Magdalena·45 de 46

Magdalena - Director's Cut

Magdalena, a film made especially for women, beautifully shares God's love and the gospel, engaging women at the heart level with the potential of changing their lives for eternity. A story of tenderness, freedom and purpose, it portrays Jesus' compassion for women and historical accounts of His interactions with them, as seen through the eyes of Mary Magdalene.

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Transcripción

Spanish, Latin American (Español)
La siguiente historia está basada en narraciones de testigos presenciales sobre la vida de Jesús como está asentada en los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Está relatada por María Magdalena a la que la Biblia llama una seguidora de Jesús. Su narración detalla dramáticamente y con precisión la verdadera historia de un hombre que vivió hace 2,000 años. Un actor desempeña el papel de Jesús. Aunque ningún actor es digno de este papel, se ha hecho para que podamos beneficiarnos y entendamos la vida de Jesús. ¡Oye! ¡Acá! ¡No me puedes ver! ¡A ver si me atrapas! ¡Oye! ¡Aquí estoy! ¡No me puedes alcanzar! ¡Estoy aquí! ¡Ah, que lindo! Qué hermosos los cuadros que Dios pinta al atardecer. Me recuerda su gran amor por mí, por ti. ¿El creador de todo esto? Dudo que me vea y mucho menos que me conozca. Tal vez Dios ame a una persona santa, pero no a alguien como yo. Rivka, si solo hubieras estado ahí los tres años que nos enseñó. ¿El maestro Jesús? Safira. ¿Nos cuentas de Él, María Magdalena? Sí, por favor cuéntanos tu historia. Sí, claro. Pasen. Bien, vayamos al principio. ¿Cuándo viste a Jesús? No, para comprender la historia de Jesús debemos ir al principio, como dicen las Santas Escrituras. Al principio Dios creo el mundo, todas las plantas, animales, pájaros y criaturas del mar. De la tierra formó al primer hombre. Y sopló en su nariz el soplo de vida. El primer hombre se llamó Adán. Dios dijo: “No es bueno que el hombre viva solo, le haré compañía idónea”. Así que Dios tomó una costilla de Adán e hizo a la mujer y la llamó Eva. No la hizo de la cabeza del hombre para que ella reinara, ni de sus pies para que ella fuera pisoteada por él, sino de su costado para que fueran iguales, de debajo de su brazo para ser protegida y cerca de su corazón para ser amada por él. El Dios de amor creó al hombre y a la mujer a su imagen para vivir en armonía con Él. Y les dio autoridad para gobernar juntos sobre la creación. Ellos vivían en la presencia de Dios en un hermoso huerto que Dios plantó llamado Edén. Dios caminaba con ellos en el huerto y no había sufrimiento, opresión ni muerte. Dios le dijo a Adán: “Pueden comer de todos los árboles del huerto excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si comen el fruto de ese arbol, morirán”. Pero un día Satanás tentó a Eva. Tomó el fruto y lo comió y le dio a su esposo y él comió también. El acto vergonzo so de Adán y Eva destruyó la armonía en el huerto, la armonía entre el hombre y la mujer y entre ellos y Dios. El hombre fue maldecido a una vida de trabajo duro. Y la mujer tendría dolores de parto y estaría sujeta a su marido. Pero Dios también dio una promesa. Que algún día de la descendencia de la mujer saldría un hombre que aplastaría la cabeza de la serpiente. En la Biblia el Dios compasivo habla de un plan para restaurar la armonía y el honor a su creación. Le reveló parte de su plan al profeta Abraham. Abraham confió y honró a Dios. Y Dios prometió bendecir a Abraham y bendecir a todas las naciones a través de Él. Dios prometió darle muchos descendientes, tantos como la arena del mar y las estrellas del cielo. Abraham creyó a Dios. Así que Dios lo valoró como uno de sus siervos íntegros y lo llamo “Amigo de Dios”. Un día Dios probó a Abraham y le dijo que sacrificara a su hijo. Abraham sabía que era a través de su hijo que se cumpliría la promesa de Dios de darle mucha descendencia y bendeciría a todas las naciones, así que confió en Dios y le obedeció. Dios le llamo: “¡Abraham!” “Ahora sé que me obedeces porque no me has negado a tu hijo” Abraham vio un carnero. Así que Abraham lo sacrificó en lugar de su hijo. La provisión del carnero en lugar del hijo de Abraham fue un cuadro …un vistazo a Su gran plan. Este plan destruiría la maldición del pecado y la muerte y restauraría a los hombres y a las mujeres a una íntima relación con Dios. Las Sagradas Escrituras hablan acerca de Uno que vendría. Seria el sacrificio más perfecto por el pecado del mundo. Los profetas llamaron a esta persona “el Mesías”. Su venida traería gran bendición ya que sería un salvador, un profeta y un rey. Isaías dijo lo que haría el Mesías cuando viniera El ungido de Dios traerá buenas nuevas a los pobres, vendará a los quebrantados de corazón, publicará libertad a los cautivos apertura de la cárcel a los presos y proclamará que ha llegado el tiempo en que el Señor salvará a su pueblo. Un maestro vivió en este mundo, su nombre fue Jesús. ¿Era el enviado por Dios para aplastar la cabeza de la serpiente, para dar luz a un mundo de oscuridad y cambiar nuestra maldición por bendición? ¿Sería el Mesías prometido? ¿Podría redimir a alguien que se sintiera temeroso, avergonzado o sin importancia? Había una joven que vivía en Nazaret y que estaba comprometida con un hombre llamado José. Su nombre era María. ¡Dios es contigo y te ha bendecido! No tengas miedo, María. Dios esta contigo. Quedarás embarazada y tendrás un hijo y lo llamarás Jesús. ¿Cómo será esto? Soy virgen. El Espíritu Santo vendrá y el poder de Dios te cubrirá. Tu hijo será grande y será Hijo del Altísimo. Elizabeth tu prima va a tener un hijo a su edad avanzada y ella que era estéril está en su sexto mes. Porque nada es imposible para Dios. Soy la sierva de Dios. Que se haga en mi su voluntad. Así que María se apresuró a visitar a su prima Elizabeth. ¡Elizabeth! ¡María! ¡Prima! Oh es verdad. Pero tú eres la más bendita entre las mujeres. Bendito el hijo que tendrás. ¿Por qué me concedio este honor a mí, de que la madre de mi Señor me visite? Porque tan pronto me saludaste el bebé brincó de alegría. Yo alabo al Señor, me alegro en mi Salvador porque se acordó de mí su humilde sierva desde ahora todos me llamarán “mujer bienaventurada”. María se quedó con Elizabeth tres meses. Cuando José descubrió que su prometida estaba embarazada planeó dejarla calladamente. Pero Dios le envió un ángel en un sueño. “No temas llevar a María a tu casa como tu esposa porque es por el Espíritu Santo que ha concebido.” “Va a dar a luz un hijo y lo llamarán Jesús porque salvará a su pueblo de sus pecados.” Así que José tomó a María como su esposa. Jesús nació en Belén en un pesebre porque no había lugar para María y José en el mesón. Y una multitud de ángeles proclamó su nacimiento. Cuando llegó el momento de que el bebé fuera circuncidado, se le dio el nombre de Jesús que significa “Dios salva” y María y José le llevaron al templo para presentarlo a Dios. Un profeta llamado Simeón se encontró con ellos ahí. Es escogido por Dios para caída de mucha gente. Será señal de Dios. Hablarán en su contra y mostrarán su hipocresía. Y dolor como una espada traspasará tu corazón. Cuando oí su historia, supe que Jesús sería más que un profeta. ¿Por qué dijo el ángel que Jesús es Hijo del Altísimo? ¿Tuvo relaciones Dios con una mujer? ¡No! No-No-No. Recuerda María era virgen. La concepción de Jesús fue un milagro del Espíritu de Dios. Dios puede hacerlo todo. ¿ Tú no lo crees? Tuvo un nacimiento milagroso, Jesús nació de una mujer como tú y yo Pero Él fue mucho más. ¡Arrepiéntanse de sus pecados! ¡Bautícense! ¡Y Dios perdonará sus pecados! Dios mismo habló de esto cuando el hijo de Elizabeth, Juan el bautista, bautizaba hombres y mujeres en el río Jordán. Yo sólo los bautizo con agua, Pero viene uno mucho más poderoso que yo. El es tan grande que ni siquiera merezco desatarle las sandalias. El los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Trae su pala para limpiar el trigo y separarlo de la paja. Guardará el trigo en su granero. Y el Espíritu Santo descendió sobre Jesús en forma de una paloma. Y una voz vino del cielo y dijo, “Tu eres mi Hijo amado. En Tí tengo complacencia." Después de su bautismo Jesús viajó por la región enseñando y su mensaje afirmaba Su autoridad. ¿No es el hijo de María? Sí, es Él. Cállate. "El Espíritu del Señor está sobre mí, me ha ungido para dar las buenas nuevas a los pobres." "Me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos." "Poner en libertad a los oprimidos, Y para anunciar el año favorable del Señor a todos ¡Que bien habla! Hoy se ha cumplido esta escritura, delante de ustedes ¿La Escritura se cumplió? Pero sí solamente el Mesías puede cumplirla ¿Es cierto? Sus palabras provocaban admiración… y Sus milagros motivaban a muchos a creer. Es ella. Es la loca de María. ¿Quién es? Es ese maestro de Nazaret, Jesús. ¡Hola! ¡Hola! Largate no te queremos aquí. Maestro, déjala. No te ensucies siquiera viéndola. María. ¿Qué quieres de nosotros, Jesús de Nazaret? Sabemos quién eres, El santo de Dios. ¡Cállense! ¡Espíritus malignos! salgan de esta mujer. Está muerta. ¡La ha matado! ¡La va a tocar! ¡No! ¡Un hombre santo no haría tal cosa! María, hija de Abraham. ¡Está bien! ¡Está viva! ¡Es un milagro! ¿Quién es este hombre? ¡Hasta los espíritus le obedecen! Es un milagro. Es un milagro. ¿Como pudo ser? Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Desde ese día me convertí en su seguidora. Quería hacer lo que agradaba a Dios. Por años había vivido en vergüenza. Pero Jesús restauró mi dignida. Su poder echó fuera esos espíritus malos. ¡Safira! Dina, tú escuchaste a Jesús enseñar y viste muchos de sus milagros. Sí. Entonces sabes porqué dejé todo para seguirle. Y yo no fui la única. Estaban sus discípulos: (Simón) Pedro, Bartolomé, Mateo, Judas (Iscariote) y el resto de los doce. Y mujeres: Susana Juana Yo misma y otras que contribuíamos con nuestro dinero para sustentar a Jesús y sus discípulos. Todos teníamos la esperanza de que por fin Dios había mandado al Mesías que todos anhelábamos. Ciertamente necesitábamos un Salvador. Roma nos gobernaba con mano de hierro. Se llevaron todo lo que teníamos de valor y exigían impuestos sobre lo poco que nos quedaba. Estábamos hambrientos física y espiritualmente y necesitábamos a alguien que nos mostrara el camino a Dios. Después de años de desilusión y lucha, la mayoría de nosotros no podíamos tener esperanza. Sin embargo Jesús ofrecía esperanza por dondequiera que iba. ¿Quién, quién es? Un joven. El hijo único de una viuda. Joven, ¡levántate! ¡Un gran profeta ha aparecido entre nosotros! ¡Dios ha venido a salvar a Su pueblo! Dichosos los pobres, porque de ellos es el reino de Dios. Dichosos los que tienen hambre porque quedarán satisfechos. Dichosos los que lloran porque después reirán. Dichosos cuando la gente los odie y los expulse, Y los desprecie por causa del Hijo del Hombre. Llénense de gozo en ese día, Porque recibirán un gran premio en el cielo. Pues sus antepasados también así maltrataron a los profetas. ...Dieciséis, ...Diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte. Es todo lo que tengo. ¡Cómo que es todo lo que tienes! ¡Hay de ustedes los ricos! Pues ya tuvieron su alegría. Debe estar loco. No quiere ser rico. ¡Ay de ustedes los que ahora rien! Pues van a llorar de tristeza. Ay de ustedes cuando todos los alaben, pues sus antepasados hacían lo mismo con los falsos profetas. A ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos. Hagan bien a quienes los odian. Bendigan a quienes los maldicen. Y oren por quienes los insultan. Si alguien te pega en una mejilla, ofrécele la otra también. Y si alguien te quita la capa, déjale que se lleve también tu camisa. A cualquiera que te pida, algo, dáselo. Y al que te quite lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. Hagan con los demás lo que quieren que los demás hagan con ustedes. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿Qué hacen de extraordinario? Hasta los pecadores se portan así. Y si hacen bien solamente a quienes les hacen bien a ustedes, ¿qué tiene eso de extraordinario? Hasta los pecadores se portan así. ¿Cómo pudo tocarla? ¡Qué vergüenza! Ustedes, Amen a sus enemigos. Háganles el bien. Presten sin esperar nada a cambio y será grande su recompensa. Así serán hijos del Dios Altísimo, que es también bueno con los malos y los ingratos. Sean compasivos, como también su Padre lo es. ¡Sálvanos Jesús! ¡No juzguen a otros y Dios no los juzgará! No condenen, y Dios no los condenará. Perdonen, y Dios los perdonará. ¡Guíanos, Señor! Den a otros, y Dios les dará a ustedes. Dios los medirá con la medida con que ustedes midan. ¿Acaso un ciego puede servir de guía a otro ciego? ¿No caerán los dos en algún hoyo? ¿Porqué miras la paja que tiene tu hermano en el ojo y no te fijas en el tronco que tienes en el tuyo? ¡Oh, Maestro, guíanos! ¡Te necesitamos, Señor! ¡Bendita la madre que te tuvo y te crió! Más bien, benditos los que escuchan la Palabra de Dios, y la obedecen. Jesús enseñó que Dios trata aun a los peores pecadores no como enemigos a destruir, sino como corderos que Él busca rescatar y devolver al rebaño. No sabíamos que esta manera de valorar y amar a la gente era aun para aquellos que habíamos despreciado por siglos, los mestizos cuyas tradiciones extrañas nos eran ofensivas, hasta que Jesús escogió viajar por Samaria. ¿Quién es esta mujer que todos desprecian? Es una Samaritana, ¿no es esa suficiente razón? Vámonos. Tenemos que comprar comida y no queremos que el Maestro espere. ¿Me das de beber? Tú eres un judío. Yo soy una mujer Samaritana. ¿Cómo me pides de beber? Si sólo supieras lo que Dios da, y quién es Él que te pide de beber tú le pedirías a Él y Él te daría agua que da vida. Señor, no tienes con qué sacar el agua y el pozo es profundo. ¿De dónde conseguirás el agua? Fue nuestro antepasado Jacob quien nos dio este pozo él y sus hijos y sus rebaños bebían de él. ¿Tú te dices ser más grande que Jacob? El que bebiere de esta agua volverá a tener sed. Pero quien beba del agua que yo le diere nunca volverá a tener sed. El agua que Yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Señor, ¡Dame de esa agua! Entonces nunca volveré a tener sed, ni tendré que venir aquí a sacar agua. Ve llama a tu marido, y vengan. Yo.. no tengo esposo. Dices bien cuando dices que no tienes marido. Has tenido cinco maridos, y el hombre con quien vives ahora no es tu marido. Me has dicho la verdad. Señor, veo que eres un profeta. Mis antepasados Samaritanos adoraban a Dios en este monte, pero ustedes los judíos dicen que Jerusalén es el lugar para adorar a Dios. Créeme, mujer, la hora viene en que no se adorará al Padre ni en este monte ni en Jerusalén. Ustedes los Samaritanos no saben a quien adoran, pero viene el tiempo, y ya esta aquí, cuando por el poder del Espíritu de Dios la gente adorará al Padre como Él es, ofreciéndole la alabanza pura que Él desea. Dios es Espíritu y sólo por el poder de Su Espíritu puede la gente adorarle como Él es. Es esa mujer. ¿Qué hace Jesús hablándole? ¿Sabe quién es ella? Yo sé que el Mesías vendrá. Y cuando Él venga nos va a decir todo. Yo soy Él. Vengan, vengan a ver al hombre que me dijo todo lo que he hecho. Vengan. ¿Será Él el Mesías? ¿El Mesías? ¿El Mesías? ¿El prometido que vendrá? No, no puede ser. Vengan a ver. Vengan. ¡Maestro come algo! Tengo una comida que comer que ustedes no saben. ¿Alguien le trajo de comer? Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y que acabe Su obra. La cosecha esta madura y lista para ser recolectada. ¡Mira cuanta gente viene! ¿Son las Buenas Nuevas para los Samaritanos? La gente del pueblo vino a Jesús y le rogó que se quedara y les enseñara. Nos quedamos dos días y muchos Samaritanos creyeron en Él. Pidan y Dios les dará. Busquen y encontrarán. Llamen a la puerta y se les abrirá. Porque el que pide recibe, y el que busca encuentra. y al que llama la puerta se le abre. ¿Quién de ustedes que sea padre sería capaz de darle a su hijo una serpiente cuando le pide pescado? ¿O un escorpion cuando le pide un huevo? Pues si ustedes que son malos saben dar cosas buenas a sus hijos. Cuanto más el Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan. Esto les digo. No se preocupen por lo que han de comer para vivir, ni por la ropa que han de ponerse. La vida vale mas que la comida y el cuerpo más que la ropa. Fíjense en los cuervos: Ni siembran, ni cosechan, ni tienen granero ni despensa. Sin embargo, Dios les da de comer. ¡Cuánto más valen ustedes que las aves! ¿Por mucho que uno se preocupe puede añadir una hora a su vida? ¿Si no pueden hacer algo tan pequeño, porque se preocupan por lo demás? Fíjense en las flores como crecen No trabajan, ni hilan, ni siquiera Salomón con todo su lujo se vestía como una de ellas. Si Dios viste así a la hierba que hoy está en el campo y mañana es quemada, ¿Cuánto mas ha de vestirlos a ustedes, gente de poca fe? Aumenta nuestra fe. Si tuvieran fe como un grano de mostaza podrían decirle, A este árbol, “Arráncate de aquí y plántate en el mar” y el árbol obedecería. Siempre habrá invitaciones al pecado, Pero hay del hombre que haga pecar a los demás. Mejor le sería que le echaran al mar con una piedra atada al cuello, que hacer caer en pecado a uno de estos pequeños. ¿A qué se parece el reino de Dios? Es como esto: La semilla de mostaza que el hombre siembra en su campo, y que crece hasta ser un árbol tan grande. Que las aves hacen nidos en sus ramas. No se de qué está hablando. ¿Por qué comen y beben con cobradores de impuestos y pecadores? ¡¿Pecadores?! Los Buenos y sanos no necesitan médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar sólo a los que son buenos, sino a los pecadores. ¡Ahí viene! ¡Señor, Por favor! ¡te ruego! salva a mi única hija. Ten piedad, Señor. Sólo tiene doce años y está muriendo. Por favor. Ven conmigo. Sí tan solo toco Su manto, seré sanada. Jairo, lo siento. Déjalo, Jairo. ¡Jesús! Tu hija ha muerto. No molestes al Maestro. No temas. Sólo ten fe, y tu hija sanará. ¿Quién me tocó? Alguien me tocó. Lo supe cuando salió poder de Mí. Yo te toqué. He sufrido de flujo de sangre por doce años. Gasté todo lo que tenía en doctores y no consegui nada. Pero cuando toqué tu túnica, quedé sana. Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz. Gracias. ¿La llamó "hija"? Sí, alguien que había sido impuro por doce años de acuerdo a nuestras leyes. Vio su vergüenza y restauró su dignidad. No sé que trae mayor sanidad, el poder de Jesús, o Su compasión. No deben llorar. No está muerta, solo duerme. Niña, Levántate. Denle algo de comer, y les pido Que no divulguen lo que pasó. Está viva. La hija del amo…. ¡El Maestro le devolvió la vida! ¡Alabado sea Dios! ¡Está viva! Las noticias de Sus sorprendentes milagros viajaban, y más y más gente comenzó a seguir a Jesús. Maestro, Despide a la gente, que vayan a comer y descansar en las aldeas y campos cercanos, Porque en este lugar no hay nada. Ustedes mismos denles de comer. Tan solo tenemos cinco panes y dos pescados. Bendito seas, oh Señor, Nuestro Dios, Rey del Universo, Bendito seas tú que nos das el pan de la tierra. Es un milagro. ¡Milagro! Todos comimos hasta estar satisfechos y recogimos lo que quedó, doce cestas llenas. Un milagro sorprendente que nos recordó las bendiciones que trae Jesús y que nosotros estamos aqui para seguirle. ¿Quién de ustedes me acompañará? Te seguiré, Senor pero primero diré adios a mi familia. Quien pone la mano en el arado y sigue mirando atrás no sirve para el Reino de Dios. Si alguno quiere ser discípulo mío, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame. Porque el que quiera salvar su vida la perderá. Pero quien pierde su vida, por mi causa, la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si pierde su alma? Si alguno se averguenza de mí y de mi mensaje, También yo, el Hijo del Hombre me avergonzaré de él, cuando venga en mi gloria, y en la de mi Padre. Les aseguro, Que algunos de los que están aquí no morirán sin antes haber visto el reino de Dios. No tengan miedo, rebaño pequeño, el Padre en su bondad, ha decidido darles el reino. Vendan lo que tienen y den a los necesitados. Procúrense bolsas que no se desgasten, riquezas sin fin en el cielo que jamás se agotan. Donde el ladrón no puede entrar, ni la polilla destruir. Pues donde esté su riqueza, allí estará su corazón. Mujer, Ya estás libre de tu enfermedad. ¡Miren! ¡Ha sido sanada! ¡Milagro! ¡Miren, fue sanada! ¡Otro milagro! ¡Bbbbbbendito seas Señor! Dieciocho años, enferma. Dios te guarde, rabino. ¡Hay seis días para trabajar, vengan en esos dias a ser curados, respeten el día de reposo! ¡Hipócritas! ¿No desatan ustedes a su buey o a su burro en día de reposo para llevarlo a tomar agua? Y a esta mujer que es descendiente de Abraham y que Satanás tenía atada a está enfermedad, hace dieciocho años. ¿Acaso no debería desatarla en el día de reposo? Las autoridades Romanas y nuestros líderes religiosos se alarmaron al ver cuánta gente seguía a Jesús. Entiendo que la plebe lo considera su Rey. ¿Un rey? Un rey de mendigos, prostitutas y ladrones. Lo hemos visto antes. vienen, se proclaman, se van. Se olvidan. No sean ciegos. Sus seguidores aumentan cada día. Y la gente lo admira. ...Y lo consideran Rey. Les advierto una cosa. Si este hombre sigue perturbando la paz, Ajustaré cuentas con ustedes. Talvez tenga razón. Confrontaremos al galileo. Es muy poco. Solo dos pequeñas monedas. ¿No puedes dar más? Les digo, que esta viuda pobre ha dado más que todos. Pues todos dan ofrendas de lo que les sobra. Pero ella, en su pobreza ha dado todo lo que tenía para vivir. ¿Dinos, con que autoridad haces todo esto? ¿Quién te la dio? Yo también les pregunto. ¿Quién envió a Juan a bautizar, fue Dios o los hombres? No sabemos quién lo haya enviado. Pues yo tampoco les digo con qué autoridad hago esto. Pero en lugar de reconocer la compasión de Jesús los que estaban en su contra sólo deseaban encontrar una razón para acusarle. ¡Pecadora! ¡Adúltera! ¡Adúltera! ¡Prostituta! ¡Prostituta! Maestro esta mujer fue sorprendida cometiendo adulterio. En nuestra ley, Moisés mandó que tal mujer muera apedreada. ¡Apedréenla!¡ Sí! ¡Apedréenla! ¡Apedréenla! ¡Prostituta! ¡Apedréenla! ¡Apedréenla! ¿Qué dices Tú? Maestro, tenemos el testimonio de dos testigos. ¿Qué hacemos con esta mujer? ¿Dónde esta el hombre? La ley dice que él también debe ser juzgado. El que no hubiere cometido pecado que tire la primera piedra. Mujer, ¿Dónde están los que te condenaban? ¿No queda nadie que te condene? Nadie, Señor. Ni Yo te condeno. Vete, y no peques más. Por favor, levántame. Muy bien. ¿Puedes ver? Puedo ver a Jesús. Desafía a la ley, ...Un sembrador salió a sembrar.... está profanando el día de descanso, ...Una parte de su semilla cayó en el camino, y fue pisoteada,... divirtiéndose con pecadores. Si lo dejamos que se vaya, todos creerán el Él. ¡Y las autoridades Romanas tomarán medidas y destruirán nuestro templo! ...Pero otra parte cayó en buena tierra, ... No lograron que Jesús cayera en sus trampas ni que la gente dejara de seguirlo, pero determinaron que debían poner un alto a Su afirmación de que Él era el Mesías prometido. Y encontraron a uno dispuesto a traicionarlo. Jesús frecuentemente llevaba a sus seguidores al Monte de los Olivos a orar. Esa noche parecía sumamente preocupado. ¿Por qué están durmiendo? Levántense, y oren para que no caigan en tentación. ¿Judas, con un beso traicionas al Hijo del Hombre? ¿Señor, atacamos con espadas? Arréstenlo. ¡Ya basta, déjenlo! ¿Porqué han venido con espadas y palos como si fuera un ladrón? Estuve con ustedes todos los días en el templo y no me arrestaron. Pero esta es su hora, cuando reina la oscuridad. ¡Arréstenlo! ¿Su amigo lo traicionó? ¿Uno de sus mismos seguidores? Uno que todos conocíamos bien y en quien confiábamos. ¡Vigílelo bien! Esa noche los guardias se burlaron de Él y lo golpearon. ¿Adivina quién te pegó? ¡Adivina! ¿Quién lo hará ahora? Alto. ¡Deténganse, les digo! Traíganlo ante el consejo. Dinos, ¿eres tu el Mesías? Si les digo que sí, no van a creerme. Y si les hago preguntas no van a contestarme. Desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la derecha del Dios Todopoderoso. ¿Entonces eres el Hijo de Dios? Ustedes lo han dicho. ¡Ha blasfemado! ¡Es blasfemia! ¿Qué piensan de esto? ¿Quién le da autoridad para decir eso? Ya escuchamos todo lo que ha dicho. ¡Es culpable y merece morir! Lo llevaremos con Pilato. ¡Sí, sí, llévenselo! Así que lo llevaron ante Poncio Pilato, el gobernador romano. Pilato era un gobernador despiadado responsable de la crucifixión de miles. ¿Qué desean aquí, a esta hora de la mañana? Encontramos a este hombre alborotando a nuestro pueblo. Causó desmanes en el mercado del templo. Es culpable. Dice que no debemos pagar impuestos al Emperador, y además afirma que es el Mesías, el rey. ¿El rey? ¿Eres el que se dice Rey de los Judíos? Tú lo has dicho. No tenemos otro rey que el emperador. Nosotros tenemos una ley que ordena que Él muera por afirmar que es el Hijo de Dios. Este hombre No ha hecho nada para merecer la muerte. Así que lo azotaré, y lo liberaré. ¡Si lo dejas ir no eres amigo del emperador! ¡Crucifícalo! ¡Sí! ¡Crucifícalo! Tu, tu, Azótenlo. Todo él que afirma ser rey se rebela contra el emperador. ¿Qué esperas, Pilato? ¡Mátalo! ¡Mátalo! ¡Crucifícalo! No ha hecho nada malo. ¡Déjenlo, es el Mesías! ¡Blasfemo! ¡Mátalo! ¡No ha hecho nada malo! ¿Por qué lo atormentas así? ¡Déjalo libre! ¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo! ¡Crucifíquenlo! ¡Atrás!¡Atrás! ¡Atrás! ¡A un lado! ¡Aléjense de el! ¡Señor! ¡Que alguien lo ayude! ¡Abran paso! ¡Atrás! ¡Abran paso! ¡Atrás! ¡Abran paso! ¡Muévanse! Tú, sal del medio. Muévete cuando te diga. ¡Levántete! ¡Tú! ¿Cómo te llamas? Simón de Cirene, señor. Ven acá. ¡Corten las cuerdas! Tú carga ese madero. A un lado. ¡Atrás! ¡Atrás! ¡Déjalo! Atrás, ¡Atrás! Lloramos por ti, Señor. Bebe esto, bebe. Bebe, Señor. Mujeres de Jerusalen, no lloren por mí, sino por ustedes mismas y por sus hijos. Porque si con el árbol verde hacen todo esto, ¿qué no harán con el árbol seco? Señor, oraremos por ti. Señor, oraremos por ti. Levanten. Padre, perdónalos Porque no saben lo que hacen. Salvó a otros, que se salve a sí mismo. Sí, sálvate si eres el Mesías. Bájate de esa cruz. ¡Haz uno de tus milagros! Cualquiera que es colgado en el madero es maldito por Dios. Dolor, como una espada traspasará mi corazón. Y dolor como una espada traspasará tu corazón. Ay, ¿por qué? ¿Si tú eres El Mesías? Sálvate a ti mismo y sálvanos a nosotros. ¿No tienes temor a Dios? Tú que estás bajo justo castigo. Pero este hombre no hizo nada malo. Acuérdate de mí, cuando comiences a reinar. Te prometo, que hoy estarás en el paraíso conmigo. Al mediodía el cielo se oscureció por tres horas. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. ¡En verdad! Este hombre era un hombre justo. Había un miembro bueno y justo del concilio religioso que no había tomado parte en la condena de Jesús, su nombre era José de Arimatea. Obtuvo permiso de Poncio Pilato para poner el cuerpo de Jesús en una tumba cercana antes de que comenzara el día de descanso a la puesta del sol. Perdónanos, buscamos el cuerpo de nuestro Señor. Son bienvenidas. Pero vengan…… el día de descanso se acerca. ¿Por qué tuvieron que matarlo? ¿Si venía de Dios, por qué permitió que lo mataran? Yo me hice esas preguntas. Jesús tenía poder sobre los espíritus malos. Y aun los muertos lo escuchaban. ¿No podía haber detenido esto? Yo le seguí por tres años esperando que fuera el Mesías prometido. Pero se había ido. ¿Adónde iría yo? Esta es una historia triste. Pero tiene un fin glorioso. El domingo temprano al tercer día de que Jesús fue crucificado regresamos a la tumba con especias aromáticas para ungirle. La piedra ha sido quitada. Pedro….Santiago….Juan…. Escuchen... ¡La piedra fue quitada! Entramos, pero el cuerpo del Señor no estaba. ¡Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto! ¿Qué? ¿Se han llevado el cuerpo de nuestro Señor? Vayan a ver ustedes mismos. Después de examinar la tumba, Pedro regresó con los otros discípulos, pero yo me quedé afuera preguntándome y llorando. Los soldados se lo llevaron, o los fariseos. Asesinaron nuestra esperanza. Al menos pudieron dejarnos Su cuerpo. ¿Mujer, por qué lloras? Se han llevado a mi Señor, y no sé donde le han puesto. ¿Mujer, por qué lloras? ¿A quién está buscando? Señor, si tú te lo llevaste, dime dónde le has puesto y yo iré por Él. María. ¡Maestro! No me toques porque aun no he ascendido al Padre. ¡Estás vivo Señor! Ve, y dales la noticia a Mis hermanos. No nos has olvidado. Dios no nos ha abandonado. Diles. ¡He visto al Señor! ¡He visto al Mesías! ¿Resucitó de verdad? Sí. ¿Cómo? La muerte no lo pudo retener. ¿Entonces por qué tuvo que morir? Para conquistar a la muerte. Yo no lo entendí ese día, pero Jesús se nos apareció varias veces después de eso y nos enseñó. Cientos de años antes de que Jesús viniera, los profetas escribieron en la Biblia que el Mesías prometido sufriría. Isaías escribió: “Él fue traspasado por nuestras rebeliones y molido por nuestras iniquidades, sobre Él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a Sus heridas fuimos sanados.” El profeta Moisés declaró: “Maldito por Dios es quien colgado muere en un madero.” Cuando Jesús murió en la cruz llevó sobre sí nuestra maldición, mi maldición de pecado y muerte. Su sacrificio y resurrección nos libró de las garras de Satanás, nos libró del poder de las tinieblas y nos redimió de una vida de temor y vergüenza. Esta bendición fue lo que Dios prometió a nuestro antepasado Abraham, cuando le dijo que en él serían benditas todas las personas. ¿Todas las personas? ¿Hasta las mujeres? Jesús me llamó “hija de Abraham”. Tú eres una hija amada. Una hija que Él desea bendecir, como la mujer que sanó de flujo de sangre ….. o como yo. Ninguna de nosotras necesita vivir con miedo o vergüenza. Ya no necesitamos sentir que nadie nos ve ni nos escucha. Jesús dijo de Sí mismo: "El Espíritu del Señor está sobre mí, me ha ungido para dar las buenas nuevas a los pobres." "Me ha enviado a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos." "Poner en libertad a los oprimidos, Y para anunciar el año favorable del Señor a todos Jesús cambió a la gente aun a las mujeres con enfermedades, que ellos consideraban inmundas y las sanó. Enseñó a niños, hombres y mujeres, ricos y pobres, los buenos y los pecadores restaurando su dignidad, y demostrando su gran compasión. Sanó al pueblo, echando fuera demonios, liberando a la gente del lazo de Satanás. Esto mostró Su autoridad sobre el maligno y todo espíritu. Jesús resucitó de entre los muertos a la gente, mostrando poder aun sobre la muerte. Y aunque Satanás creyó que había alcanzado la victoria cuando Jesús murió en la cruz, Jesús resucitó, mostrando todo su poder sobre el maligno y la muerte. ¿Entonces, fue el Mesías? Sólo el Mesías prometido enviado por Dios pudo haber hecho los milagros que hizo Jesús. Sólo alguien tan compasivo, poderoso y confiable como Jesús merece nuestra confianza y devoción. Cuando Dios creó el mundo, formó al hombre y la mujer para vivir en Su presencia y sentir su gozo. Ese era plan. Pero no le creyeron, le desobedecieron. Este hecho vergonzoso les separó de Dios y dañó la relación entre la mujer y el hombre. Nosotros también continuamos desobedeciendo. Les Escrituras declaran: “No hay nadie que no haya pecado.” El resultado de esto es la muerte y la separacion de Dios. Pero Dios no quería que permaneciéramos separados de Él viviendo en vergüenza y temor. Así como Dios proveyó un carnero para morir en el lugar del hijo de Abraham, envió a Jesús a morir por nosotros. La vida, la muerte y la resurrección de Jesús restauraron la relación entre Dios y los que creen en Él. Y esta estrecha relación con Dios no termina, ni aun cuando morimos. El moribundo ladrón en la cruz creyó en Jesús y Él le prometió: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Los que confían en Jesús no recibirán el castigo eterno y vivirán con Dios para siempre. ¿Cómo? Por medio de la fe en él. ¿Pero acaso él me aceptaría? Nos aceptó a Maria y a mí. ¿Cómo sabré? Confía en El. Pregúntale. Háblale “Dios, mi Padre celestial, eres santo y justo. Gracias por amarme. He pecado contra ti. Gracias por enviar a Jesús, el Mesías prometido para destruir mi vergüenza y mi culpa. Gracias porque murió en mi lugar. Quiero seguir a mi Salvador que vive. Gracias por perdonarme y aceptarme. Amén. Amén. Amén. Gracias. Gracias. Jesús dijo: “Mis ovejas oyen Mi voz, las conozco y ellas me siguen.” Te conoce Rivka y te ama. Éste es el comienzo de una relación sin fin, que crece al conocerle mejor, y confiar más en Él, crecemos al obedecer Su palabra, y también al orar con fe, en él permaneciendo con los que le siguen, y al decirles a otros sobre Él, recordando lo que dijo Jesús: Dios los Bendiga, y los guarde Se me concede todo el poder sobre la tierra y los cielos. Vayan entonces y enseñen a todas las naciones, bautizando en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Enseñando a obedecer todas las cosas tal como yo lo he ordenado. Y recuerden, Estaré con ustedes siempre aún hasta el fin del mundo. Amén.
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