iniquidades,
sobre Él recayó el castigo, precio de nuestra paz,
y gracias a Sus heridas fuimos sanados.”
El profeta Moisés declaró:
“Maldito por Dios es quien colgado muere en un madero.”
Cuando Jesús murió en la cruz llevó sobre sí nuestra maldición,
mi maldición de pecado y muerte.
Su sacrificio y resurrección nos libró de las garras de Satanás,
nos libró del poder de las tinieblas
y nos redimió de una vida de temor y vergüenza.
Esta bendición fue lo que Dios prometió a nuestro antepasado Abraham,
cuando le dijo que en él serían benditas todas las personas.
¿Todas las personas?
¿Hasta las mujeres?
Jesús me llamó “hija de Abraham”.
Tú eres una hija amada. Una hija que Él desea bendecir,
como la mujer que sanó de flujo de sangre
….. o como yo.
Ninguna de nosotras necesita vivir con miedo o vergüenza.
Ya no necesitamos sentir que nadie nos ve ni nos escucha.
Jesús dijo de Sí mismo:
"El Espíritu del Señor está sobre mí,
me ha ungido para dar las buenas nuevas a los pobres."
"Me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos."
"Poner en libertad a los oprimidos,
Y para anunciar el año favorable del Señor a todos
Jesús cambió a la gente aun a las mujeres con enfermedades,
que ellos consideraban inmundas y las sanó.
Enseñó a niños, hombres y mujeres, ricos y pobres,
los buenos y los pecadores
restaurando su dignidad,
y demostrando su gran compasión.
Sanó al pueblo,
echando fuera demonios, liberando a la gente del lazo de Satanás.
Esto mostró Su autoridad sobre el maligno y todo espíritu.
Jesús resucitó de entre los muertos a la gente,
mostrando poder aun sobre la muerte.
Y aunque Satanás creyó que había alcanzado la victoria cuando Jesús murió en la cruz,
Jesús resucitó,
mostrando todo su poder sobre el maligno y la muerte.
¿Entonces, fue el Mesías?
Sólo el Mesías prometido enviado por Dios
pudo haber hecho los milagros que hizo Jesús.
Sólo alguien tan compasivo,
poderoso y confiable como Jesús merece nuestra confianza
y devoción.
Cuando Dios creó el mundo, formó al hombre y la mujer
para vivir en Su presencia y sentir su gozo.
Ese era plan.
Pero no le creyeron, le desobedecieron.
Este hecho vergonzoso les separó de Dios
y dañó la relación entre la mujer y el hombre.
Nosotros también continuamos desobedeciendo.
Les Escrituras declaran: “No hay nadie que no haya pecado.”
El resultado de esto es la muerte y la separacion de Dios.
Pero Dios no quería que permaneciéramos separados de Él
viviendo en vergüenza y temor.
Así como Dios proveyó un carnero para morir en el lugar del hijo de Abraham,
envió a Jesús a morir por nosotros.
La vida, la muerte y la resurrección de Jesús
restauraron la relación entre Dios y los que creen en Él.
Y esta estrecha relación con Dios no termina,
ni aun cuando morimos.
El moribundo ladrón en la cruz creyó en Jesús
y Él le prometió:
“Hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Los que confían en Jesús no recibirán el castigo eterno
y vivirán con Dios para siempre.
¿Cómo?
Por medio de la fe en él.
¿Pero acaso él me aceptaría?
Nos aceptó a Maria y a mí.
¿Cómo sabré?
Confía en El. Pregúntale.
Háblale
“Dios, mi Padre celestial, eres santo y justo.
Gracias por amarme. He pecado contra ti.
Gracias por enviar a Jesús, el Mesías prometido
para destruir mi vergüenza y mi culpa.
Gracias porque murió en mi lugar. Quiero seguir a mi Salvador que vive.
Gracias por perdonarme y aceptarme.
Amén.
Amén.
Amén.
Gracias. Gracias.
Jesús dijo: “Mis ovejas oyen Mi voz,
las conozco y ellas me siguen.”
Te conoce Rivka y te ama.
Éste es el comienzo de una relación sin fin, que crece
al conocerle mejor, y confiar más en Él,
crecemos al obedecer Su palabra,
y también al orar con fe, en él
permaneciendo con los que le siguen,
y al decirles a otros sobre Él,
recordando lo que dijo Jesús:
Dios los Bendiga, y los guarde
Se me concede todo el poder sobre la tierra y los cielos.
Vayan entonces y enseñen a todas las naciones,
bautizando en el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo,
Enseñando a obedecer todas las cosas tal como yo lo he ordenado.
Y recuerden, Estaré con ustedes siempre aún hasta el fin del mundo.
Amén.