Episodio
3.2 Did Jesus Perform Miracles?
5 minFHD
New Beginnings (Episode 3)·2 de 3Fragmento 2 de 3
3.2 Did Jesus Perform Miracles?
The Gospels offer multiple accounts of the miracles Jesus performed. This is a glimpse of a future with no more tears and suffering.
PreguntasPreguntas relacionadas
Tu preguntaCitas bíblicas
CompartirRecursos gratuitos
¿Quieres profundizar en tu comprensión de la Biblia?
Únete a nuestro estudio bíblicoTranscripción
Spanish, Castilian (Castellano)
Siempre me gustaron los trucos de magia.
Quiero ser el tío que saca el conejo de la chistera,
la moneda detrás de la oreja y hace desaparecer la bolita.
Pero no tengo el toque mágico.
Y siempre envidiaré a la gente que tiene ese truco genial para una fiesta.
La gente acusaba frecuentemente solía acusar a Jesús de ser así,
pero él nunca realizó un milagro para obtener una risa fácil
Todos los actos de Jesús en la tierra fueron para mostrarnos cómo debería ser
la vida, o mejor aún, cómo será la vida.
La gente no debería tener dificultades con la vista, y Jesús los hacía ver.
y Jesús los hizo plenamente aptos.
Incluso cuando sus críticos exigieron un milagro, él se negó.
Jesús estaba más interesado en compartir el milagro del perdón.
Antes de curar a un paralítico, él se aseguró de decirle
que sus pecados estaban perdonados.
Los líderes religiosos de la época estaban tan enfadados que querían matarlo
porque consideraban que solo Dios podía perdonar los pecados.
Pero no se enteraban de nada.
Era Dios en carne y hueso, mostrando amor, aceptación y perdón.
Y creían que Jesús solo era un hombre con algunos trucos bajo la manga.
Muchos no fueron sanados durante el ministerio de Jesús,
y menos aún fueron los resucitados, como la hija de Jairo,
nuestro buen amigo Lázaro, y el hijo de una viuda.
En el caso de Jairo no había esperanza alguna.
Era un líder judío cuya hija estaba a las puertas de la muerte.
Acudió a Jesús en busca de ayuda, pero creía que ya no había esperanza.
Las Escrituras describen la escena de la familia
y los amigos llorando por la angustia de perder a la niña.
Cuando Jesús llegaba a la casa, un siervo de Jairo corrió a decirle con tristeza:
«De nada sirve molestar al Maestro ahora», pues creía que no se podía hacer nada.
Jesús cambia totalmente la situación,
y aporta paz y calma a una escena caótica.
Coge la fría mano de la chica
y le habla como acabara de sonar su despertador:
«¡Niña, levántate!».
Las palabras de Jesús no tenían sentido para los que estaban allí
porque todos sabían que ella estaba muerta.
Pero para sorpresa de todos, ella se puso de pie.
El luto se convirtió en risas y cantos,
y la tristeza de Jairo se tornó en alegría.
En el caso de su amigo Lázaro,
Jesús fue al sepulcro donde su amigo estaba enterrado.
De nuevo, vemos lágrimas, solo que esta vez son las de Jesús.
Cuando Jesús ve la pena y la pérdida de alguien, él comprende su dolor.
Jesús odia el dolor y el sufrimiento tanto como nosotros.
Por eso, la resurrección es tan maravillosa, porque Jesús estuvo
dispuesto a pagar un precio muy alto para asegurarse de que el dolor
y el sufrimiento no serían el final
y para quitarle el aguijón a la muerte.
Solo puedo comprender que suframos
porque tengo la esperanza de que Jesús dirá la última palabra.
Quizá nunca experimentemos lo que vivió la hija de Jairo
o Lázaro, pero estas historias nos dan una idea de cómo
será al final la vida con Jesús.
No habrá más lágrimas, ni dolor, no habrá más sufrimiento.
Otra de las cosas extraordinarias de la Resurrección,
es que estoy hablando sobre ello desde Irlanda,
más de 2000 años después de que Jesús estuviera en la Tierra
y a más de 5000 kilómetros de distancia de donde él caminó.
Este mensaje se difundió porque son buenas noticias por las que vale la pena morir.
La mayoría de los discípulos fueron
asesinados por proclamar la verdad de la Resurrección.
El apóstol Pablo, que pasó
gran parte de sus últimos años de vida en prisión por su fe, dijo:
«Todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor
de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo,
y lo considero basura, a fin de ganar a Cristo».
Pablo dijo a sus oyentes que la realidad de
la Resurrección de Jesús había cambiado su vida.
Dijo: «He aprendido el secreto de vivir [contento] en cualquier situación,
sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco.
Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas».
No importa por lo que estés pasando o lo que sientas, Jesús ya pasó por eso,
Jesús lo sintió y Jesús lo venció.
Gracias a la Resurrección, ningún sufrimiento durará eternamente.
Este es el poder de la Resurrección.