New Beginnings (Episode 3)·3 de 3

3.3 Is Having Faith a Choice?

What does it mean to have faith in Jesus' words? He is knocking on the door of our life. It is up to us whether we open the door to him.

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Transcripción

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A lo largo de los años, he escuchado muchos comentarios de la gente sobre mi fe en Jesús. Algunos me han acusado de no usar la cabeza. Otros me llamaron beato, y otros sugirieron que buscara un trabajo real. Jesús también recibió una gran variedad de respuestas. Después de oírlo hablar, algunos se burlaban de él y decían que él solo era un desahuciado. Algunos querían matarlo de verdad, pero sobre todo, la gente no le entendía. Esto sucedió con un joven, al que se le conocía como «el joven rico». Él se acercó a Jesús y le preguntó qué debía hacer para tener vida eterna. ¡Qué pregunta!, ¿verdad? Este hombre no se andaba con tonterías. Iba directo al grano. Pero lo sorprendente fue la respuesta de Jesús. Jesús respondió detallando cómo vivir según Dios, citando algunos mandamientos muy conocidos: no mates, no robes, no cotillees. El joven respondió con energía: «Todo eso lo he cumplido desde que era joven». Jesús conocía los pensamientos íntimos de este hombre, así que le dijo: «Vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme». Esa es la versión de Jesús de un zasca. En una frase, Jesús mostró que la vida de este hombre estaba patas arriba. Verás, su vida estaba definida por lo que no hizo, en lugar de por lo que podía llegar a ser. Evitaba hacer cosas malas, pero, a la vez, edificaba su vida en torno a su falso dios, su riqueza y sus pertenencias. He aquí el punto que quiero enfatizar. Este hombre se alejó de Jesús, triste y poco dispuesto a cambiar, y Jesús lo dejó marchar. Como ves, Jesús no se impone a nadie. Nosotros decidimos si aceptamos su oferta de perdón y de una vida, pero debemos dar una respuesta. Debemos hacer que nuestra fe sea genuina para nosotros. Hay un famoso cuadro, inspirado en un versículo bíblico, en el que Jesús llama a una vieja puerta de madera. Jesús dice: «Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo». Esto es lo que pasa con el cuadro. Algunos critican al artista por no haber pintado un pomo en el exterior de la puerta, pero esa era la idea que el artista intentaba expresar. Jesús llama a la puerta de nuestra vida, pero el pomo está de nuestro lado para que podamos elegir. Se podría alegar que los primeros seguidores de Jesús lo tuvieron fácil. Jesús estaba allí en carne y hueso. Si tenían hambre, él podía multiplicar la comida. Y si el tiempo se ponía muy malo, Jesús podía apaciguarlo apagarlo. Su ministerio solo duró tres años. Y cuando les dijo a sus discípulos que pronto se iría, se llenaron de tristeza. Puedes entender su dolor ante la idea de tener que vivir esta nueva vida sin que Jesús les agarrase de la mano. Les prometió que enviaría algo mejor. ¿Qué puede haber mejor que Jesús en persona? Ahora bien, hemos mirado el calendario cristiano, y creo que hay un hecho al que se presta muy poca atención. Y creo que se debe a que nuestra sociedad no sabe cómo apropiárselo. Navidad, regalos y chocolates. Pascua, más chocolates. Pero lo de Pentecostés resulta un poco difícil de comprender. El acontecimiento de Pentecostés es tan importante como los demás. El primer día de Pentecostés ocurrió cuando Jesús envió al Espíritu Santo a habitar en aquellos que decidieron seguirlo para continuar la obra que Jesús había comenzado. Era como si, en vez de tener un Jesús en persona, hubiera Jesús para todos los presentes. Jesús dijo que nunca nos dejaría ni nos desampararía. Y podemos experimentar a Jesús en nuestra vida diaria mediante nuestro compañero terrenal, el Espíritu Santo. Jesús dijo que sería mejor, y lo dijo en serio. Y Pedro lo vivió de primera mano. Pedro sintió tanto miedo cuando crucificaron a Jesús, que llegó al punto de negar que conocía a Jesús, no una, sino tres veces. Pero el día de Pentecostés, cuando recibe el poder del Espíritu Santo, Pedro sale y proclama con valor la verdad de Jesús resucitado. Y las 3000 personas que lo escucharon aquel día eligieron seguir a Jesús. Entonces, ¿qué vas a hacer? Jesús está llamando a tu puerta. ¿Elegirás creer que la Resurrección es una noticia falsa o una buena noticia?
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